Una activista y exfuncionaria informa de las siete tareas pendientes para cambiar el esquema social yucateco
Para erradicar la violencia contra la mujer en Yucatán, se necesitan siete medidas, la primera de la cuales es la información, que las mujeres sepan qué derechos tienen, qué es la violencia, dónde y cómo denunciar, cuándo deben ponerse a salvo, qué se deben llevar al dejar la casa, etcétera, afirma Marbella Casanova Calam, presidenta de la asociación civil Unión Obrera Peninsular, en entrevista a Diario de Yucatán con motivo del reciente Día Internacional de la Mujer (8M).
Marbella Casanova fue diputada federal perredista de 2003-2006, precandidata del hoy extinto PRD a gobernadora de Yucatán en 2007 y directora de Prevención de la Violencia contra la Mujer en la Secretaría de la Mujer (Semujeres) del 1 de octubre de 2024 al 28 de febrero de 2025, en la ahora gubernatura morenista de Joaquín Díaz Mena. También es profesora investigadora jubilada del INAH desde 2008, tras 30 años de labores.
2) Violencia contra la mujer en Yucatán: identificar que no es normal
En segundo lugar, menciona la entrevistada, se necesita que las mujeres aprendan a identificar que viven violencia y esto, destaca, es muy difícil porque a casi todas las niñas se les enseña que nacieron para atender y obedecer al hombre, que son para la cocina y la casa, y que ellos son los fuertes, los que pueden gritar y trabajar fuera del hogar.
Por esta educación conservadora, afirma, la mayoría de las mujeres asume que es normal que un hombre le grite, le descalifique como cuando le dice que cocina mal o critica su vestimenta, le golpee… no se da cuenta que sufre de violencia y que ésta escala.
Es muy difícil salir del círculo de la violencia si las mujeres no tienen información y si no tienen una red de apoyo, subraya.
Porque sucede que muchas que escapan de su agresor regresan con él cuando les da un regalo, les pide perdón y promete que no lo volverá a hacer, o sea, les falta información sobre el ciclo violento; o carecen de red de apoyo, no tienen quién les dé un refugio temporal o les cuide a los hijos para que puedan trabajar y tanto ellas como sus hijos no dependan económicamente solo de él, enfatiza.
3) Violencia contra la mujer en Yucatán: Identificar una red de apoyo
Cada mujer debe identificar su propia red de apoyo, que puede ser un familiar, una amiga o una conocida, pero un predio donde él no pueda entrar o que ni siquiera conozca, puntualiza sobre esta tercera medida.
Violencia contra la mujer en Yucatán: hay que prepararse para ponerse a salvo
Asimismo, destaca que la mujer que ya identificó que vive violencia debe prepararse como lo hace para dejar su casa por un ciclón: poner las actas de nacimiento y matrimonio, su credencial de elector, comprobante de domicilio vigente y otros documentos importantes, como los escolares, en una bolsa que se llevará cuando ella y sus hijos tengan que huir para ponerse a salvo, pues los piden para denunciar en la Fiscalía o inscribir a los niños en otro colegio.
¿Cuándo debe ponerse a salvo la mujer? Cuando la golpean a ella o a sus hijos, esa es la señal de que debe agarrar la bolsa de documentos y salir corriendo de ahí; más si la pareja, además del ataque de ira, está alcoholizada o drogada porque pierde totalmente el control de sí misma y puede hasta matar; cuando se le pase el efecto de la droga, se puede lamentar pero ya no podrá remediar nada, pregunta y responde a la vez.
4) Violencia contra la mujer en Yucatán: cultura de la denuncia
Entonces viene la cuarta medida: la mujer debe denunciar en la Fiscalía cuando hay golpes porque es un delito de carácter penal, aunque luego no le dé continuidad a la queja, expresa.
Es muy importante que acuse al agresor, advierte, porque si decide separarse o salir de la casa, esa denuncia la ayudará a obtener la custodia definitiva de sus hijos y a prevenir que él se los lleve los fines de semana; el Estado no le negará su derecho paterno a ver a sus hijos, explica, pero los verá unas horas a la semana y, además, bajo supervisión de un trabajador o psicólogo social.
¡No puede ser posible que un menor conviva con un agresor, quien a pesar de que sea un peligro se lleve tres días al hijo y, mientras, la mamá con la angustia!, expresa.
Violencia contra la mujer en Yucatán: condicionadas desde niñas

Se dice que como las mujeres educamos a los hijos somos quienes perpetuamos la violencia contra las mujeres, ¿es así?, preguntamos.
Muchas mamás lo hacen, pero las abuelas les enseñaron a ellas que la mujer nació para servir al hombre y que es su cruz, tienen que soportarlo, y ahora tenemos mujeres sobrecargadas de trabajos: limpiar la casa, encargarse de las comidas, la ropa, llevar a los hijos a la escuela y trabajar fuera de casa, contesta.
Y muchos hombres educados con esas ideas muestran mucha resistencia porque sienten que pierden el control o que se les quita poder, es lo que unos llaman el patriarcado, y responden con actos violentos; hay que ir cambiando estos esquemas sociales para caminar a una sociedad donde la mujer y el hombre convivan en igualdad de derechos, explica.
