Credit: IVÁN CANUL

Mérida tiene todavía 400 familias identificadas que practican costumbres rurales ancestrales mayas de autoconsumo alimentario por medio de la producción de traspatio en sus hogares.

Deben ser más familias, pero el Ayuntamiento de Mérida tiene el registro, contacto y vinculación con estos micro productores que viven en las 47 comisarías del municipio.

José de la Cruz De la Cruz, líder del programa Círculo 47, percibe que cada año se pierden más esta costumbre, la tradición de cultivos y la crianza de animales comestibles.

Esto lo atribuye a la disminución de espacio en las viviendas, afectaciones del cambio climático y carestía de los alimentos procesados para animales.

Entrevistado durante la clausura del taller “Principios Básicos de Buenas Prácticas Pecuarias para la Producción y Comercialización”, de lo que informó el Diario el pasado viernes 23 de febrero, el ingeniero agroecológico De la Cruz afirmó que en las viviendas de las comisarías de Mérida todavía se conserva la crianza de cerdos, pavos y gallinas.

También se cultivan hortalizas y frutas para autoconsumo de las familias que viven en el medio rural de la capital yucateca.

Círculo 47 consiste en identificar, orientar, capacitar en mejores prácticas y vincular a los pequeños productores con los mercados locales y compradores.

Como parte de este programa se realizó un censo en todas las comisarías para identificar en qué nivel de producción estaban los productores. En este levantamiento de datos salió a la luz que la mayoría de las familias produce alimento para autoconsumo.

Generalmente realizan una agricultura de traspatio, acostumbran tener unas gallinitas, un cerdito, uno o dos pavos, ciertos árboles de frutas y hortalizas. Cuando tienen excedentes lo venden en la misma población.

“Actualizamos el censo y detectamos que son alrededor de 400 productores agropecuarios pequeños que hay en las 47 comisarías de Mérida”, informó.

“Hay un promedio de 10 a 15 micro productores por comisaría. La producción es poca por falta de espacio en sus viviendas. En promedio tienen de uno a dos cerditos, algunos tienen 10, pero no pasan de 20 cerdos”.

Aquellos que crían hasta 10 cerdos lo comercializan por cuenta propia, pero cuando ya son productores con un nivel de producción más alto, Círculo 47 los canaliza para que vendan su producción de manera más directa a los consumidores.

Asimismo, los enlazan al mercado “slow food” que se instala cada sábado en alguna colonia meridana para que vendan de manera directa sus productos.

Una costumbre que ya cambian entre los micro criadores de cerdos es que ya no sacrifiquen los animales en sus casas, como ancestralmente realizaban, sino que les dan información sobre los servicios del rastro municipal, los acompañan a realizar los trámites y les ofrecen talleres para que saquen mejores cortes de carnes, que tienen un valor diferente en el mercado.

La explicación es que una matanza en el rastro es mejor para los cerdos, hay mayor higiene para la carne y pueden obtener mejor calidad en sus cortes, lo que representa más ingresos para ellos.

En la crianza de cerdos a baja escala no entran la Sagarpa ni la Semarnat porque es una actividad de autoconsumo, son muy pocos los animales, por lo que no generan contaminación.

Incluso, los enseñan a usar pastos y árboles forrajeros adecuados, hay quienes conservan la costumbre de alimentar a los cerdos con desperdicios de la cocina, como tortillas, verduras y frutas.

“Les enseñamos a hacer ciertas dietas con insumos locales para que tengan los animales una alimentación más adecuada, que tengan suficientes defensas para que se enfermen menos y se protejan de manera natural de las enfermedades de los cerdos”, destacó.

“Todavía persiste la costumbre de tener animales de patio, pero cada vez es menor. Hay ciertos factores que influyen para que estas familias dejen de hacer estas actividades, una causa es el pequeño espacio de las viviendas que cada vez es más reducido, el cambio climático que también afectan en la producción de forrajes y el alimento procesado que cada vez encarece más”.

Los cerdos engordan en tres meses, tres semanas y tres días. En este período ya están listos para su matanza y comercialización, dijo.

Generalmente los compradores externos buscan grandes productores y exigen cierta cantidad, por ello los productores familiares no tienen la capacidad ni organización para vender en volumen.

Los desechos de los cerdos lo usan como composta natural para algunos cultivos, son utilizados en la misma área de traspatio, sirve para abonar zacate, hortalizas. Como es poco desecho, no genera un problema de contaminación.

Más que obtener una ganancia, la mayoría de la gente de las comisarías de Mérida tiene animales de traspatio o practica la agricultura en el patio de su hogar como una forma de ahorrar en la compra de alimentos; al mismo tiempo, come más saludable y recupera conocimientos y saberes que se están perdiendo en el municipio.— Joaquín Chan Caamal

Por ello, De la Cruz valora mucho el programa Círculo 47 porque ayuda a conservar estas actividades de autoconsumo, cuida las tradiciones y costumbres.

“Vale la pena seguir fomentando y ampliando Círculo 47”, señaló.

Comisarías Producción

Entrevista con el ingeniero José de la Cruz De la Cruz, líder del programa municipal Círculo 47.

Diferenciación

Cuando Círculo 47 detecta al micro productor mantiene una relación de seguimiento de la producción, los capacita de tal manera para que la producción que realizan sea de manera más sana, limpia, que el productor consuma una carne más saludable y que venda un producto diferente al resto del mercado.

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