Un momento de la jornada de vacunación contra el coronavirus a los adolescentes con comorbilidades médicas en el hospital Corea-México

MÉRIDA.- Cada uno de los adolescentes que recibió ayer la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19 tiene una historia de superación de adversidades con apoyo de sus padres, familiares y médicos.

Dos historias detrás de esas vacunas la contaron una madre de familia y una abuelita al Diario y hoy ambos “niños milagro” ya hasta tienen aspiraciones profesionales: Israel Emanuel de la Cruz Uicab desea estudiar para ingeniero en tecnologías y María del Carmen Chi Uicab, para doctora.

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El primero padece una leve parálisis cerebral conocida como hemiparesia y la segunda asma crónica, males que enfrentan desde recién nacidos.

La historia de sobrevivencia más sorprendente es la de Israel, un adolescente que hoy estudia su preparatoria en el Cbtis No. 95.

Su madre, Wendy Uicab Chan, contó que él nació a los seis meses de gestación. Pesó 830 gramos y medía 32 centímetros, por lo que era muy pequeñito. Estuvo bajo cuidado médico en la exT-1 del IMSS y dentro de la incubadora bajó a 620 gramos.

Durante su incubación le dio otros padecimientos como soplo en el corazón y neumonía, por lo que vivió una etapa bastante difícil. Pasó mes y medio en terapia intensiva, dejó de respirar varios momentos, lo que le causó el daño cerebral por falta de oxígeno, pero avanzó en su recuperación y pasó a las sala 1, 2 y 3 donde pescó una infección hospitalaria y regresó a terapia intensiva.

Después de tres meses de difícil estancia en la exT-1 del IMSS le dieron de alta y para ese momento ya pesaba 1 kilo con 740 gramos, desde su salida los médicos advirtieron a la familia que tendría un crecimiento difícil por las secuelas de la parálisis cerebral que tuvo. Tardaría en sostener por sí mismo su cabeza, tardaría en pararse y en caminar.

“Desde que era bebé era de alto riesgo por lo que tuvo cuidado de los doctores como pediatras, neurólogo, oftalmólogo porque recibió fototerapia para que vean si no tenía secuelas. Nadie detectó nada de inmediato, pero al año y medio no se paraba ni caminaba”, contó la madre de familia.

“Lo llevé con una neuróloga particular, lo checó y detectó que tenía algo. Le hizo una tomografía y descubrió un ligero daño cerebral que sufrió por el tiempo que estuvo dentro de la incubadora. Él dejaba de respirar por momentos dentro de la incubadora, lo notaban las enfermeras y médicos, me decían que estemos preparados porque nos puede dar alguna sorpresa desagradable. Pero él tenía deseos de vivir y logró vencer todo eso, es un milagro que viviera porque le daba como apnea y no llegaba el oxígeno a su cerebro”.

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Daño

Los estudios neurológicos revelaron un pequeño daño cerebral que afectó la motricidad del lado derecho de su cuerpo. Es un daño leve del hemisferio izquierdo que se refleja en el lado derecho por lo que como secuela tiene pie equino. Ya lleva tres cirugías de alargamiento de tendón para corregir la movilidad del pie. Cortan el tendón y lo empatan para que alcance el tamaño del hueso que crece conforme desarrolla su cuerpo. Por ello él tiene que estar en actividad constante por el resto de su vida y una forma de hacerlo es jugar fútbol.

Es portero de un equipo de la colonia Salvador Alvarado Sur, donde vive, es fan del América y admira al portero Moisés Muñoz, a pesar de la mayor fama del seleccionado nacional y jugador internacional Memo Ochoa.

Todo este progreso e integración a la vida normal de Israel Emanuel es por el apoyo de sus padres Wendy y Bartolo De la Cruz Candelero, de la abuela paterna María Elena Chan Acosta y de los médicos que lo han atendido de bebé hasta hoy que tiene 16 años.

La abuelita lo creció y cuidó mientras sus padres trabajaban para mantener el hogar. Pero también la escuela, los profesores y compañeros alumnos lo ha impulsado a superar su enfermedad.

“Con él no ha sido tan difícil. Al principio cuando estaba pequeño sí necesitaba mucho cuidado y su abuelita lo atendía, cuidaba o llevaba a alguna de sus terapias”, informó la señora Wendy.

“Creo que el primer círculo familiar juega un papel importante para los niños vulnerables, por el qué dirán los de afuera. Por esa razón no integran a los niños a una vida normal, los padres tienen temor del qué dirán. Mi hijo siempre ha ido a la escuela regular. En un principio me dijeron por qué no esperaba un año a ver si caminaba, que lo iban a señalar por los otros niños, pero lo inscribí al kínder a los tres años”.

“Era como un arma de doble filo meterlo a la escuela, pero nos dijimos, o se me deprime o se motiva al ver lo que hacen los niños. Y sí, la escuela fue un factor de cambio positivo”, dijo. “Los inscribí en un kínder particular. Cuando llegaba había que cargarlo porque no caminaba, entraba gateando al salón y sus compañeritos corrían a recibirlo y ayudarlo, le cargaban la mochila, lo levantaban si se caía, platicaban con él, fue una etapa muy bonita de solidaridad de sus compañeros”.

