Recibimos del señor Eugenio Barbachano Losa una carta que reproducimos a continuación:
Nuestra secretaria de Turismo, Michelle Fridman, es una persona a la que le tengo cariño y considero una amiga personal, no política; mi relación con ella se remonta a cuando ambos empezamos como homólogos en el sector público turístico, ella en Yucatán y yo en Tulum, y coincidimos tanto en persona como en diversos conceptos e ideales de cómo mejor detonar nuestros respectivos destinos.
Me consta que Michelle le ha metido energía al tema por el cual se vino, de último minuto, a vivir a Yucatán, y que con ojos frescos ha promovido nuestro muy rico y muy diverso estado de una manera inteligente, si bien diferente.
Su impulso a mostrar las mejores y diversas caras y colores del interior de Yucatán es algo digno de reconocerse, y sin duda así lo seguiremos haciendo.
Todo eso dicho, también es de reconocerse que al llegar al estado prácticamente por vez primera, tanto como empaparse en su cultura, usos y costumbres ya estando en funciones y en calidad de secretaria, no necesariamente fue una gran idea.
No se puede esperar tener éxito en una tarea tan compleja cuando no se conoce ni su cultura ni su historia, ni a sus jugadores, ni las luchas recientes, antiguas, o por tenerse en tantos niveles, ámbitos, lugares y peculiares rincones, para sacar a un sector tan vital para la economía de Yucatán adelante.
No hay manera humana; es demasiada la riqueza, la diversidad, la información, y las sensibilidades sociales y culturales que hacen de todo eso un complejo rompecabezas que de ley requiere un ojo clínico y entrenado para completar.
Esos ojos, en Yucatán y para Yucatán, por la naturaleza de lo mismo solo los puede tener un yucateco que haya dedicado su vida al tema, como los hay cientos por todo el estado.
Agredidos por la respuesta
Me parece, por lo que leo, oigo y presiento, que con la triste y a todas luces inaceptable situación de la secretaria de Turismo estatal al ofender y denostar de la manera que lo hizo a un amigo y ciudadano yucateco ejemplar como lo ha sido Víctor Cervera Hernández, toda su reconocida trayectoria fue una muestra más de su total falta de engrane con la cultura y la sociedad que del estado y sus centenarias tradiciones emanan, y para los que todo funcionario público debe trabajar sin excepción.
Todos los yucatecos bien habidos nos sentimos agredidos por su respuesta; Víctor no es una dama, es un caballero, y así se le conoce y merece tratar.
Los yucatecos no esperamos ni mucho menos aceptamos ese tipo de agresiones de nuestros servidores públicos; jamás de los jamases, vengan de donde provengan. Más aún, siento que fue la gota que derramó el vaso.
Los yucatecos ya no pueden más con este incesante tema de escándalos, riñas, desplantes y disgustos, ya que además el sector que depende de esa posición sigue muy lejos de recuperarse a números que hasta en su mejor momento (2018-19) distan mucho de ser los números del estado donde nació el turismo organizado en México debieran estar hace mucho tiempo.
Mi consejo a Michelle, por el bien tanto de ella como del sector, es el mismo que siempre le he dado en privado en calidad de amigo y turistero peninsular, y que hoy por la delicada situación tengo que hacer pública: pide una formal disculpa, y sumérgete de lleno en Yucatán, en su gente, sus tradiciones, valores y cultura, o de plano ya salte por completo, porque a media agua esto no está funcionando para nadie, empezando por ti misma.
De mantenerse el estatus quo, seremos el estado y los yucatecos los que seguiremos pagando los platos rotos de una idea que a todas luces ha demostrado ser errónea para todos los involucrados.
