Paradero de ascenso de la ruta 101

Usuarios piden reubicar cerca los paraderos

En una evaluación del cambio de paraderos de autobuses como parte del Plan de Mejora a la Movilidad en el Centro Histórico, que este domingo cumple tres meses de su aplicación, el joven Andy Castillo Orozco dice que si estuviera en sus manos realizaría cambios.

Lo primero que haría es destinar más unidades a las rutas “para que la gente no tarde mucho en la espera”.

Él espera de 20 a 30 minutos por su transporte, más el tiempo que camina de San Juan a la calle 65 con 68, donde paran los camiones de las rutas Sur y Petronila, respectivamente.

Como joven, dice que es mejor caminar, pero los que pasan problemas son las personas con discapacidad, los adultos mayores y las embarazadas. Sabe que hay camiones de acercamiento, pero son pocos, no pasan muy seguido, tardan mucho tiempo y eso causa molestia.

Si todos hicieran el mismo circuito de acercamiento sería de mayor beneficio para los usuarios, considera.

Leidy Tzacum Ek de plano considera que el plan de movilidad no le beneficia y sí perjudica a las personas mayores o con discapacidad, a los que no saben leer y no viajan con frecuencia en el transporte público.

Para los viajeros frecuentes no queda más remedio que adaptarse y aprender a usar el transporte de acercamiento gratuito, indica.

Lo que sí nota es que estos cambios afectan hasta los comercios porque la gente camina a las orillas de las calles, pasan por otras vías para acortar distancia de paradero a paradero y muchos solo van al Centro si es muy necesario.

A su parecer, el cambio de paraderos sirvió para quitar el amontonamiento de un lado para pasarlo a otro.

Por las tardes en los paraderos del sur de la calle 71 hay largas filas y mucho amontonamiento, señala.— Joaquín Chan Caamal

No se puede respetar la distancia porque la fila es de una cuadra, la gente está pegada una a otra y hay algunos que pasan por la acera.

Ella se baja en el paradero de la panadería “La Reyna” y camina al paradero de San Antonio Cinta, sobre la calle 56 con 55. Y eso es que esta ruta estaba a dos cuadras más atrás.

La mujer ya aprendió el circuito de acercamiento, por lo no tiene problema para acercarse al Centro, pero las personas mayores y discapacitadas todavía no aprenden esta forma de transportarse.

Propuesta

Si pudiera cambiar algo, lo que haría sería alejar los paraderos, pero no tanto y que no perjudique a nadie.

Otro cambio sería que los orientadores de chaleco verde deben ser más atentos, estar mejor informados y tomar la iniciativa de ayudar a los adultos mayores, personas con discapacidad y todo aquel que esté desorientado, manifiesta. No deben esperar que le pregunten y quedarse parados todo el día, tienen que ayudar, hacer su trabajo al 100.

Santiago Chi Chin es vecino de la colonia San Camilo de Kanasín y tiene dificultad para caminar, por lo que usa un bastón. Abordó el camión de Los Reyes y cuando bajó caminó al parque de La Mejorada, donde sin saber del circuito de acercamiento gratuito prefirió rentar un taxi que lo lleve al Registro Civil.

Por su dificultad física no puede caminar la larga distancia del paradero a la oficina pública de la calle 65 con 64.

Antes viajaba directo al Centro, pero con este cambio se le dificulta caminar porque están lejos los paraderos. Ni siquiera puede ir al mercado como lo hacía antes cuando venía al centro de la ciudad. No puede permanecer en la zona más allá de las nueve de la noche porque ya no alcanza el último camión y tiene que rentar un taxi para volver a su casa.

Para él, el transporte público es seguro porque los usuarios usan cubrebocas, la gente no se aglomera en el paradero y los camiones viajan semivacíos.

El camión que trajo vino con 15 pasajeros y, si pudiera, él aumentaría el número de autobuses porque son pocos los que cubren la ruta y tardan de 40 minutos a una hora en llegar, y a veces cuando entra en el barrio ya no regresa al paradero.

Pastor Aké Chicmul ha vivido los tres meses del cambio de paradero y “está bien” pero, según ve, no se cumple cabalmente la sana distancia porque en los paraderos no hay ampliación de camellón como está en las calles del Centro donde se instalaron macetas.

Sacaron a la gente del Centro, pero la pasaron a otros sitios y ahí en algunos momentos se amontona porque el camión tarda en llegar, comenta.

Él esperaba un camión de acercamiento para ir de la calle 57 a la 65 y llevaba media hora sin que pasara alguno. Aprendió a usar ese circuito y así ya no camina tanto, pero se ha topado con operadores de la ruta Itzimná que se molestan porque se sube en esos autobuses cuando le sugieren que debería ir en el de su ruta.

Él no le hace caso al operador y usa el servicio porque está enterado que el circuito permite subir donde uno quiera y en el autobús que lo deje cercano al Centro.

Te tienes que acostumbrar a los nuevos paraderos y el circuito de acercamiento, no queda de otra, dice.

Si pudiera, acercaría lo más que se pueda los paraderos porque ahora sí hay zonas de ascenso que quedan muy lejos, y que cada ruta tenga camiones de acercamiento al Centro.

La Ruta 1 paraba en la calle 61 y ahora casi llega al remate de Montejo. Usa media o una hora para ir de paradero a paradero que lo lleva a su trabajo o a su hogar en la colonia Carranza.

Por fortuna los camiones urbanos no viajan llenos, tienen poco pasaje, lo que disminuye el riesgo de contagio. Cuando vino al Centro a las 11 de la mañana el autobús llegó con 10 pasajeros.

 

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