MÉRIDA.- Desde hace varias semanas se evidencia que la fuerza de la naturaleza rompe muros: en la calle 58 entre 59 y 61 del centro de Mérida un árbol ha vencido al concreto.
Sus raíces rompieron la pared de una antigua edificación donde hoy funciona una tienda, dejando al descubierto el deterioro estructural del inmueble.
La zona ha sido acordonada con cinta de advertencia y un cono de tránsito, pero peatones continúan pasando cerca del área afectada.
Este tipo de escenas refleja la falta de supervisión de los edificios antiguos en el Centro Histórico donde la naturaleza, con el paso del tiempo, reclama su espacio.
El centro de Mérida, con sus edificaciones históricas, enfrenta un dilema constante entre la conservación del patrimonio, la modernización de los espacios y la presencia de la naturaleza que, en su lucha por sobrevivir, puede convertirse en un factor de riesgo.
¿Qué medidas se tomarán para evitar un colapso mayor? ¿Se optará por preservar el árbol y reforzar la estructura o se eliminará la vegetación para evitar más daños?
No ha habido ninguna respuesta cuando se pregunta por ese árbol a los encargados de la tienda que trabajan en el edificio, mientras los peatones siguen caminando junto a un muro que ya ha comenzado a ceder.— Sofía Vital Chablé
