Socios de la la cooperativa salinera Meyah Ta Ab trabajan en las charcas de Xtampú

En Xtampú, 30 productores piden empleo temporal

“Meyah Ta Ab” significa “trabajadores de la sal”, nombre que ajusta perfecto con la actividad que realizan Raúl May y poco más de 30 hombres que antes se dedicaban a la pesca o a la albañilería, pero que hace un año decidieron rescatar 123 charcas de agua rosada en la comunidad de Xtampú, en Dzemul, para extraer sal y venderla.

Su sueño es generar empleos y recuperar una tradición ancestral.

El proceso para conseguir la sal tarda ocho meses, tiempo que los integrantes de esta cooperativa salinera deben esperar para recibir un pago, publica “El Universal”.

Para ayudarse económicamente venden bolsas de plástico que contienen un kilogramo de sal.

Venden cada una a 10 pesos, precio que contrasta con los 115 pesos que cuesta un frasco con 200 gramos de sal rosa que se comercializa en supermercados.

Los kilogramos de sal se venden a los turistas que llegan y preguntan por qué el agua es rosa. La respuesta es fácil: en esas charcas hay artemias, que es un crustáceo branquiópodo o “camarón de salmuera” que consumen los flamencos.

Cuando los hombres sacan la sal deben esperar a que seque; se lava con agua dulce, se cristaliza y después la meten en sacos de 10 kilos.

La única tienda que decidió comercializar la sal les paga $680 por una tonelada (68 centavos por kilo).

La piel de Raúl May y sus compañeros está curtida por el sol, y aunque trabajan de 2 de la madrugada a 9 de la mañana para evitar que el agua rosa les queme pies y manos, aprovechan los atardeceres para sacar lo más que puedan de las charcas, que estuvieron abandonadas más de dos décadas.

Son casi las 8 de la noche y los rayos del sol ya no son tan intensos como en el día, pero el calor es abrumador: la temperatura rebasa los 35 grados en estos días.

En una charca que está a un costado de donde Raúl May separa la sal están seis compañeros que se ayudan de cajas de plástico para separar las piedras de sal del agua, que se siente tibia pero que pica por el sodio que contiene.

El 19 de abril se cumplió un año de que Raúl May decidió dejar sus redes de pesca. Con la ayuda de su esposa, Catalina Aké Uc, y otras 30 familias obtuvo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) una concesión que le permitirá explotar 50 años las charcas de sal que están en la zona entre Dzemul y Telchac Puerto.

Los meses en los que más sal se extrae son mayo y junio. Todo el procedimiento dura ocho meses, la cadena comercial compra el producto que vende bajo la marca “Meyah Ta Ab”.

Es de lo único de lo que se quejan los trabajadores de la sal, puesto que reciben un pago hasta ocho meses después de que iniciaron con la extracción, y por ello demandan que se les integre en algún Programa de Empleo Temporal (PET).

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