La economía mexicana tiene actualmente un freno de mano, como efecto del complicado entorno internacional y las presiones inflacionarias, alertó José Antonio Centeno Reyes, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).

Durante una entrevista que concedió hace unos días, en un receso de actividades oficiales en Mérida, el dirigente indicó que las perspectivas apuntan a un crecimiento de la economía nacional de apenas 1.8 por ciento este año —porcentaje mucho menor que el esperado por instituciones oficiales y privadas—, pero la situación es incierta todavía.

Acompañado de Jorge Charruf Cáceres, presidente de Canacintra Yucatán y vicepresidente nacional de Comercio Exterior y Asuntos Internacionales de la Cámara, añadió que la presión inflacionaria es un factor que impacta con severidad en el consumo, pues las altas tasas de interés inhiben los créditos y, por consiguiente, se reduce la demanda de productos.

Las expectativas para lo que resta del año, prosiguió, no son muy diferentes de las que prevalecen ahora: se espera que al cierre del calendario la inflación se mantenga alrededor del 8 por ciento. Esto, por supuesto, también tiene efectos en la producción, proceso en el cual se utiliza mucha materia prima procedente del extranjero.

El presidente de Canacintra señaló que el contexto internacional y nacional hace muy difícil una recuperación económica, sobre todo si se toman en cuenta que no han pasado los efectos de la pandemia de Covid-19 y que la inseguridad es otro problema que agobia a las empresas en varias regiones.

La inseguridad, a un costo muy elevado

La inseguridad es un severo problema. En Yucatán no, pero a nivel nacional sí lo es”, enfatizó. “De acuerdo con la última medición que conocemos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el costo de los delitos para las empresas en México es de 226 mil millones de pesos. Esto equivale a 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)”.

“A esa cantidad hay que agregarle la inversión que ha tenido que hacer el sector privado en medidas preventivas. Ese gasto, por supuesto, se ve reflejado en la competitividad”.

Sobre el sector energético, dijo que a pesar de que no se aprobó la reforma eléctrica en los términos que proponía el presidente Andrés Manuel López Obrador, no ven avances en el tema y tampoco se eliminó la incertidumbre en torno al futuro de los proyectos de energía limpia.

“Al no concretarse la reforma eléctrica se alentó en principio la expectativa de que las energías limpias pudieran recuperar importancia dentro de la industria energética en general, pero luego vino el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declaró constitucional la Ley de la Industria Eléctrica, que estaba precisamente en los tribunales, y con ello otra vez tuvimos el criterio de que la Comisión Federal de Electricidad lleva preferencia en el orden del despacho de la energía eléctrica producida en cualquiera de las formas, como es la de combustibles fósiles”, puntualizó.

Limita las inversiones

“Entonces, el panorama de la producción de energía eléctrica limpia es adverso, porque la política de fortalecer el papel de la Comisión Federal de Electricidad en el mercado nacional limita el desarrollo y las nuevas inversiones”.

Según consideró, esa situación probablemente tenga como consecuencia que México no pueda cumplir las metas establecidas en la Ley de Transición Energética ni los compromisos que asumió con el Acuerdo de París, que implica un aumento en la producción de energías limpias.

“Seguramente esto va a tener un efecto en los costos de la electricidad y también, como lo hemos sostenido desde un principio, en los temas ambientales”, recalcó.

Jorge Charruf intervino para recordar que en Yucatán se aprobaron 24 proyectos de energía renovable, pero solo cinco se pusieron en marcha. Los otros 19 se frenaron por la incertidumbre que generó la propuesta de reforma eléctrica. Externó su confianza en que esos planes se retomen.

El puerto de altura para Yucatán

En relación con Yucatán, el licenciado Centeno Reyes recordó que antes y después de tomar posesión como presidente de Canacintra ofreció que la entidad ocupará un lugar importante en la agenda de la organización y, como parte de las acciones hacia ese objetivo, se sigue pugnando por la ampliación y modernización del puerto de altura de Progreso.

Esa obra, subrayó, no solo es importante desde el punto de vista de la industria sino también del turismo, pues un puerto de altura con mayor calado y mejores instalaciones permitirá recibir cruceros más grandes y esto significa más derrama económica.

En definitiva, apuntó, la modernización del puerto de altura contribuirá a la industrialización de Yucatán y desde Canacintra respaldamos todas las gestiones que se hagan para lograr ese propósito.