Un campesino cosecha chile habanero. Productores lamentan que se hayan desperdiciado esfuerzos en ese emblemático cultivo yucateco

En la exportación de chile “nos ganó Quintana Roo”

“Es la verdad”, dijo Freddy Ríos Urcelay, presidente del Sistema Producto de Chile Habanero de Yucatán, cuando se le consultó sobre la caída de la producción del picante.

Entrevistado por vía telefónica durante un receso a sus actividades en Yautepec, Morelos, y Yahualica, Jalisco, donde participa en una reunión sobre chiles, dijo que aunque la superficie de cosecha es menor, los productores venden a mejor precio el chile habanero, lo que compensa esta actividad.

“No se apoyó como debía a este cultivo”, reiteró. “Hubo cero tecnificación, no se constituyó el Consejo Regulador de la Denominación de Origen, el Centro de Acopio de Muna sólo lo iniciaron y quedó a la mitad, no hicieron caso a la propuesta de compactar los cultivos porque se detectó que es disperso, cada productor siembra y cultiva algunos mecates, no hubo inversión para los invernaderos”, explicó.

Ríos Urcelay indicó que todo el esfuerzo que hicieron los productores y funcionarios yucatecos para lograr la Denominación de Origen y la Norma Oficial Mexicana está desaprovechado.

Sin embargo, “nos ganó Quintana Roo” porque el productor Gilmer Arroyo, dueño de la empresa Milpa Maya, es el primer productor peninsular certificado por la Denominación de Origen y ahora exporta chile habanero y compra la producción de Yucatán”, señaló.

“A él lo ayudó el gobierno en todo el procedimiento y ahora es el único que puede exportar el chile habanero”, subrayó. “Está abandonado el cultivo del chile habanero en el sector social, los que quedan son productores privados, como don Armando Palma, que impulsa y extiende esta actividad”.

El dirigente recordó que muchos productores se desanimaron y abandonaron sus cultivos porque cuando todos sembraban chile habanero, los compradores pagaban $6 el kilogramo y así no se puede prosperar.

“No nos ayudaron a romper la frontera del precio, solos los pequeños productores no podemos, necesitábamos el apoyo del gobierno”, dijo. “Vemos que otros inversionistas le apuestan al cultivo del chile habanero porque ven oportunidad de negocio. Sabemos de un productor de Jalisco que siembra 10 hectáreas de chile habanero en Tunkás, pero seguro no lo hace solo; nosotros nos sostenemos con recursos propios, no hemos bajado la guardia, pero necesitamos que nos ayuden a recuperar y detonar este cultivo”, agregó.— Joaquín Chan Caamal

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