En los últimos años ha habido una apertura laboral para las personas con discapacidad pero falta que se abra más la mente y corazón de los empresarios, considera Lorena Rubio Domínguez, encargada del taller de bisutería y repostería de la organización Construyendo Sonrisas.
En los últimos años se ha visto una gran apertura además de que el gobierno está también haciendo su parte. Tanto gobierno municipal como el estatal, están buscando la manera de ir abriendo es pacios, para personas con discapacidad, desde sus trincheras, dice.
“Hacen ferias de empleo, hace poco estuvimos en una donde participaron las empresas que ofrecían plazas que tienen para personas con discapacidad”.
“En nuestro caso es un poco más difícil porque atendemos a personas con discapacidad intelectual, ahí es donde se nos pone un candado porque cuando hablamos de discapacidad todo mundo piensa en la motriz, pero hay la mental, en la que quizá veas a una persona de 24 o 34 años, pero con comportamiento de una persona más pequeña”, apuntó.
Aquí lo único es hacer esa invitación a las empresas a no tener miedo de contratar a personas con una discapacidad intelectual.
“Una vez qué los chicos se puedan habituar al empleo, van a funcionar de manera maravillosa”, dice.
Entonces lo que si de necesita es que los empresarios no tengan ese miedo, abran la mente y el corazón, a decir, vamos a contratar a personas con discapacidad intelectual porque las otras discapacidades hay más apertura para ellos.
Fomentan habilidad para salir a trabajar
Contrario a la discapacidad intelectual, hay otras discapacidades que tienen más ventajas para conseguir empleo como es el caso de la motriz, señala Lorena Rubio Domínguez, encargada del taller de bisutería y repostería de la organización Construyendo Sonrisas.
Una discapacidad motriz es más fácil que tenga un trabajo porque quizá estando en su silla de ruedas o utilizando a un adaptador la persona puede ser muy funcional, indica.
“En el caso de nuestros chicos con discapacidad intelectual, sí se necesita y requiere que haya una persona que esté supervisando el trabajo, porque quizá pudiera ser que en algún momento se le olvide lo que hace y hay que recordarle, pero no es un recordatorio que tengan que hacer todos los días, subraya la entrevistada.
“Por eso vienen a Construyendo Sonrisas, para que ellos puedan habilitarse y habituarse a un área laboral”, indica.
En el taller de Construyendo Sonrisas los chicos aprenden a llegar temprano, que tienen que cumplir, que si están enfermos deben ir a consultar con el médico y traer una justificación, incluso que tienen que avisar que no van a asistir.
“En el taller no son los papás los que avisan, sino los alumnos”, apunta