“No lo traté ni lo trataron como alguien diferente. No es una persona diferente, habla, razona y tiene los gustos de todo niño y aquí es donde la familia juega un papel muy importante para no hacerlo sentir menos por su padecimiento”.

“Cuando estaba en la escuela primaria (Joaquín Ceballos Mimenza) lo operaron y estuvo dos meses ausente, pero los maestros le mandaban sus tareas, cuando iba a las terapias al CRIT perdía la clase, pero los maestros lo apoyaban con las tareas”, continuó su relato.

“Había mucha compresión de los docentes, fueron muy flexibles y la directora hasta ofreció cambiar de lugar el salón de quinto grado que estaba en el segundo piso de la escuela, pero el médico dijo que era mejor que subiera las escaleras con cuidado porque le serviría de terapia a sus pies. La secundaria la estudió en la Técnica No. 58 de la colonia San Haroldo sin ningún problema médico”.

En el Cbtis No. 95 Israel estudia la carrera en programación, le gusta la tecnología y las matemáticas. Además, dijo que quiere estudiar ingeniero en tecnologías. Quiere regresar a la portería de su equipo de fútbol Potros cuando terminen las restricciones.

Quizá regrese antes de tiempo a sus clases presenciales y al campo deportivo porque ya recibió la primera dosis contra el Covid-19 y en un par de meses recibiría la segunda. Su madre lo cuida mucho porque por su condición un contagio puede afectar su salud.

“Sé que las calenturas que ocasiona el Covid son peligrosas, podría generarle alguna reacción de gravedad”, reconoció. “Tener una parálisis cerebral, que no es parálisis mental, tiene una secuela a futuro porque según los médicos es propenso a tener algún ataque de epilepsia en alguna etapa de su crecimiento, por eso lo cuido mucho”.

Otro caso

La otra protagonista de la jornada de vacunación contra el Covid-19 fue María del Carmen Chi Uicab, de 13 años de edad y estudiante del segundo de secundaria.

Su abuela Minelia del Carmen Hoil May y ella misma contaron parte de su historia médica.

Su madre falleció cuando ella nació y desde bebé tuvo asma, por lo que desde recién nacida es paciente del Hospital de la Amistad Corea México, cuyos médicos han controlado la enfermedad y está en posibilidades de que le den de alta cuando cumpla los 15 años.

“Ha crecido con la ayuda de Dios y de los doctores”, dijo la abuelita. “Le tengo fe a Dios y a este hospital porque ya quedó bien. Antes no paraba, cada mes la traía a ingresar por sus crisis de asma. Le doy muchos remedios para que se ayude, le daba huevo de pata, emulsiones, de todo lo que oigo que mejora el asma. Ya se le alejó el asma, ya no tiene crisis, pero sí estuvo mal porque le dio hasta neumonía y estuvo internada 14 días. Su mamá murió de bronconeumonía y ella heredó el asma”.

La abuelita dice que está difícil sostener a una niña con esta enfermedad porque cuando se agravaba se preocupaba mucho, tenía que llevarla a su consulta, darle sus medicinas a la hora y darle una atención de cuidados para que no enfermara. Para su suerte, los médicos ya la controlaron y ahora tiene una vida más saludable, pero siempre está pendiente de las épocas del tiempo que pueden volver su asma.

“Desde recién nacida padece asma, yo la saqué del hospital y la crecí”, dijo. “Su papá la ayuda con su escuela y por ello vive conmigo en la Amapolita y estudia en Chuburná porque la casa de su papá está en San Pedro Uxmal”, apuntó.

Se preguntó a la jovencita si había pensado la carrera que le gustaría estudiar. Sin tartamudeos dijo: “voy a ser doctora”.

Cientos de niños y adolescentes vulnerables, con historias de sobreviviencia similares, recibieron la primera dosis de vacuna en las sedes oficiales del Hospital de la Amistad Corea-México, y el Hospital Regional del Issste que está junto al edificio del Congreso del Estado en la comisaría de Susulá.

Igual en las oficinas del Centro de Seguridad Social del IMSS, junto al “García Téllez”.

Jornada de vacunación de adolescentes

María del Carmen Chi Uicab, de 13 años, recibió ayer su primera dosis de Pfizer.

Sede

Llegó a las 10 de la mañana al Hospital de la Amistad para que le apliquen la vacuna contra el Covid-19 y antes de una hora ya tenía la primera dosis.

Piquete

“No me dolió (la pinchada), el líquido sí me causó un poco de dolor, me siento normal y más protegida del coronavirus”, indicó.

Cuidados

Ella se cuida mucho para que no recaiga en su enfermedad, toma clases en línea y si sale a alguna diligencia siempre respeta los protocolos sanitarios recomendados por la autoridad de salud para evitar el contagio de coronavirus.

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