“Difícil, muy difícil: levantar un negocio en París vinculado a la cultura y el arte no es cosa fácil, una ciudad cosmopolita. La perseverancia, la paciencia y el ánimo son clave para estar vigente”, señaló la actriz y empresaria yucateca Marisa Rubio, co-propietaria del espacio “El Zókalo Bar Cultural” en la capital francesa.
Marisa Rubio estuvo hace unas semanas en Mérida para participar en una producción del Ayuntamiento de Mérida bajo la batuta del director cubano Ernesto Fundora. En ella la actriz estuvo rodando escenas en varios puntos de la ciudad, uno de ellos en los jardines del restaurante Amaro del Centro Histórico.
En ese espacio lo mismo se puede disfrutar de puestas en escena, improvisación, conciertos, escenario abierto, lectura, poesía y hasta juegos de mesa.
Durante una pausa del rodaje la actriz, que desde hace varios años vive en París, casada, con un hijo y un exitoso negocio, habló con el Diario sobre lo que ha sido para ella la transición de su faceta como actriz de teatro y televisión a empresaria y en cierto modo promotora cultural.
Nacida en Mérida, desde muy pequeña estudia teatro en el Centro Estatal de Bellas Artes bajo la dirección de la maestra Eglé Mendiburu, continúa su formación en representaciones escénicas durante sus estudios de secundaria e integrándose a diversos proyectos escénicos, donde conoce a destacados directores y actores con quienes comparte escena.
En 1996 ingresa al Centro Universitario de Teatro UNAM donde comienza a destacar por su belleza, talento y carisma.
Se muda a Francia en 2014 donde conoce a su esposo y padre de su único hijo, juntos crean el espacio “El Zókalo Bar Cultural” del cual es programadora de actividades culturales desde 2017.
En ese mismo año estrena en el teatro Apollo de París el espectáculo de música y teatro “Au-delà de Frida”, siendo co-creadora e intérprete.
“Es muy difícil consolidar un proyecto así en una ciudad como París; hay muchas formas de pensar, espacios, expresiones artísticas, distintas culturas, preferencias; la perseverancia, la paciencia y el ánimo son lo que nos hace continuar”, comentó.
“Venir a Mérida siempre me motiva, encontrarme con la familia, los amigos, la gente del medio teatral es algo que disfruto mucho, me recuerda mi niñez, adolescencia, mis inicios en esta carrera, y ahora aprovecho que estoy trabajando en un proyecto en el que me invitó el Ayuntamiento de Mérida, estoy feliz pero muy atareada, y aquí estamos”, comentó.
Marisa Rubio destacó que el teatro es una actividad muy completa y formativa del espíritu humano que debería fomentarse en las escuelas de educación básica porque fortalece la memoria, adentra a la lectura y a la dramaturgia, promueve la creatividad y la imaginación, despierta la sensibilidad, acrecienta la expresividad, crea mejores seres humanos.— Emanuel Rincón Becerra
