“Mi hija entró a la secundaria y comenzó a vestirse de negro, se cortó el cabello ella sola y comenzó a hacerse lesiones en los brazos”, cuenta “N”, madre de otra menor de edad que habría sido víctima de abuso por parte de su profesor de danza.
La niña, como muchas de sus compañeras, habría sido engañada por su maestro para que se quitara la ropa y fuera grabada por él varias veces.
Una de las ocasiones, relata la madre de la víctima, ocurrió mientras a todas las niñas les hacían pruebas de maquillaje.
El maestro se habría llevado a la niña a un “cuarto” dentro de la misma escuela y con el pretexto de enseñarle vestuarios para una audición, la hizo desvestirse delante de él.
“Mi hija me dijo que el maestro le prohibió decirme que él le había tomado fotos desnuda, o en ropa interior o con trajes de baño”, cuenta la señora “N”.
La niña dejó la academia hace dos años, pero el año pasado finalmente se atrevió a contarle a su madre lo que vivió en ese lugar.
“Me dijo: mamá, me daba mucho miedo ir a ensayar con ‘T’ (J. C. T. R.) porque cuando estábamos en los ensayos me hacía que me desnude y me paraba frente a él hasta que él cuente 60 minutos”.
”Me estaba grabando”
“Me decía que así se me iba a quitar la pena, que era normal que los maestros me vean. Una vez me di cuenta que el maestro me estaba grabando, él dijo que no, pero me estaba grabando. Nunca te lo dije porque te ibas a enojar”, habría confesado la menor.
Con la pequeña se habrían cometido peores actos, uno de ellos en un viaje a Cancún en que la niña fue sin sus tutores, pero acompañada de otras madres de familia.
“En 2020 salió una oportunidad para ir a Cancún a un concurso de baile. Fue un viaje muy costoso y no teníamos para ir, pero él me comenzó a decir que yo no le cortara las alas a mi hija, que no le robe sus sueños, que iban más madres de familia, me convenció y accedí para que ella vaya sola”, cuenta la madre.
Una de las mujeres entrevistadas cuenta que el viaje lo realizaron en una camioneta tipo taxi colectivo y el maestro ocupó el asiento de adelante junto con la menor, pero el chofer se quejó porque el maestro le acariciaba su pierna a la niña en el trayecto.
“Esa fue una señal que no supimos descifrar y nos duele mucho, pudimos haberlo evitado”, cuenta la mujer.
Otras madres cuentan que la niña, en el camino y los primeros días de viaje, estaba tranquila y contenta, pero al llegar a Cancún el maestro la obligó a dormir con él porque “tenía que cuidarla”.
“Nos fuimos de jueves a domingo. El domingo la niña baja de su cuarto empapada, bien mojada hasta el cabello. Se sienta en la mesa y se le veía molesta, triste. No era la misma, no quería comer. Cambió totalmente y tenía muchas ganas de regresar a su casa”.
“El viernes en la noche él abusó de mi hija y el domingo lo intentó otra vez. Ella me contó que se estaba bañando cuando él le pidió que abriera la puerta del baño, ella se vistió rápido y salió corriendo del cuarto, pero no dijo nada hasta hace un año”.
La madre presentó una denuncia ante la Fiscalía General y quedó bajo la carpeta 186/2023.
“Mi hija tuvo una primera terapia psicológica para entonces, pero hasta la fecha no se ha vuelto a mover. Mi hija no tiene acompañamiento psicológico a pesar de que lo hemos solicitado a las autoridades”, comenta la mujer.
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