A pesar de que México cuenta con 14 tratados comerciales con 50 países y que ocupa la doceava posición global entre los principales países exportadores e importadores, se observa un abandono del gobierno federal en cuanto al tema de comercio exterior, al politizarlo o no cumplir con compromisos firmados.
Por ejemplo, durante seis meses no hubo representación mexicana en la sede de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra, Suiza; se detuvo la operación de la Alianza del Pacífico —porque AMLO consideró que no debía entregarse la presidencia pro tempore a la mandataria de Perú, Dina Boluarte, por “usurpar el cargo”— y desde diciembre está acéfala la oficina de la Secretaría de Economía en Washington, encargada de dar seguimiento al T-MEC.
Ricardo Ramírez, exjuez del Órgano de Apelación de la OMC, señaló que todo esto ocurre a pesar de que México ocupa el lugar 12 mundial en materia de comercio internacional.
Ramírez dijo que la participación del país en la OMC debe tomarse con seriedad, ya que “el organismo vive momentos cruciales que ponen en peligro su relevancia en el entorno económico internacional”.
