Trabajadores en litigio con el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) acusaron al coordinador territorial de esta dependencia federal en Yucatán, Daniel Flores Albornoz, de ejercer terrorismo laboral y emprender una “cacería” contra todo aquel que no comulgue con sus intereses.

Algunos de los inconformes fueron despedidos en fechas recientes y otros prefirieron renunciar antes que seguir soportando las presiones del coordinador.

La situación ha dado pie a demandas laborales —un caso involucra a un trabajador que fue cesado cuando tenía más de 17 años de antigüedad— y a otros procesos que llegarán a los tribunales en las próximas semanas.

Flores Albornoz, doctor en Antropología por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), tomó posesión de la coordinación territorial de Conafe a mediados de febrero pasado. Antes ocupó un cargo similar en la representación del Consejo en Quintana Roo.

Hostigamiento en la Conafe

Entre los empleados afectados por el hostigamiento de que se acusa al coordinador territorial están Lizette Pérez Romero, quien se desempeñaba como coordinadora de Figuras Educativas en Servicio; Abraham Cauich Cab, quien fue coordinador de Servicios Educativos Docentes (SED), y Glendy Novelo Medina, Enlace de Educación Inicial.

También Javier Pacab Santana, jefe del Departamento de Administración; Katya Cerón, auxiliar operativa 2 en Tekax; Luis Villanueva Bacelis, auxiliar operativo 1 en Mérida, y Haroldo Espinosa Chi.

Los seis primeros ofrecieron detalles de la situación que prevalece en la dependencia. A continuación, una síntesis de su relato:

  • Desde su llegada a la coordinación territorial en Yucatán, el doctor Flores Albornoz aplicó estrategias de hostigamiento con la aparente intención de borrar todo vínculo con sus antecesores.
  • Una de esas estrategias fue el establecimiento de un formato que tuvieron que llenar todos los trabajadores. En ese esquema debían informar, entre otras cosas, si tenían alguna otra ocupación remunerada. Este punto fue utilizado después en contra de varias personas.

Decisiones absurdas del coordinador de la Conafe

La austeridad se volvió un pretexto para decisiones absurdas. Por ejemplo, se prohíbe a los empleados ausentarse de sus sitios de trabajo para ir al baño.

Ante las reclamaciones, por tratarse de un tema de necesidades fisiológicas, se decidió no introducir más garrafones de agua para consumo del personal. De esa forma, según la coordinación territorial, ya no había motivo para acudir a los baños y también se atendía un problema de índole presupuestal.

Conversaciones puede ser tomadas como ”conspiración”

Los empleados se comenzaron a ver en la necesidad de llevar su propia agua para beber. No es la única carencia, pues también se cortó la disponibilidad de papel higiénico.

Se comenzaron a extender los horarios laborales sin justificación. Algunos empleados ya trabajaban casi doce horas diarias.

También se prohibió que los trabajadores interactúen. Ni siquiera se pueden comunicar entre sí. Cualquier encuentro ocasional de dos o tres se interpreta como una conspiración.

Otra medida, girada mediante una circular, fue la prohibición de salir del edificio para comprar refrescos o alimentos. Adicionalmente se retiró una máquina despachadora de embotellados, con el argumento de que no deja ningún beneficio.

Cacería y beneficios

El coordinador se apoya en Genny Quintal Medina, auxiliar de la coordinación jurídica, para emprender la “cacería” laboral. Esta empleada maneja las cosas en su beneficio, pues con las bajas conseguidas mediante artimañas concede los puestos a conocidos suyos.

El doctor Flores retiró al personal el acceso a Sinafe, sistema de registro que permite verificar el cumplimiento de objetivos. Esto debilitó la eficiencia de los procesos.

El caso de Luis Villanueva tiene muchas particularidades. Se trata de un empleado a quien, después de 17 años de trabajar en Conafe como eventual y con contratos anuales, el anterior coordinador territorial —Felipe Duarte Ramírez— consiguió que se le otorgara plaza definitiva. Sin embargo, el sindicato alegó que esa plaza le correspondía y mediante “chicanas” logró que desde el centro del país se le quitara esa categoría al señor Villanueva y se le colocara de nuevo como “eventual operativo uno”.

  • La plaza fue otorgada a otra persona sin que se cumpliera el proceso requerido para estos casos.

Nada con el pasado

El profesor Pacab Santana prefirió renunciar, aunque no se salvó de fuertes presiones por el “pecado” de que fue parte del equipo cercano del anterior coordinador territorial.

Katya Cerón recibió otro tipo de presiones. Siendo ella de Tekax, Flores Albornoz —a quien no conoció personalmente— le indicó que tenía que trasladarse a Valladolid. La auxiliar operativa, una de tres que estaban en Tekax, le hizo ver el problema que le causaba el cambio e, incluso, propuso su envío a Peto, que está sin coordinador. El funcionario le dijo que la única opción era Valladolid, forzando la renuncia.