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Juan Vázquez Montalvo, un referente en los pronósticos meteorológicos, entra a una nueva etapa al dejar el mando del Laboratorio de Hidráulica e Hidrología de la Uady

Cuando era “un chamaco”, como él mismo relata, Juan Ernesto Vázquez Montalvo sentía atracción por la meteorología. Se preguntaba por qué llueve, por qué hay viento y por qué no cae nieve en Yucatán, entre otras cosas.

La curiosidad lo llevaba a descubrir siempre algo nuevo para él. Y en ese camino el destino le puso a una buena maestra: su abuela materna, la señora Francisca Arceo.

“Mi abuela nació en el campo, en la hacienda Noc Ac, y era muy observadora del clima”, recuerda el ingeniero Vázquez Montalvo en una entrevista. “Al quedar viuda pasó a vivir con nosotros. Algunas veces yo le preguntaba: ‘¿Qué haces?’ Y me respondía: ‘Estoy observando las nubes… Hoy va a llover’. Y era verdad, ¡ese día llovía!

“Cuando le preguntaba cómo sabía eso me decía que era resultado de la observación. Me aconsejaba: tienes que observar el comportamiento de todo lo que te rodea… El comportamiento de los pájaros, de las hormigas y de otros animales… Ver si están muy inquietos o tranquilos, si hay mucho ruido o silencio en todo lo que nos rodea de la naturaleza”.

Y vaya que doña Francisca hablaba con autoridad. Le pedía a su nieto Juan, por ejemplo, que estuviera atento del canto de las xcoquitas. Si esto ocurría era sinónimo de lluvia, porque estas aves “están pidiendo agua”. Era algo común en cierta época del año, como al final de la primavera y en el inicio del verano y la sequía.

“Mi abuelita tenía mucha comunicación con una persona de Noc Ac que predecía el tiempo, que leía las cabañuelas”, señala el meteorólogo. “Las cabañuelas se basan mucho en la observación, en el comportamiento de aves y otros animales y de las plantas… El canto de la xcoquita y el comportamiento de las hormigas te dan una información muy importante, porque estos animales sienten las variables que se van a presentar. Por ejemplo, la xcoquita percibe que la presión está bajando y esto será formador de nubes. Entonces empieza a cantar, presintiendo la lluvia. ‘Ella canta dos horas antes de que caiga la lluvia’, decía mi abuelita. Y efectivamente, la presión empieza a bajar dos horas antes de la lluvia”.

Años después, entre la observación y la preparación científica, Juan Vázquez se consolidó en la meteorología y hoy es considerado el gurú en esa materia no sólo por sus conocimientos, sino por el lenguaje accesible y libre de tecnicismos que utiliza en sus pronósticos, de los que dan cuenta las plataformas de Grupo Megamedia.

Hace unos días se cerró una etapa en su vida laboral. Después de 30 años de actividad académica ininterrumpida dijo adiós a la jefatura del Laboratorio de Hidráulica e Hidrología de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) y dejó de ser responsable del Centro Meteorológico de la institución.

Sin embargo, es sólo un adiós en el trabajo académico, porque seguirá trabajando en proyectos relacionados con el clima desde la trinchera del Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos (Ciafeme) de la Uady. Y en su horizonte está también el plan de escribir, con el apoyo de otras personas, un libro sobre los huracanes, en el que abordará aspectos no documentados. Es decir, hay gurú para rato.

Muchos se preguntarán cómo nació la leyenda del gurú del clima. El ingeniero Vázquez Montalvo explica que lo empezaron a conocer así en la universidad. La primera en llamarle “el gurú universitario del clima” fue la licenciada Cecilia Zavala, de Radio Universidad, en un evento institucional.

El sobrenombre se fue difundiendo, incluso entre comunicadores que lo buscaban para alguna consulta. Uno de ellos fue la periodista Carmen Aristegui, quien en una ocasión le preguntó: “¿Es usted el gurú del clima? Así le conocen”.

El aludido le contestó: “Pues eso dicen…”.

Ahora prácticamente todos lo conocen de esa forma por sus conocimientos, lo certero de sus predicciones y el lenguaje directo que utiliza. En vez de complicar la comprensión con términos como vaguada invertida y corriente de chorro prefiere decir sencilla y llanamente si habrá lluvia o no, cuánto tiempo durará el mal tiempo, si habrá vientos y si hay posibilidades de alguna tormenta eléctrica o no.

“No me molesta, pero para mí el verdadero gurú es el doctor William Gray (fallecido profesor de la Universidad de Colorado pionero en el pronóstico de los huracanes), quien fue mi maestro”, señala el entrevistado. “Es una persona a la que admiro muchísimo y trato de seguir sus enseñanzas de fomentar la meteorología y hacerla llegar a muchas personas pero con un lenguaje muy sencillo, con información concisa que ayude a la población y a las autoridades de cualquier país”.

El meteorólogo yucateco dice que a lo largo de su preparación escolar y científica tuvo la fortuna de encontrar maestros que lo animaron a seguir esa profesión. Cuando estaba en la preparatoria su tema favorito de exposición eran las lluvias y las tormentas. En una ponencia de oratoria en Lectura y Redacción abordó los ciclones que han azotado a Yucatán, algo que gustó a su auditorio. Una maestra le preguntó si le gustaba la meteorología y, ante la respuesta afirmativa, lo animó a profundizar en el estudio de ese campo. Así se decidió por la ingeniería y comenzó a hacer sus anotaciones sobre el clima, con base en la observación. Surgieron las primeras predicciones y con ello las consultas de amigos, que le preguntaban sobre el clima antes de animarse a ir a una fiesta, a un encuentro deportivo u otro compromiso.

Llegó otra etapa de su vida: el escultismo. Su jefe de tropa, Miguel Cáceres, le transmitió también enseñanzas de meteorología desde la visión scout.

Al decidirse por el estudio de la meteorología sabía que esto no sería fácil porque no había mucho del tema en México y tendría que estudiar en el extranjero. Ya en la Facultad de Ingeniería ingresó al área de hidrología, donde trabajó siete años con el ingeniero Miguel Villasuso, a quien considera su benefactor porque él le ayudó a conseguir una plaza en la universidad. Con el tiempo surgió la oportunidad de pasar al laboratorio de hidráulica, que estaba en formación. Y fue su primer jefe (Continuará).— ÁNGEL NOH ESTRADA

 

Juan Vázquez Cambios

Juan Vázquez cedió el mando del Laboratorio de Hidráulica de la Uady a Georgina Carrillo Martínez.

Proyectos al frente

Oficialmente está jubilado desde el primer día de este mes. Ya no tendrá actividades académicas, pero dice que no se apartará de la meteorología porque tiene varios proyectos por delante. Se va satisfecho por su labor en el laboratorio.

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