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Con motivo del Día de Muertos, rezadoras yucatecas relatan sus experiencias y sucesos extraños al orar para los difuntos

Mérida, Yucatán.— En el corazón de las celebraciones por el Día de Muertos en Yucatán, las rezadoras desempeñan un papel fundamental.

Estas personas, guardianas de una tradición muy antigua, recitan oraciones y cantos para honrar a los fieles difuntos.

Con motivo del Día de Muertos, rezadoras yucatecas relatan sus experiencias

Ejemplo de ello es Martha Canul de Dzul, quien hace rosarios todo el año: en enero, a los Tres Reyes; en febrero, a la Candelaria; en marzo, a San José, y así sucesivamente hasta llegar a diciembre cuando se hacen novenas a la Virgen de Guadalupe y al Niño Dios. También hace rosarios de difuntos.

¿Cómo se inició en el tradicional oficio de rezadora?

Vecina de Maxcanú, doña Martha aprendió a rezar desde muy joven. Comenzó viendo a su madre y poco a poco le fue tomando el gusto.

Se aprendió los misterios, las letanías, los cánticos, pero fue hasta que cumplió 45 años que comenzó a rezar en casas.

Con poco más de tres lustros rezando, Martha es hoy, junto con sus compañeras doña Elena, doña Layda, doña Carmita y doña Lupe, una de las rezadoras más conocidas y solicitadas del pueblo, y no hay semana en la que no cargue su sabucán donde guarda sus libros de cantos y oraciones para ir a rezar.

Y con todos esos años de rezadora es normal que sepa cosas, incluso, cuando hay un muerto los deudos le preguntan cómo debe ser el rezo, cómo se pone el altar, qué se coloca en la mesa.

“Si hay un muerto y nos hablan, vamos a hacer el rosario cuando el difunto todavía está en la casa, en la noche volvemos a ir, y al día siguiente, antes de que lo lleven al cementerio, hacemos otro rosario”.

Rezo a fallecidos en Yucatán

Al principio, revela, sí le daba temor rezarles a los difuntos. “Tenía muchísimo miedo, no lo podía ver y empezaba a temblar”.

Ella empezó a rezarle a los fallecidos, casi por casualidad, cuando fue al velorio de un familiar de su esposo.

“Fuimos al velorio y había faltado una rezadora, así que me ofrecí a acompañar a la otra para hacer el rezo. Empecé a temblar, pero luego yo misma le pedí a Diosito que me ayude a terminar”.

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Con todos sus años de rezadora, se ha dado cuenta de situaciones que para algunas pasarían desapercibidas, pero para ella ya es normal, pero sin dejar de ser sorprendente.

Experiencias misteriosas y sucesos extraños

Por ejemplo, indica, “cuando hay hora de muerte (el rezo es a la hora en que falleció la persona), ves que entra una mariposa blanca y se pega a las flores o en el mantel de la mesa del altar, y cuando termina el rezo, sale. Los antiguos dicen que son las almas”.

También dice que si hay algo que no le gusta al difunto, éste tira las cosas. Martha ha visto que se caigan, por ejemplo, algunos floreros o retratos.

Otra situación poco común es cuando las velas se gastan y no ha terminado la hora de muerte.

Según las creencias, dice, eso pasa porque las almas están llorando.

“Es raro porque las velas deben durar los tres rosarios que se hacen en la hora de muerte, y hay donde no ha terminado ni uno y las velas no hay”.

Igual le ha tocado ver ocasiones en que el difunto no recibe la vela que uno le ofrece.

Se prende y se apaga, se prende y se apaga. No te lo recibe porque algo hiciste que no le gustó. Eso ya lo vimos”.

Sucesos extraños en casos de suicidios

En los rosarios de personas que cometen suicidio le ha tocado ver cosas extrañas. En una ocasión, recuerda, los vasos de las veladoras quedaron completamente negros.

“Haz de cuenta eran vasos negros, quedaron muy feos. Siempre que íbamos a rezar así se quedaban los vasos hasta que últimamente, ya no queda muy negro”.

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En otra ocasión, una de las rezadoras no podía rezar, no le salían las oraciones ni los cantos, como si se le hubieran olvidado. El secreto para eso, según les comentó una rezadora veterana, es llevar un limón.

Remedios contra “el mal”

“El limón lo pones en tu sabucán o en tu ropa, y eso te ayuda a no cargar el mal”.

El limón, dice, también ayuda en los casos en que ya pasó la hora de que el cuerpo sea llevado al cementerio para su entierro.

¿Cuántas velas se ponen dependiendo de la edad del difunto?

