¿Por qué no se incluyó en los festejos por el 480 aniversario de Mérida algún evento o acción que conmemore los 40 años de la declaratoria de la capital yucateca como Zona de Monumentos Históricos? 

Por omisión, desconocimiento, descuido o simplemente por ignorancia.

Por el argumento que sea o que surja después, las autoridades municipales se olvidaron que Mérida en este naciente 2022 cumple cuatro décadas de ser catalogada Zona de Monumentos Históricos.

Y no es cosa menor que en un programa para celebrar la efeméride de la fundación de la ciudad, el 6 de enero de 1542, no hubo alguna mención a priori de lo que representa que la urbe meridana, declarada patrimonio de la nación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cumpla 40 años de ese reconocimiento.

Sí, Mérida, la de Yucatán, amalgama de dos culturas, se constituye el 18 de octubre de 1982 en el primer sitio de la Península en ostentar esa categoría cultural, histórica y arquitectónica que hoy parece perderse en un discurso político jaranero alejado de su auténtico, genuino valor.

Mérida como Zona de Monumentos Históricos

El Maestro en Arquitectura Luis Ojeda Godoy, secretario general del Sindicato de Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura-INAH, ofrece un panorama de lo que constituye una Zona de Monumentos Históricos.

También, la trascendencia de esa distinción para una ciudad o una comunidad, y la relevancia y valor de ese honor que en México sólo ostentan 60 sitios, de los cuales tres están en la península de Yucatán.

El profesional, experto en la catalogación de sitios y monumentos históricos, hace una recapitulación del significado del acontecimiento de la declaratoria de la capital yucateca con esa jerarquía y el caudal arquitectónico que la fundamentan.

Además, expone seis conceptos para entender el estado actual de Mérida, como Zona de Monumentos Históricos y subraya las acciones que deben ser consideradas para propiciar su recuperación y conservación, más allá de actos de simbolismo festivo que en nada abonan a su preservación real.

Maestro en Arquitectura Luis Ojeda Godoy, secretario general del Sindicato de Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura-INAH

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¿Qué es una Zona de Monumentos Históricos?

Según los artículos 35 y 36 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, son monumentos históricos los bienes vinculados con la historia de México, a partir del establecimiento de la cultura hispánica en el país.

La norma, que se promulgó en el Diario Oficial de la Federación el 6 de mayo de 1972, determina que son monumentos históricos “los inmuebles construidos en los siglos XVI al XIX, destinados a templos y sus anexos”.

Arzobispados, obispados y casas curales; seminarios, conventos o cualesquiera otros dedicados a la administración, divulgación, enseñanza o práctica de un culto religioso; así como a la educación y a la enseñanza, a fines asistenciales o benéficos”.

Además, los dedicados “al servicio y ornato públicos y al uso de las autoridades civiles y militares. Los muebles que se encuentren o se hayan encontrado en dichos inmuebles y las obras civiles relevantes de carácter privado realizadas de los siglos XVI al XIX inclusive”.

¿Por qué es importante una Zona de Monumentos Históricos?

El arquitecto Ojeda Godoy refiere que la declaratoria o designación permite reconocer en términos normativos, los valores de una ciudad histórica: tipos de edificios, traza urbana, altura y escala de las construcciones, materiales y sistemas constructivos.

También, hechos y personajes de la historia local, conjunto de componentes que definen la particularidad e identidad de cada sitio, y en consecuencia, debería facilitar el trabajo entre las autoridades para la conservación de todos los monumentos que conforman lo que se conoce como Centro Histórico.

“En México, la Ley Federal de Monumentos y Zonas de Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos, establece en el artículo 41 el concepto legal de Zona de Monumentos Históricos, como el área que comprende obras relacionadas con un suceso nacional o vinculadas a hechos pretéritos de relevancia para el país”.

“Es decir, un contexto en el cual coexisten elementos urbanos y arquitectónicos desarrollados a partir de la etapa de la Colonia al siglo XIX”, explica.

