Ana Paulina Puc Lam, de 29 años de edad, se volvió junto con su madre las pasteleras de la pandemia, ya que en 2020 debutaron como reposteras sin tener conocimientos y obteniendo tutoriales de plataformas.

Vecina de Francisco de Montejo, recordó que su objetivo no era dedicarse a esta actividad, pero al perder su trabajo con el cambio de gobierno estatal en la Secretaría de Educación empezó a buscar empleo y nada.

“Había tomado un curso en la T1 y aprendí a hacer panes como el de zanahoria y mi mamá (Ana Julia Lam Can) me dijo: ‘¿por qué no lo promueves en Facebook?'”

—Me di a conocer con los panes de zanahoria, queso de bola, chocolate, mantequilla, luego se me ocurrió hacer pan de muerto. Un día me pidieron un pastel, en realidad no sabía mucho y por YouTube busqué cómo hacerlo. Luego vino la pandemia, nos quedamos sin dinero, encerrados y a mi mamá se le ocurrió que yo vendiera pasteles pequeños para el Día del Niño.

Se hizo una publicación en Facebook con una dinámica para el Día del Niño y aquella vez se vendieron 50 pastelitos de “mostritos”, que llamaron la atención de la gente y era para llevar a sus casas.

Pasteleras de la pandemia

El negocio se llama Pau Lam Postres y Más.

—Así empezamos y en 2020 nos conoció mucha gente, “somos pasteleras de la pandemia”.

—De hecho mi mamá no sabía hacer nada, yo no sabía hacer la crema española, mi mamá le habló a una amiga y le dijo cómo hacerla, para el fin de semana vendíamos bastante pan de zanahoria y pastel de galletas. De ahí comenzamos con una nevera, compramos una batidora y tenemos algo más o menos formal trabajando en casa con entrega a domicilio.

Foto vía Facebook

—Hacemos pasteles personalizados de fondant como los que salen en la televisión, a gusto del cliente.

Dejó la docencia por el delantal

Ana Puc comentó que sus servicios de pedagogía que ofrecía en la Segey ya pasaron a segundo plano porque ahora estamos dedicados a la pastelería y cuando no tenemos mucho trabajo vendemos platillos de fiesta, en las noches.

Vendemos kilos de ensaladas, nos piden sandwichón, una mitad, un cuarto, a eso ya nos dedicamos, no hay de otra, explicó.

Sus pasteles han llegado a Ticul, Tekax, Hoctún, Izamal.

Foto vía Facebook

“A donde nos pidan lo llevamos, indicó. “Quisiéramos que nos vaya mucho mejor y el plan es poner un establecimiento. Hemos vendido roscas de reyes de nuez, de chocolate, de queso de bola, queso crema, de todo lo que nos piden”.

Solo una vez han tenido un percance con una señora de México que les pidió un pastel de una especialidad de chocolate, pero le dijeron que no lo sabían hacer.

Lo hicimos y para nosotros estuvo perfecto el pastel. Ella dijo que no estaba bien porque, según ella, tenía un hermano que trabajaba en un restaurante de Nueva York y sabía cómo era.

Sus clientes los recomiendan, han tenido buenas ventas y con esto han salido adelante ella y su mamá.

La mayor satisfacción que han tenido es cuando entregan los pasteles grandes y ven la cara de alegría de sus clientes.

Hace unos días entregaron un pastel de la película “Encanto” y quedaron fascinados.

Foto vía Facebook

Mi mamá me ha dicho que el que no tiene dinero es porque no quiere trabajar y mi mamá me demostró un día que no teníamos nada más que 200 pesos, con eso hicimos 800 pesos. Bendito Dios nos ha ido muy bien.

Las personas que quieran probar los pasteles y las delicias que elaboran madre e hija pueden llamar al teléfono 9994-35-49-42.