Asimismo, dice que en las comunidades donde la mujer no puede ir a la escuela hasta la universidad o trabajar se mantiene el círculo de la pobreza: viven con carencias y con violencia, pero ahora la mujer se puede educar a sí misma, aprender sobre sus derechos y los recursos para defenderse jurídicamente.
Violencia contra la mujer en Yucatán: denunciar en Centros de Justicia
A otra pregunta, la entrevistada responde que aunque hay agencias ministeriales en varios lugares, como en Cordemex, ella recomienda ir a un Centro de Justicia para Mujeres –hay uno en Tizimín y otro al lado de la Fiscalía en el Periférico de Mérida–, aunque les quede lejos porque, afirma, tienen psicólogas y trabajadoras sociales que recibieron capacitación especializada para atender a las mujeres en situación de violencia.
Muchas veces, las mujeres que denuncian cuando están narrando sufren una crisis, es espantoso para ellas porque están reviviendo todo lo que han pasado; se ponen muy mal y, entonces, interviene una psicóloga para la contención, calmarlas un poco, a fin de que pueda continuar con su demanda, explica.
En Yucatán hay quejas de mujeres de que el Ministerio Público asentó la denuncia como violencia familiar, lesiones o amenazas, aunque ellas acusaron intento de feminicidio ¿qué pueden hacer en estos casos?, preguntamos.
Por eso es muy importante que vayan a un Centro de Justicia para Mujeres y, además, acompañadas, ya sea de las organizaciones civiles o de instancias de gobierno, como el Centro Violeta de la calle 66 entre 39 y 41 de Mérida que ofrece el acompañamiento de una abogada, responde.
En el caso de Unión Obrera Peninsular, dice, no se convence a nadie para que denuncie, la mujer tiene que decidir voluntariamente hacerlo y enviar un correo a la dirección muna obrera @hotmail.com para que la acompañen y, aunque no les permiten estar durante la denuncia sino en la sala de espera, para la mujer es importante sentir que no está sola.
Ante el señalamiento de que también hay quejas sobre el horario de ese Centro Violeta, la entrevistada asegura trabaja los 365 días del año porque tiene personal de guardia en los fines de semana.
5) Violencia contra la mujer en Yucatán: agilizar los procesos
Sobre las quejas de mujeres que denuncian y no se les hace justicia, la exfuncionaria admite que los procesos son lentos en la Fiscalía y los juzgados civiles, donde las mujeres dan muchas vueltas, se rinden y no regresan.
Hay casos de 7-10 años aún sin sentencia sobre la pensión alimenticia de los hijos y cuando ellos cumplen la mayoría de edad se tiene que empezar todo de nuevo, porque ellos deben denunciar al papá, ya no la mamá, revela.
Mientras que en la Fiscalía primero se denuncia, al tercer día se debe ratificar la queja, luego hay que llevar testigos, lo que implica vueltas, permisos laborales y, en su caso, dejar a los hijos con alguien o llevarlos con una misma, pero solo el Centro de Justicia tiene (en teoría) personal que cuida a los hijos de las usuarias, indica.
Por eso no basta con que las mujeres adopten la cultura de la denuncia; también se necesita que la Fiscalía y los tribunales civiles agilicen los procesos de procuración e impartición de justicia, menciona como quinta medida.
6) Violencia contra la mujer en Yucatán: capacitación y sensibilización
Y una sexta tarea muy importante, dice, es ampliar y reforzar la capacitación y sensibilización en perspectiva de género de los trabajadores de las agencias de la Fiscalía de Yucatán, sobre todo fuera de Mérida, porque cuando llega una mujer a denunciar, lo primero que le dicen (es) “¿Y qué hiciste?”. O sea, ella es la culpable, la revictimizan.
Se burlan y terrible; como acompañante no puedo intervenir durante la denuncia, pero me ha tocado escucharlo y hasta mujeres que se lo digan a otra mujer, no hay que ser hombre para maltratar a una mujer.
En las agencias de la Fiscalía en Tekax, Valladolid y Maxcanú dan ganas de salir corriendo porque, si no se burlan, regañan y cuestionan a las denunciantes y ese no es su trabajo, añade.
7) Violencia contra la mujer en Yucatán: exigir el cumplimiento de la ley
La séptima medida corresponde a la sociedad: exigir que desde el mismo gobierno y los funcionarios públicos cumplan las leyes que previenen la violencia contra la mujer.

Como ejemplo, recuerda el caso del magistrado (Luis Armando del Jesús Mendoza Casanova) nombrado por el Congreso de Yucatán (a propuesta del entonces gobernador y hoy senador Mauricio Vila Dosal), a pesar de que lo denunciaron por violencia familiar y contra las mujeres, en franca violación de la Ley 3 de 3 que prohíbe que sean funcionarios quienes tienen denuncias o historial de violencia.
Es juez y parte a la vez, ¿cómo podemos tener la certeza de qué él respetará las leyes en sus sentencias si él mismo no las respeta? ¿con qué calidad moral puede sentenciar a una persona?, cuestiona la maestra Marbella Casanova.
Las leyes, como la de paridad de género en los cargos públicos, se hicieron no para sobreproteger o dar ventajas a las mujeres, como dicen algunos, sino porque son necesarias para cerrarle gradualmente el paso a la violencia, pero si ni el propio gobierno las respeta, entonces queda en manos de los ciudadanos vigilar, denunciar y exigir que se cumplan, puntualiza.
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