En el caso de rosarios de niños fallecidos, doña Martha explica que solo se le ofrecen cantos de la virgen.

Además, si son bebés, se le prenden únicamente cinco velas, si son niños de edad primaria y secundaria se le ponen siete veladoras, y cuando son jóvenes, nueve. A los adultos se les prenden once velas, indica la rezadora yucateca.

Acerca de cómo aguantan rezar, mientras la familia está deshecha en llanto por la pérdida de su ser querido, doña Martha segura que Dios les da fortaleza para aguantar.

“Una vez fui a un rosario de difunto, todos estaban llorando y mi compañera no podía rezar porque le ganaba el llanto. Le dije que se calme, que tenía un compromiso”.

¿Cuánto cobran las rezadoras en Maxcanú, Yucatán?

Aunque no es un servicio por el cual se cobre una tarifa, es costumbre en Maxcanú que a la rezadora se le da refresco y alimentos para que lleve a su casa.

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“Es voluntad del nochero lo que nos da, porque a nosotros lo que nos piden es favor, y ellos nos agradecen y a veces dan para nuestro trici”.

Rezadora yucateca de difuntos sintió el llamado para desempeñar su tradicional oficio

En Umán, Amalia Dzul Castillo es otra veterana rezadora, quien señala que desde niña sintió el llamado de Dios para realizar esta labor, la cual realiza en agradecimiento a los milagros que ha recibido de él.

A pesar de saber múltiples oficios como pastelería y tejido, su atención se centraba en aprender a rezar, y poco a poco escribía cómo se hacían las novenas.

Desde que comenzó como rezadora a la fecha han pasado ya 10 años.

Después de asistir a ellas, al llegar a su casa, comenta, anotaba la secuencia de cantos y rezos, así logró compilar los libros de sus propias novenas, la cuales, dice, son diferentes una de otra y por eso se deben hacer cantos de acuerdo con lo que se está rezando.

¿Cómo deben ser los cantos en las novenas a los difuntos?

Por ejemplo, en novenas de los fallecidos se debe hacer cantos dolorosos.

Sus primeras novenas fueron para la Virgen María, recuerda. Las ofreció a ella y meses después la buscaron para hacer novenas del Sagrado Corazón.

La remuneración que ella recibía era que todos los que quisieran hicieran una donación.

Al finalizar las novenas, de lo que se juntaba armaba despensas para repartir a las personas que ella sabía que tenían necesidades por enfermedades. También servía para la capilla a la que pertenecía.

Asimismo, comenta que con el tiempo la comenzaron a buscar para otro tipo de rezos, por lo que investigó cómo hacerlas para los diferentes santos.

Sobre los cantos, su mayor juez fue su mamá, quien también sabe cantos de novenas, y le instruyó que los cantos de los muertos deben ser entonados con pena.

Para la temporada de muertos ya es muy poca la gente que le reza a sus difuntos, explica.

Piensa que se debe a que las rezadoras están escaseando y que las nuevas lo hacen más por negocio que por devoción.

Ella desea que sus hijas aprendan este oficio porque además de que es una ayuda monetaria, es un oficio muy bonito porque se le dedica a Dios.

Comenta que su mayor reto será el día que tenga que rezar para su esposo, piensa que no podría hacerlo.

Luego recalca que cuando se hacen las cosas por amor a Dios, él mismo los cuida. Puso como ejemplo que durante la pandemia ella era la única rezadora que hacía rosarios y no se enfermó de Covid.

Se ha visto que entre las nuevas generaciones se está perdiendo el valor de la labor del rezador.

¿Cuándo es la temporada alta de rezos?

Sin embargo, hay jóvenes como Juan José Caballero Cruz, de 31 años, quien busca mantener viva esta labor importante para muchos creyentes.

Como rezador compartió que hay temporadas altas como lo son mayo, diciembre y enero en donde se hacer diferentes novenas a la Virgen y diferentes santos.

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Entre los retos que enfrentó fue ir a los cementerios a rezar, pero lo hizo por una creencia que se le inculcó, la cual señalaba que si se negaba a ir con algún difunto es un alma que no sale del Purgatorio.

Su talento para rezar lo hizo conocido y solicitado en diferentes municipios; para esta temporada de difuntos realiza novenarios, rosario a los tres días de 15 misterios y a los ochos días el rosario de 15 misterios, según platicó que es lo que se acostumbra.

Sobre el rezo, invitó a la gente a “que lo realicen como devoción y gusto” y que no se pierda la labor de ser rezador y que se mantenga la devoción para hacer los rezos.— Iván Canul Ek / Ilse Noh Canché / Vanessa Argáez Castilla

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