MÉRIDA.- En medio de la crisis por la pandemia, la vida se abre camino y el Parque Zoológico del Centenario es muestra de ello.
Con el cierre al público de este espacio, hay una cría nueva de borrego y huevos de avestruz a punto de eclosionar. Todo, gracias a la “soledad” en la que viven su cuarentena los animales que ahí habitan.
“Ante la ausencia de los visitantes los animales están más relajados”, señaló Arturo Antuña Silveira, subdirector de Servicios Generales del Ayuntamiento de Mérida, instancia de la cual dependen los zoológicos Animaya y El Centenario.
Aunque se ha priorizado la salud de los colaboradores, Antuña Silveira resaltó que no se puede desatender a los animales y por eso se les monitorea prácticamente las 24 horas del día.
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El funcionario precisó que por las mañanas el personal se enfoca en alimentar a las especies y brindar tratamientos a los animales que lo requieran, mientras que por la tarde y noche prácticamente es solo vigilancia.
“La ausencia de visitantes nos ha permitido que interactuemos más en el cuidado y hemos aprovechado ganar tiempo en brindar atención y muchas cosas que muchas veces no nos permitía el público. Por ejemplo, tanto en Animaya como en El Centenario había que esperar hasta la noche para darles su alimento”, señaló.
