Ser atrevido es bueno. Tener confianza en uno mismo y una sana autoestima es muy importante en todos los campos de la vida. Por pensar demasiado en lo qué dirán los demás y por el miedo al fracaso muchas personas no se deciden a intentar cosas nuevas, aunque eso signifique quedarse estancadas.

No en vano se dice que “el mundo es de los valientes”. Desafortunadamente, con todo lo bueno que puede llegar a ser, el arrojo no es suficiente cuando se trata de lanzar un emprendimiento exitoso.

Ser valiente, solo “el empujón”

Es la base, el empujón para dar el primer paso, sin entusiasmo y sin asumir riesgos nadie puede alcanzar lo que se propone, señala Antonio González Blanco, director del Instituto Yucateco de Emprendedores (IYEM).

“Pero ningún proyecto, ya sea en asuntos personales o en el terreno profesional, puede sustentarse exclusivamente en el atrevimiento”, agrega.

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Para convertir una idea de negocio en una empresa rentable definitivamente lo primero es tener la valentía de intentarlo, pero también son indispensables otras grandes habilidades, como paciencia, conocimiento, resiliencia.

Y con todo, estas habilidades tampoco son suficientes, se requiere además inversión, planeación, objetivos definidos, asesoría…, en resumen una estrategia que proporcione al proyecto una mira de largo alcance para crecer y ser escalable.

La paciencia, un valor importante

“A título personal, siempre he dicho que un emprendedor necesita armarse de paciencia”, dice González Blanco.

Cuando alguien lanza un proyecto económico busca, obviamente, obtener ganancias que le permitan elevar su calidad de vida, pero debe saber que eso no sucede normalmente en el primer año y probablemente ni en el segundo, añade.

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“Eso no significa que el negocio no marche, pero el que crea que al poner una empresa en poco tiempo va a poder comprarse el auto y la lancha con que siempre ha soñado parte de una expectativa errónea”.

Para emprender, hay que saber esperar meses o años a que el trabajo rinda sus frutos.

Hay que conocer el terreno

El emprendedor necesita saber sobre el área de negocios en que está incursionando, cuando menos de las partes primordiales del proceso de echar a andar una empresa, de lo contrario será una apuesta a ciegas.

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Dicho de otra manera, si no eres experto en el área específica en la que estás emprendiendo cuando menos debes tener conocimientos básicos de las partes generales del negocio: ya sea en el tema financiero, mercadotecnia, administración…, a menos que sólo participes con capital y te arriesgues a que otros aporten los conocimientos.

Las claves de un emprendimiento exitoso

Ya siendo más puntuales y entrando en materia, hay cuatro claves —verticales, las llama Antonio— en las que debe ocuparse todo emprendedor, sobre todo al inicio de la operación del proyecto.

“Además de recomendar tenerlas siempre presente, forman parte de nuestros procesos de asesoría, consultoría e incubación de empresas”.

“Su efectividad está estadísticamente medida en la mayoría de los ecosistemas de emprendimiento”, señala el director del IYEM.

1.— Entender el modelo de negocio. Es indispensable que el emprendedor sepa cuál es el modelo de negocio de su empresa. Dicho en castellano: ¿Qué es lo que monetiza a la empresa, lo que le genera los ingresos y las utilidades?

Muchas veces podemos pensar erróneamente que lo que hacemos es el modelo de negocio, apunta y pone un ejemplo muy común:

—Quiero hacer un blog con cursos de capacitación.
—¿Vas a cobrar los cursos?
—No, serán como los tutoriales de YouTube, de 10 minutos. En el blog va a aparecer la información, ya tengo todo…
—¿Y cuál es el modelo de negocio?
—Los cursos de capacitación.
—Pues no, los cursos tienen que monetizarse de alguna manera y si no los vas a cobrar, lo tienes que hacer mediante la venta de publicidad en los espacios de la página, de los videos, a través del “product placement” (introducir en un espacio audiovisual una determinada marca sin alterar el ritmo de la acción)…

Fundamental para una buena estrategia

“El negocio se tiene que monetizar de alguna manera y el emprendedor debe saber qué es lo que le generará ingresos para poder diseñar una buena estrategia”, explica.

