Luego de permanecer cerrado tres días por la cercanía de “Beryl”, primero como huracán y luego como tormenta, el parque zoológico El Centenario abrió sus puertas este domingo en su horario habitual.
Salvo algunas ramas que se desprendieron, el centro recreativo no presentó daños por la tormenta.
Sin embargo, el sábado permaneció cerrado para realizar labores de limpieza: retirar los gajos que se desprendieron, barrer las hojas y regresar a los animales a sus respectivas jaulas.
Reabre el Centenario tras el paso de Beryl
El anuncio de que el parque-zoológico abriría normal, atrajo a numerosos visitantes desde temprana hora.
Familias enteras aprovecharon la mañana para realizar un recorrido por las diferentes áreas, salvo la de los leones que permanece cerrada por un árbol que cayó con las lluvias de principios de julio.
La mañana calurosa no fue impedimento para que los niños, y también los jóvenes y adultos, se diviertan.
Filas en el trenecito del Centenario
El trenecito operó de manera normal, aunque en principio hubo dudas, pues tanto en la taquilla como en la estación había letreros de que el servicio estaba suspendido. Pero una vez que se supo que sí habría recorridos se formó una fila para comprar boletos.
A las 10 a.m., hora en que debió abrir, la taquilla seguía cerrada. Los minutos comenzaron a pasar y la gente cada vez se impacientaba, ya sea por el calor, por el bochorno o por los mosquitos.
A las 10:15 aún no se imprimía ningún ticket, debido a que falló el sistema de impresión de boletos, pero para no hacer esperar a quienes se formaron para el primer paseo se les invitó a abordar el tren de manera gratuita. El sistema se restableció a los pocos minutos.

El viaje en el trenecito permitió ver a los leones y tigres ya en sus jaulas, debido que el acceso a esa zona seguía restringido.
Pero la gente pudo ver en todo su esplendor a una jirafa comiendo de las ramas de un árbol, a los borregos de Berbería encima de su cueva hecha de rocas, a los venados, a los flamencos, a los pecaríes, a los hipopótamos.
¿Cuánto cuesta el boleto del trenecito del Centenario?
Una niña como de 4 años señaló a su abuelita, quien por cierto se sorprendió de que el boleto del trenecito siga costando un peso -“eso costaba cuando traía a mis hijos y ahora traigo a mi nieta”-, dijo) : “¡un perro!”.
La abuela, un tanto extrañada, le contestó que no era un perro, sino un mapache, pero la niña insistió en que era un “perro”,.
Para dejar en claro que estaba en lo cierto repitió “perro, perro, perro, pe” con la tonada de la canción “Pedro” de Rafaela Carrá.

Algunos puestos del Centenario abrieron tarde
A las 10:30 de la mañana algunos puestos estaban cerrados y tampoco había varios vendedores de juguetes o recuerdos en los pasillos, aunque en el transcurso de la jornada ya estaba casi abiertos en su totalidad.
A esa misma hora el teleférico ya estaba funcionando y los demás juegos mecánicos ya estaban listos para recibir a sus primeros clientes.
En el área de comida había gente, pero no tanta, pues contrario a los días en que la afluencia está casi al tope, uno fácilmente podía encontrar sillas y mesas.
El parque Animaya también abrió en su horario habitual.











