Perros mestizos de Yucatán que han sido atendidos por el Santuario Evolución A.C., serán exportados a Canadá, a fin de que queden en las mejores manos posibles y tengan un hogar.
Ayer jueves viajaron vía aérea a ese país seis canes y el 27 de este mes enviarán el mismo número de perros, con destino a asociaciones hermanas que se encargarán de encontrarles un hogar.
Silvia Cortés, responsable de Evolución A.C., recordó que este será el séptimo año en que realizan estos envíos de canes a Canadá.
El año pasado no pudieron hacerlo por las medidas sanitarias que se impusieron, pues esa actividad fue considerada no esencial y con riesgo de contagio de la persona que tiene que viajar con los canes.
Buscan hogares para un mejor futuro de los lomitos
La entrevistada reiteró que los canes llegan a asociaciones hermanas de Canadá con las que tienen convenios, al recibirlos se ocupan de hacer lo que Evolución realiza en la entidad, en este caso hacer un trámite para verificar que estos animales se queden en las mejores manos posibles.
Si esto no sucediera, el segundo objetivo es que la familia pueda devolver al animal a alguna de estas organizaciones que nuevamente se responsabilizan del can y buscan la familia idónea nuevamente.
Luego subrayó que el destino de sus animales jamás queda en el aire.
¿Cómo viajan los perritos de Yucatán a Canadá?
Los perros, expuso, viajan con una persona a su lado que está a cargo de todas las necesidades de los animales y de tener toda la documentación con la que ellos viajan siempre a la mano, para cualquier inspección sanitaria o cuestionamiento de autoridades aduanales.
Su período de envíos de canes inicia generalmente en octubre y concluye a principios del año siguiente. Este mes se transportará a 12 animales, detalló.
Silvia Cortés comentó que los envíos se efectúan siempre y cuando tengan los recursos para tener a los animales en óptimas condiciones para el viaje, que incluye estudios para garantizar que no llevan alguna enfermedad que puedan contagiar y que fluctúa entre 6,000 y 7,000 pesos.
Los gastos incluyen pago de pasaje de ida y vuelta de la persona que los acompaña, en algunas ocasiones pagos aduanales.
Otro requisito es que las asociaciones hermanas extranjeras tengan la capacidad para recibir a un nuevo grupo de canes.
Con estas acciones no nada más tienen que juntar para el mantenimiento del santuario, gasto de unos $50,000 semanales sin contar con los servicios y gastos indirectos como electricidad, agua, telefonía, papelería, gasolina, entre otros.
Ella indicó que vale mucho la pena transportar a los perros a Canadá.
Necesario encontrar nuevos hogares
El esfuerzo es inmenso, no paran ningún día de trabajar, ni para atención de animales ni para reunir recursos que ahora tardan mucho más.
Después resaltó que independientemente que es un gasto inmenso la preparación de cada perro para trasladarlo, en comparación con lo que gastan al mantenerlos en el santuario por años, una de las características que se toma en cuenta al elegir a cada animal es el tiempo que ha pasado en el albergue sin ser solicitado.
Los animales que han pasado mucho tiempo acá son los primeros en ser seleccionados para que viajen a Canadá.
Silvia Cortés cuestionó los prejuicios que como sociedad tenemos para elegirlos a fin de que sean parte de nuestra familia, y uno de esos prejuicios es que no sean de raza o que no cubran los estándares estéticos para algunas personas.
“Todos los perros que enviamos a Canadá son mestizos, son nuestros “malixes”, reiteró. “En el santuario tenemos un promedio de 350 perros, cifra que no podemos rebasar y estamos esforzando muchos para no elevarla porque desafortunadamente no tenemos recursos, apuntó.
Hay personas muy generosas, con ideales afines a nuestra labor, que nos apoyan haciendo donaciones en efectivo o especie, pero a pesar de esas generosas ayudas y esfuerzos que llevamos al cabo para tratar de ser autosustentables no lo logramos, las necesidades nos rebasan y por mucho.
Son seres vivos que aunque estén vacunados se pueden enfermar de alguna otra cosa de las cuales las vacunas no los protegen, así que tenemos que andar haciendo estudios y los pagos de los honorarios médicos, dijo. Además de todos los implementos de higiene que se necesitan para sus espacios y sus baños.
Haciendo una suma de todo lo que implica tenerlos cada mes, año tras año (algunos perritos pueden pasar años en el albergue), todo este gasto para llevarlos a Canadá no es comparable, refirió.
El hecho de que un animal pueda ser enviado allá y adoptado en un tiempo mucho más corto que acá nos deja posibilidad de ayudar a otro animal que pueda tomar su lugar.- CLAUDIA SIERRA MEDINA
