¿Una agenda en tiempos de pandemia? Quizá para los amantes del orden no resulte algo extraño, pero la amplia oferta de agendas personalizadas que emprendedores anuncian a través de redes sociales deja en evidencia que muchos; tal vez, en medio del caos del Covid-19 buscan un poco de orden.
Para Martha Carolina May Valadéz, la joven emprededora detrás de “Encuadernados Carolina”, la demanda de sus agendas infinitas en julio pasado le sorprendió.
Después valoró que quizá el regreso a clases motivó a que muchos buscaran una libreta que se acomodara a sus necesidades.
“Estas agendas no necesitas iniciarlas al principio de año, osea que bien le pueden servir a cualquier estudiante o maestro. Empiezas en agosto o septiembre y luego terminas en mayo o junio”, explica la joven, cuyo emprendimiento acumula casi siete mil seguidores en Facebook.
Emprender con esencia yucateca
En su experiencia, una agenda le ha ayudado a ser más productiva, pero no imaginó que su gusto por la organización y la encuadernación le ayudarían a emprender un negocio hace tres años.
“Aprendí a encuadernar con YouTube, se puede decir que soy autodidacta. Empezó como un ocio y luego una conocida me pidió que le hiciera una libreta con flores bordadas”.

Aunque no tenía poco dinero para los materiales, Caro decidió arriesgarse y realizar la libreta, para la cual le pidió ayuda a su mamá quien es la experta en hacer punto de cruz. “Pero al final, la chica no me la compró”.
Con el dinero invertido, sus amigos le recomendaron subir su creación a Facebook pues “rápido encontraría un comprador”. Fue una amiga suya quien compartió su trabajo en un grupo de ventas con 10 mil seguidores, pero Carolina no solo logró vender la libreta, sino que de pronto tenía cientos de pedidos para realizar más libretas con otros diseños.
Mujeres emprendedoras y unidas
La joven entonces se enfrentó a otro reto: la falta de materiales y dinero para emprender; pero un amigo salió en su ayuda y le ofreció toda una lista de proveedores. Ahora ya no había pretextos, su único camino era arriesgarse y emprender.
La “cadena de favores” que Carolina recibió no se detuvo ahí, pues en este tiempo su proyecto ha crecido tanto que el engranaje de trabajo le ha permitido apoyarse en otras mujeres emprendedoras.

“Con los bordados me ayuda la chica (detrás) de ‘YucaFrescas’, que también me ayuda a sacar nuevos diseños. También hay una niña que me ayuda con las redes sociales; y mi mamá y sobrinas me ayudan a coser las libretas”.
Aunque reconoce que cada cierre de año las ventas de sus nuevas agendas crecen, este año la demanda parece haber crecido. Y es que tal vez sí, en medio del caos, cuando de repente los días de encierro hicieron que el calendario parecieran detenerse, una agenda trajo a muchos un recordatorio, en papel, de que la vida sigue.