Cartel de la Zona de Monumentos Históricos. Mérida, Yucatán

¿Qué abarca la Ley de Monumentos Históricos y Artísticos?

Responsable de la sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Quintana Roo, Luis precisa que en el artículo 42 de la Ley federal también se estipula lo que se permite y no en los sitios que comprende la Zona de Monumentos Históricos, como la demarcación que se considera para Mérida.

“Es responsabilidad de las autoridades federales, estatales y municipales vigilar y velar la puntual aplicación de las normas para la correcta conservación del patrimonio que abarca una Zona de Monumentos Históricos”.

Y recuerda que está prohibido “…en las zonas de monumentos y en el interior y exterior de éstos, todo anuncio, aviso, carteles; las cocheras, sitios de vehículos, expendios de gasolina o lubricantes; los postes e hilos telegráficos y telefónicos, transformadores y conductores de energía eléctrica, e instalaciones de alumbrados; así como los kioscos,templetes, puestos o cualesquiera otras construcciones permanentes o provisionales, se sujetarán a las disposiciones que al respecto fije esta Ley y su Reglamento…”.

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¿Cuántas Zonas de Monumentos Históricos hay en México?

En la República, precisa el presidente fundador de la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (Ayerac), hay 60 Zonas de Monumentos Históricos. 

La primera en recibir la distinción de la declaratoria es Ixcateopan de Cuauhtémoc, ciudad perteneciente a Guerrero, el 28 de marzo de 1975. La más reciente recae en Tihosuco, Quintana Roo, el 13 de marzo de 2019, a propuesta de la actual administración federal”.

“Con excepción del sexenio de Enrique Peña Nieto, todos los presidentes de México firmaron Declaratorias de Zonas de Monumentos Históricos para diversos sitios en el país, con el objetivo de procurar políticas para su conservación”, considera el arquitecto perito de Centro INAH Quintana Roo.

Plaza Grande de Mérida, Zona de Monumentos Históricos

¿Hay otras Zonas de Monumentos Históricos en la península de Yucatán?

Con la reciente designación de Tihosuco, comisaría quintanarroense de Felipe Carrillo Puerto, la región peninsular presume de tener tres Zonas de Monumentos Históricos, una de cada entidad. 

La primera en gozar de ese privilegio federal es Mérida, en 1982, y el 10 de diciembre de 1986, San Francisco de Campeche.

Gracias al trabajo de preservación de ese acervo arquitectónico e histórico, la capital campechana es declarada el 1 de diciembre de 1999 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El arquitecto perito del Centro INAH Quintana Roo subraya que la falta de continuidad y genuino interés oficial por la conservación de los monumentos históricos de Mérida impiden acceder a ese privilegio que tiene la capital de Campeche.

“E incluso, sitios como Izamal y Valladolid, dos joyas arquitectónicas e históricas yucatecas están en espera de las Declaratorias respectivas desde hace más de una década para unirse a esa selecta lista de ciudades reconocidas por el INAH”, recuerda el maestro en Arquitectura.

¿Cómo se determina a Mérida, Zona de Monumentos Históricos?

Una Declaratoria de Zona de Monumentos Históricos se deriva del expediente técnico que desarrolla de forma previa el INAH, resultado de la importancia y el grado de conservación del patrimonio arquitectónico en materia de monumentos históricos, de algún centro de población. 

El subdirector de Desarrollo Urbano en la administración municipal que preside César Bojórquez Zapata (2007-2010), detalla que con esa pretensión, el 18 de octubre de 1982 se publica en el Diario Oficial de la Federación la Declaratoria de Zona de Monumentos Históricos de Mérida.

“Se conforma un perímetro con una superficie de 8,795 km2, con 659 manzanas que comprenden 3,906 edificios con valor histórico construidos entre los siglos XVI al XIX, de los cuales 21 fueron destinados, en su origen, al culto religioso”. 

