Elementos de la Guardia Nacional auxilian a damnificados por el huracán “John” en Acapulco. Un especialista advierte del cambio climático
Elementos de la Guardia Nacional auxilian a damnificados por el huracán “John” en Acapulco. Un especialista advierte del cambio climático

Mérida, Yucatán.— El cambio climático está presente en Yucatán. Ya tuvimos un problema en 2020 con el rebose del acuífero debido a la histórica temporada de lluvias, con acumulados jamás vistos en la historia de Yucatán, indicó el meteorólogo Juan Vázquez Montalvo.

En mayo de este año tuvimos una oleada de temperaturas arriba de 40 grados jamás vistas en el estado, donde alcanzamos casi 30 días con esos valores.

Esto afectó a la población generando muchos golpes de calor y hasta algunas personas murieron.

Las ciudades son las que más sufren el cambio climático por la falta de árboles, necesitamos que haya más árboles y hay zonas donde se tiene demasiado calor comparadas con otras.

¿Cuáles son las zonas más calientes y más frescas de Mérida?

Las zonas más calientes de Mérida son la oeste, suroeste, oeste, noroeste y norte. Le siguen el oriente y noreste.

Las zonas “más frescas” son el sureste y el sur, siendo las más arboladas. A escala estatal la zona más fresca es el oriente.

Vázquez Montalvo expuso que el cambio climático causa el sobrecalentamiento del agua de mar y exceso de vapor.

Este último cambia las condiciones atmosféricas del comportamiento de “El Niño” y de “La Niña”, así como de las corrientes marinas y de aire.

Por lo anterior, se dice que con el cambio climático no habrá “un montón” de tormentas como se había pensado al principio por el vapor que había.

En cambio, serán pocas aunque muy fuertes, algunas podrían alcanzar las categorías 4 o 5.

En lo que va de este año se ha tenido una temporada baja del promedio de ciclones.

Esto lo ha provocado el cambio climático y cambian los patrones del comportamiento de la atmósfera.

¿Por qué no habido ciclones este año si el agua estaba caliente? Porque las ondas tropicales empezaron a salir más arriba de lo normal, no en la latitud 10, sino en la 20 casi junto al Sahara, donde estuvo lloviendo, por eso no hubo polvo del Sahara y eso es consecuencia del cambio climático.

“Helene”

Hay cambios en los patrones del comportamiento del clima y de la formación de ciclones tropicales porque provocó mucho aire seco en el subtrópico o Atlántico norte que llegaba al Atlántico tropical o central y no dejaba que se formen los ciclones.

Ello repercutió en el huracán “Helene” y por eso tardó en crecer. Fue atacado por aire seco, lo fue desbaratando y hasta el pasado miércoles ya no había aire seco, cortante, de modo que iba creciendo y también la alta presión de Azores que se infló lo empujó con dirección a la Florida.

Cambio climático influye en la trayectoria de las tormentas

El especialista explicó que el cambio climático influye en la trayectoria de las tormentas al modificarse los patrones atmosféricos.

La alta presión de Azores tiene cambios y es la que conduce a los ciclones al oeste, noroeste o norte.

Vázquez Montalvo expuso que la alta presión de Azores ya se comprimió y los ciclones que se formarán ahora en el Atlántico, que son bastante, irán todos al norte por el momento.

Eventualmente la alta presión se volverá a expandir y quedaremos en peligro en octubre.

Asimismo, reiteró que la alta presión determina la trayectoria y está padeciendo los empates del cambio climático y del calentamiento global. Se comprime o se expande mucho.

Ahora está comprimida y por esa razón el huracán “Helene” se fue al norte.

Si se amplía, todos los ciclones entran en el Caribe, cruzan la Península y se van a Tamaulipas o Estados Unidos como ocurrió con el huracán “Beryl”, cuando la alta presión estaba expandida y “vino corriendo”.

En el camino ese sistema se topó con diferentes corrientes de aire, por eso se inflamó y contrajo.

El cambio climático provocó que en una época en la cual no debe haber ciclones de categoría 5, a principios de julio, hubiera un huracán categoría 5, “Beryl”.

Aire seco

La alta presión se forma debido al giro que la Tierra da durante el día y la noche, lo cual mueve las corrientes de aire.

De igual manera, es un aire descendente que no deja que se formen nubes, ciclones, es un aire seco y frío que desciende.

Luego viene lo contrario, cuando el aire frío desaparece y se posiciona el aire caliente de arriba entonces todo sube y se llama baja presión.

Eso provoca cuando suba el vapor se unan las gotas y formen las nubes, tormentas y ayuda a crecer a los ciclones. Es aire caliente y húmedo que asciende.

El meteorólogo añadió que la oscilación Madden-Julian provoca este tipo de cosas cuando está en fase negativa, desciende aire frío y seco y no deja formar los ciclones, es lo que pasó en agosto y septiembre.

Ahora esta oscilación está en fase positiva y permitirá que el aire suba porque tiene aire caliente y eso hará que haya más ciclones.

Las grandes ciudades

El cambio climático está influyendo muchísimo. Donde más se padecerán sus embates son aquellas zonas en las que el clima se vuelve extremos por falta de árboles, como las grandes ciudades, con sus construcciones y pavimentos.

La falta de árboles ocasiona condiciones muy calurosas o muy frías, dijo.

El especialista indicó que los principales peligros asociados con las tormentas tropicales como “Helene” son que son muy destructivos, ponen en peligro la vida y las propiedades y los bienes de las personas.

Llama a tomar precauciones y hacer planes de contingencia

Por esa razón hay que tomar precauciones y hacer planes de contingencia para enfrentar la temporada de ciclones.

Los huracanes tienen la función de llevar aire caliente y húmedo a latitudes secas y más alejadas del Ecuador, llevan lluvias a lugares donde sólo llueve cuando llega un ciclón.

Además, reparten humedad, lluvias y derriban árboles secos y enfermos; limpian la naturaleza. Ese es el trabajo de estos sistemas.

Sin embargo, por el cambio climático se van formando “monstruos” que no sólo limpian, sino que destruyen a la naturaleza y pueden cambiar los patrones de comportamiento del clima.

A su paso pueden causar afectaciones a los árboles, retiran toda la vegetación y esos lugares se vuelven hostiles, con climas muy calientes o muy fríos y deja de llover por falta de humedad.

Efectos del cambio climático

En las grandes ciudades como Mérida hay zonas con intenso calor y otras más frescas.

Se marcan zonas de calor donde existen menos árboles, más construcciones y mayor movimiento de las personas.

La isla de calor más grande va desde City Center hasta Ciudad Industrial, debido a todas las obras, servicios, fraccionamientos, entre otros que se encuentran en esta área.

El meteorólogo Juan Vázquez explicó que la ruta de la tormentas se determina con modelos que se pueden calcular con base en algoritmos donde se introducen valores históricos de trayectoria.

Se puede decir que los ciclones tienen corazón propio y el modelo se puede calcular basado en algo histórico, entre otros datos.

Es posible predecir las trayectorias, pero lo que no puede determinar un modelo es que tan grande será y qué intensidad alcanzará un ciclón, indicó el especialista.