Involucrado en una cruzada cívica para hacer valer el derecho ciudadano de opinar y decidir sobre obras de gobierno, el profesor jubilado Wílbert Javier Hernández Cano afirma que no lo mueve un capricho en su interés en promover un plebiscito en Seyé, sino la necesidad de que las autoridades entiendan que se deben a sus gobernados y no pueden manipular los proyectos en sus comunidades.

Sabe que se le agota el tiempo —mañana lunes vence el plazo para que presente ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (Iepac) las firmas que sustenten su petición— y lamenta que nadie revise la documentación que envían las autoridades a ese instituto para incluir en el Catálogo de Políticas Públicas y Actos Gubernamentales Trascendentales.

Por esa razón, añade, los sujetos obligados —los poderes Ejecutivo y Legislativo y los 106 ayuntamientos del Estado— ponen lo que quieren y nadie les dice algo.

“El Iepac lo recibe y lo pega tal como se lo mandan”, apunta. “Allí está el ejemplo de Seyé: se mencionan obras en las redes de agua potable y de electricidad con metros cuadrados, cuando es claro que son metros lineales”.

El profesor Hernández, de cuyas gestiones para el plebiscito informamos el jueves pasado, dice que el caso de Seyé seguramente se replica en todo el Estado con actitudes burdas porque los responsables saben que nadie los observa.

También deplora que se catalogue como obra trascendental cualquier trabajo obligatorio de la autoridad.

“Una obra trascendental es algo que va a cambiar el destino o la vida de los municipios”, enfatiza. “¿Cómo va a ser trascendental la limpieza de parques o el mantenimiento de calles?”

El vecino de Seyé se enteró por el Diario de que está por vencer el plazo para que se soliciten plebiscitos en los municipios. En el caso de Seyé solicitó una ampliación de ese término, pero la petición no prosperó.

Lo que desea que se someta a consulta pública, con base en la Ley de Participación Ciudadana, es la asignación del presupuesto de obra pública en Seyé en 2022. No se opone a la obra.

Entre otras cosas, señala que no es clara la presentación de las acciones de gobierno. Por ejemplo, en el rubro de reconstrucción, construcción y pavimentación de calles se consideran tres acciones con un monto de más de $7.5 millones, pero no se cita la ubicación de las vías donde se trabajará ni el costo de cada metro cuadrado, lo cual “se presta para duplicidad de acciones”.

También se incluye el proyecto de guarniciones y banquetas con un gasto de $1.920,000, pero tampoco se mencionan las ubicaciones. En la construcción de 840 metros cuadrados de techos firmes se señala una inversión de $1.883,280. Con esta inversión, cada metro cuadrado costaría $2,242; no se indica cuántas viviendas serán apoyadas.

Otro punto en duda —de varios señalados en un oficio dirigido al Iepac— es la construcción de 20 baños con una inversión de $1.700,000. Cada baño, de 4.46 metros cuadrados según especificaciones de la Sedesol, costaría $89,952. En pisos para vivienda no se especifican acciones ni monto a invertir.— ÁNGEL NOH ESTRADA