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Otros rincones meridanos de relevancia patrimonial

El arquitecto Ojeda Godoy agrega que además del contexto de la Plaza Grande, en el perímetro se incluyen conjuntos urbanos como San Juan, Santa Lucía, Santiago, Santa Ana, la Ermita de Santa Isabel, San Sebastián, el Paseo de Montejo, la colonia Chuminópolis, el Parque la Paz y parte de la colonia Itzimná.

“Es decir, buena parte de la ciudad que existió hasta la década de los años ochenta del siglo XX, antes del crecimiento de la mancha urbana más ahí de Circuito Colonias y del Anillo Periférico”.

La riqueza de la Zona de Monumentos Históricos de Mérida radica en su diversidad arquitectónica, entendiendo por ello los aspectos formales como las soluciones en cuanto al uso de diversos materiales y sistemas constructivos, que permiten apreciar etapas que van del siglo XVII al Porfiriato”. 

También, enfatiza, “un conjunto de valores adicionales para Mérida, que no se tiene en otras Zonas de Monumentos Históricos, la existencia de un asentamiento prehispánico, la ciudad de T’hó, que refiere una antigüedad y ocupación de mayor periodicidad para el sitio”.

¿Cuál es el estado actual de Mérida como Zona de Monumentos Históricos?

Ojeda Godoy, jefe del Departamento del Centro Histórico de Mérida, durante la gestión del alcalde Manuel Fuentes Alcocer (2004-2007) expone seis consideraciones para propiciar la conservación y en muchos casos la recuperación de los espacios que componen la Zona de Monumentos Históricos de la capital yucateca.  

Una Zona de Monumentos Históricos, señala el maestro en Arquitectura, permite reconocer en términos normativos, los valores de una ciudad histórica: tipos de edificios, traza urbana, altura y escala de las construcciones, materiales y sistemas constructivos.

“También, los hechos y personajes de la historia local, conjunto de componentes que definen la particularidad e identidad de cada sitio. Se debe, en consecuencia, facilitar el trabajo entre las autoridades para la conservación de todos los elementos que conforman lo que conocemos como Centro Histórico”.

¿Hay un abandono de Mérida como ciudad histórica? 

“En el caso de Mérida, el proceso de crecimiento que rebasó todos los límites del municipio en las dos últimas décadas, propicia un paulatino abandono de la ciudad histórica, es decir, de la ciudad que está al interior del Circuito Colonias que estuvo vigente hasta el siglo XX”. 

“Esta apatía es generalizada, tanto en la disminución o pérdida de actividades económicas, el descuido o subutilización de edificios e incluso de manzanas, así como en la disminución del uso habitacional”, amplía.

Luis juzga que ante ese panorama hay que referir la falta de atención en servicios públicos y de proyectos urbanos desde el sector público encaminados a la regeneración del tejido urbano.

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¿Hay desconocimiento del patrimonio de Mérida?

Según el especialista del Centro INAH Quintana Roo, el crecimiento de Mérida más ahí del Periférico predispone un desconocimiento para buena parte de sus ciudadanos, de la ciudad histórica. 

“Las generaciones recientes crecen sin tener referencia de la urbe, tampoco la autoridad procura promover la permanencia, el respeto y el apego a la ciudad histórica“. 

“Incluso, los edificios que formaron parte de haciendas, poblados y asentamientos prehispánicos, quedan anónimos ante manzanas desbordantes de vivienda en serie, y en algunos casos son demolidos sin mayor contemplación y vista de los gobiernos”, afirma.

Cuidado con las intervenciones arquitectónicas

Para Ojeda Godoy, cada uno de los contextos al interior de la Zona de Monumentos Históricos tienen particularidades en cuanto a periodicidad y características arquitectónicas que deben de ser valoradas al momento de desarrollar alguna intervención. 

“No es correcto intentar homogeneizar criterios para ello. Por ejemplo, el contexto de la Ermita de Santa Isabel es muy diferente al de la calle 59 entre los parques de la Paz y el de Santiago. Se deben conocer los procesos históricos y en específico, materiales y sistemas constructivos presente en cada época”.