2.— La propuesta de valor. ¿Qué es eso que está ofreciendo tu empresa que es único, irrepetible o que genera una diferencia con todo lo demás que hay en el mercado y por eso el consumidor te va a elegir al momento de la verdad?

Es importante que el emprendedor tenga la objetividad y la honestidad para poder determinar que sí es una propuesta de valor y qué no.

3.— Nichos de mercado. Es muy importante que el emprendedor comprenda cuál es el nicho de mercado al que va dirigido el producto o servicio.

Podemos tener el mejor modelo de negocio, la mejor propuesta de valor, el producto más fregón del mundo, pero si lo estamos llevando a un mercado donde nadie lo necesita ni lo entiende ni lo quiere y por tanto no está dispuesto a pagar por él, no hay manera.

Este es un punto fundamental. Puedes tenerlo todo y aun así el negocio puede fracasar.

4.— Los recursos humanos. Es otro punto al que se le da mucho valor en la literatura empresarial y en la vida real, dice Antonio.

No hay que confundir recursos humanos con la planta laboral, porque muchos negocios nacen incluso sin personal o los trabajadores son los mismos socios y no hay más.

Necesario el equipo ideal

Los recursos humanos son muy importantes porque aunque empieces con una, dos personas e incluso si eres tú solamente, es muy valioso saber que tienes al equipo ideal haciendo lo que cada uno sabe hacer, ayudando a los objetivos y al desarrollo sostenible del proyecto.

Muchas veces el proyecto no está obteniendo los resultados que se buscan porque las piezas no están haciendo lo que es mejor para el negocio, porque no han entendido para qué son buenos.

Si tienes un genio en el tema financiero, no lo fuerces a trabajar en los procesos. Eso no quiere decir que no pueda capacitarse, adquirir otras competencias y habilidades, pero no renuncies a lo que sabe hacer mejor.

“La capacidad transformadora de las empresas se sustenta en las habilidades de las personas”.

Las razones del fracaso

Yucatán definitivamente proporciona el ambiente ideal para lanzar un emprendimiento exitoso, asegura el director del IYEM.

“Así que si cuidamos todos los aspectos al momento de iniciar un negocio, podremos mitigar los riesgos de fracaso, que en México son muy altos”.

La falta de una buena organización es lo que explica que, en promedio, 75% de los emprendimientos nuevos naufraguen antes de los dos años, de acuerdo con estudios del Instituto del Fracaso, un centro de investigación único en su tipo, que documenta historias muy particulares que han tenido un revés para que otros puedan convertirlas en proyectos exitosos.

Pues bien, según ese estudio la razón por la que en México los emprendimientos suelen tener una vida muy corta se debe a que no tienen los ingresos para subsistir, pero sobre todo a la falta de indicadores y a la mala planeación.

Una empresa es como un hijo

Por último, Antonio señala que empezar una nueva empresa sigue un desarrollo idéntico a tener un hijo, incluso por eso se llama al proceso “incubación de negocios”.

O sea, primero lo planeas en la cabeza, luego lo concibes, lo preparas, lo ayudas a nacer —eso quiere decir que empieza una operación real—, después le tienes que comprar vestido, proporcionarle techo, educación, lo alimentas para que pueda crecer.

“A final de cuentas, así como un ser humano puede vivir 100 años, hay negocios muy antiguos que siguen operando”, comenta.

Importancia de una buena asesoría

Pero así como generalmente no nos gusta recibir opiniones sobre cómo educar a nuestro hijo o que nos digan si estamos haciendo bien o mal las cosas, escuchar consejos sobre cómo operar nuestro negocio es complicado, señala.

Ayudar al emprendedor con recomendaciones sobre cómo mejorar la operación de su negocio es una tarea sensible, de mucha cercanía, que requiere generar confianza.

Y aquí viene la última recomendación: un buen emprendedor debe saber escuchar activa y empáticamente. Como reza el refrán: “Quien no oye consejos no llega a viejo”.