La paciente y derechohabiente del IMSS, Leydy Esther N. L., relata al Diario la desatención médica que afronta desde hace cuatro meses en la clínica familiar y hospitales de este sistema de salud en Mérida.
En un escrito que dirigió a la dirección de este periódico pide la difusión de la presunta negligencia y desatención del personal de la Unidad Médica Familiar (UMF) número 20 de Caucel y de los hospitales generales “Benito Juárez” y del “Ignacio García Téllez”, con la finalidad de que contribuya a la mejora de los servicios que presta esta institución de salud pública.
“Leydy N”, como pide se le identifique, tiene insuficiencia renal desde hace seis años, por lo que recibe diálisis cuatro veces al día, tratamiento que no le dieron durante su estancia en los hospitales del IMSS.
El 29 de marzo pasado sufrió una caída, expone. De inmediato la llevaron a urgencias de la UMF 20 de Caucel, pero no le dieron atención.
La mandaron a urgencias del hospital “Juárez”, donde le realizaron estudios, una radiografía de la pierna derecha (que es la que presentaba mayor dolor y molestia).
El médico diagnosticó que era un golpe, no había lesión, y solo requería reposo en su casa y de antiinflamatorios vía oral.
Los dolores no cedieron. Regresó dos veces más con el médico familiar, pero en vez que la turne al hospital regional T-1, la mandó a una clínica de rehabilitación auspiciada por una ONG.
Odisea por atención médica en Mérida
Después de una semana de terapia física, la terapeuta le recomendó otra radiografía de la rodilla. Fue a un laboratorio particular y el estudio detectó un desplazamiento del hueso de la rótula. Acudió de nuevo a la UMF de Caucel y el médico solicitó una cita urgente con el ortopedista de nombre Guillermo, del “Ignacio García Téllez”.
El 26 de junio pasado, a las 8:20 de la mañana, fue con el ortopedista, quien le dijo que desde la primera radiografía se notaba la fractura y debió acudir desde ese primer momento con el especialista. Esa opinión es contradictoria con el diagnóstico que dio el médico del “Juárez”.
La ingresaron al “García Téllez” para una cirugía a la brevedad porque si no, podría perder la movilidad de la rodilla fracturada.
Sin diálisis, pese a petición
Desde que ingresó, la hija acompañante informó al personal médico que su madre era paciente nefrópata y requiere cuatro diálisis al día. La dejaron sentada 72 horas en urgencias, sin ninguna diálisis.
“Durante ese tiempo nadie se hizo responsable por esta negligencia, todos los médicos a cargo de las diferentes áreas: ortopedia, urgencias, medicina interna y nefrología se deslindaron de la responsabilidad, culpando siempre al médico responsable de otra área”, afirmó Alfonso Domínguez Brandt, yerno de la paciente, quien se hizo co-responsable de esta queja.
“No le dieron los medicamentos que tomaba de manera regular, tuvimos que llevar los que tenía en la casa”, reiteró.
“El punto más preocupante de toda esta serie de negligencias es que la paciente ingresó con un estado de salud estable, con situaciones propias de su condición, pero estable”.
“Después de esas 72 horas sin atención, sin su tratamiento de diálisis, su salud se deterioró no por la lesión, sino por la desatención médica acorde a su condición de edad y salud. Quiso formalizar una queja por el mal servicio, pero solo le dieron una opción: la queja o la petición del servicio”.
“Obvio prefirió el servicio, pero escribió una carta de queja al director de la ex T-1”, replicó.
El 29 de junio en la madrugada ingresó al piso de ortopedia con un estado de salud sumamente deteriorado. Le informaron que le darían la diálisis cada seis horas, pero debían trasladarla al piso de nefrología. Y otra vez la desatención: tenía que esperar la disponibilidad de algún camillero, por lo que la diálisis fue irregular.
Además, le pidieron las bolsas para el procedimiento porque el hospital tenía desabasto de este insumo. En varias ocasiones no recibió la diálisis por distintos motivos.
El 4 de julio pasado realizaron varios estudios a la paciente y por su condición de salud deteriorada en ese hospital, no le practicaron la cirugía.
“Al día de hoy, a pesar de haber mejorado su estado de salud, ella no ha alcanzado los niveles con los cuales ingresó a la ex T-1”, dijo el yerno.
“El médico ortopedista informó que cuando nefrología la dé de alta la programarán para la cirugía, pero el área de nefrología no la reconoce como paciente porque el nefrólogo argumentó que a él sólo le solicitaron una “!interconsulta para la diálisis”.
“Otra vez nos encontramos con un escenario similar al inicial en la sala de urgencias, donde nadie se hace responsable, el médico de un área dice que la paciente es responsabilidad de la otra y viceversa”, se quejó el señor Alfonso Domínguez Brandt.
Ya valoran recurrir a la medicina privada lo que generará un fuerte gasto para la paciente y su familia, cuando ella tiene los servicios médicos del IMSS.
“Es oneroso, pero es la más viable para que ella no pierda la movilidad de la rodilla, de tanto esperar que el IMSS la atienda como debe de ser”, finalizó el señor Domínguez.