“Y evitar la incidencia de proyectos que, con una perspectiva turística, erróneamente pretenden casi siempre propiciar la ‘construcción’ de ‘escenografías’ de ‘pueblitos mexicanos’ que llevan a incorporar formalismos que difieren de las características de la arquitectura local”, advierte.

Con frecuencia, añade el experto, se ven acciones en el caso de algunos proyectos de hotelería que insertan molduras sobre arcos en yugo que reflejan en su origen una arquitectura muy anterior, y de forma errónea se busca “disfrazar” con ornamentos que terminan alterando el valor de la periodicidad de la ciudad

¿Qué diferencia hay entre remodelación y restauración?

Como especialista en la preservación del patrimonio cultural, Luis insiste en el desarrollo de proyectos arquitectónicos de manera correcta, que consideren las características de cada inmueble y los criterios vigentes en la materia a fin de procurar su conservación. 

“Con frecuencia, algunos arquitectos presentan ‘remodelaciones’ como proyectos de restauración, sin entender que una y otra acción son diferentes. Una conserva, la otra, modifica el inmueble o el sitio”, precisa. 

Así se deriva, abunda, que al acudir al INAH a revisar las propuestas arquitectónicas, se presentan quejas en contra de la valoración de proyectos, que más de una vez pueden ser nocivos en cuanto a los valores que se deben de conservar. 

“De hecho, en todo el país el INAH trabaja con la misma plantilla de arquitectos que tiene desde hace cuatro sexenios. Falta personal, no sólo arquitectos, también en las áreas jurídico y administrativa, que inciden en los tiempos para la emisión de licencias y seguimientos a trámites”, evidencia Ojeda Godoy. 

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El Tren Maya y el requerimiento de más peritos del INAH

“Como secretario general del Sindicato Nacional de Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura- INAH, desde nuestro Comité Ejecutivo se hizo patente al antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH, de la urgencia de más personal”.

“Es indispensable que ante proyectos como el Tren Maya, en la península de Yucatán se necesita aumentar la cantidad de plazas de arquitectos de base en el instituto, ya que habrá mayor número de trámites ante los proyectos de inversión en sitios como Mérida, San Francisco de Campeche, Izamal y Valladolid”, valora.

En Yucatán, detalla el especialista, hay seis arquitectos, en Campeche tres y en Quintana Roo, uno, por lo que hace falta la gestión ante la Secretaría de Hacienda, y ahí se quedan cortos los responsables de las áreas administrativas del INAH.

¿Qué sucedió con otros programas para la conservación de monumentos históricos de Mérida?

De acuerdo con el arquitecto del INAH, el Ayuntamiento de Mérida tiene un papel vital en la importancia de proyectos y acciones para la conservación de los monumentos históricos de la capital yucateca. 

“Por ejemplo, el exitoso Programa de Rescate de Fachadas, vigente desde más de dos décadas en la Dirección de Desarrollo Urbano, único en su tipo en el país, al parecer tiene cada vez menor presencia en cuanto a personal y recursos, y en consecuencia menor atención a edificios a intervenir en el Centro Históricos con recursos municipales”. 

“También es evidente que se omiten proyectos a favor de la conservación y regeneración de contextos al interior de la Zona de Monumentos Históricos. En su momento, se recuerdan acciones notorias, como la intervención urbana en la Ermita de Santa Isabel y su contexto”.

“Como la peatonización del contexto del Portal de Granos, el Museo de la Ciudad y el parque ‘Eulogio Rosado’. Crear una zona peatonal y el retiro de la vía pública de taxis alrededor del parque de San Juan y la recuperación del atrio de la Catedral de San Ildefonso”, recapitula.

Todas esas acciones, opina, permitieron mejorar en su momento la calidad de vida, la imagen urbana y las condiciones para la conservación del patrimonio arquitectónico en varios rumbos del Centro Histórico o Zona de Monumentos Históricos.

Se dice una cosa y se hace otra en Mérida

El arquitecto Ojeda Godoy, a manera de reflexión, rememora que en este 2022 Mérida cumple 480 años de su fundación, y la Zona de Monumentos Históricos cuatro décadas de su Declaratoria, lo que se omitió en el programa para celebrar la efeméride. 

“Entre el discurso y las acciones no hay coincidencia. La ciudad histórica y sus elementos parecen estar nada más en las declaraciones de algunos funcionarios, que deberían ser los primeros en procurar acciones con presupuesto para una correcta conservación del patrimonio cultural”.

“Qué podemos esperar de una urbe, de sus autoridades y de un sector de su población, si no existe el interés más ahí de la colocación de placas alusivas o la lectura de discursos conmemorativos, si no hay obras precisas para conservar edificios representativos, escudándose en argumentos administrativos en algún escritorio”, pregunta.

Casos que evidencian nulo interés por Mérida

Para demostrar con hechos sus dichos, el arquitecto perito del INAH ilustra tres casos que afirma que si las autoridades mostraran interés, tomarían medidas para la correcta integración como parte de la memoria histórica en el 480 aniversario de Mérida, y 40 años como Zona de Monumentos Históricos. 

I) “La efigie que da nombre a la esquina de las Dos Caras (calle 65 con 58), que en menos de cinco años ha sido recubierta con pintura por la empresa que da uso comercial al edifico, que además, como parte de los proyectos de vialidad, está ‘repleta’ por la colocación de semáforos, en una solución burda y sin mayor ingenio de la autoridad”.

“En cualquier otra ciudad se habría buscado ya cómo destacar y conservar la figura de las Dos Caras con un proyecto correcto en materia de conservación”,  subraya.

II) “El edificio y la figura de El Elefante (calle 65 con 46), representativa de una época de la ciudad, que incluso conserva aún las argollas donde se amarraban los animales de
tiro”.

“El emblema arquitectónico presenta deterioro en la fachada por el reblandecimiento de la mampostería, situación que amerita simples trabajos de consolidación con mortero a la cal”, sugiere el maestro en Arquitectura.

III) “La calle 64, en el tramo de la Ermita a San Juan, que en su momento fue marco de un proyecto de éxito para la regeneración del tejido urbano en un área histórica y antes de la pandemia se empleó como escenario para eventos del Ayuntamiento, presenta aspectos de grave deterioro”.

“Es notorio el abandono y la vegetación que cubre algunos edificios, como el predio donde está la escultura del Kulcalkin o Culcal Kin. Y qué decir de la falta de mantenimiento en el adoquín, donde hay hundimientos en varios tramos a lo largo de la calle”. 

Luis Ojeda enfatiza que ese sector del Centro meridano “es quizá el mejor ejemplo del desafortunado caso de un contexto histórico en el cual la autoridad desarrolla eventos con éxito económico para algunos sectores, pero que no deja beneficios para el mantenimiento del lugar y de sus habitantes”. 

¿Hay obstáculos para no preservar los Monumentos Históricos de Mérida?

Argumentar que no es posible emprender obras de preservación arquitectónica porque el INAH no permite los trabajos, o bien, porque el propietario no participa, valora el experto, deja en evidencia la falta de un plan de gestión, que permita la coincidencia de todos los involucrados a favor de un proyecto.

“Y también desnuda la falta de aplicación de las normativas municipales, que son complementarias a las federales para el correcto involucramiento de los diversos niveles de autoridades competentes en el tema”.

“La creación de ‘escenarios’ para los turistas, deriva en la modificación de valores de autenticidad para una ciudad histórica como Mérida. ‘Vestir’ la capital yucateca para presentar al visitante un ‘rincón mexicano’ es un error que ya se paga en otros sitios, aún se está a tiempo para revertir ese erróneo modelo”, concluye el arquitecto Ojeda Godoy. 

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