• Una joven prepara una tlayuda. Abajo, una locataria enseña variedad de aretes y un puesto con palanquetas y obleas, entre otros dulces típicos
  • Una artesana muestra sus productos que forman parte del Festival “Oaxaca y la Guelaguetza en Mérida”

Una explosión de colores, sabores y tradiciones se vive en el parque de Santa Ana con el Festival “Oaxaca y la Guelaguetza en Mérida”, que permanecerá hasta el lunes 31 próximo, con acceso gratuito, en horario de 9 de la mañana a 10 de la noche.

Desde temprana hora, los visitantes recorren los pasillos del festival y se acercan a los puestos, los cuales llaman la atención por sus blusas coloridas y vestidos regionales.

Dalia Marcial Hernández, artesana oaxaqueña, explicó que en su puesto ofrece conjunto de aretes, collares y pulseras, elaboradas de manera artesanal.

Ella manifestó que la elaboración de estas piezas tarda aproximadamente de tres días a una semana, tal como es el caso de los cintos que se asemejan al hilo contado.

Los alebrijes de madera y piedra pintados a mano y los aretes de chaquiras con colores llamativos son los productos que más compran los clientes, contó.

Los precios van de $50 pesos a más de $600.

En otro de los puestos, Luis Villegas vende ocho tipos de moles: de fruta, almendrado, negro, rojo, coloradito, amarillo y verde, así com chocolate. Este último se puede preparar en agua o en leche caliente.

El cuarto kilo de mole se ofrece en $80 y rinde para medio pollo, mientras que el medio kilo, con precio de $150, alcanza para un pollo entero.

El mole almendrado y el negro son los más solicitados, el primero por su combinación de dulzura y picante, y el segundo por ser el más tradicional en Oaxaca.

La zona gastronómica es una de las más concurridas, donde el menú es bastante amplio. Los asistentes pueden degustar tlayudas, molotes, tamales oaxaqueños, chapulines al mojo de ajo, chicharrón prensado, carne asada, quesadillas empanadas y de comal, entre otros platillos típicos.

Adentrándose un poco más entre los pasillos, están los puestos de los dulces tradicionales. En uno de ellos, Jesús Osorio se encuentra “atrapando” a clientes con sus “chamoyes” de frutas naturales en sabores dulces, salados y ácidos.

Otros productos disponibles en su local son la calabaza, camote y chilacayote cristalizados, además de “ollitas” rellenas de tamarindo, dulce de leche, macarrones, cocadas, obleas y palanquetas combinadas.

En otro de los puestos se exhiben los antojables buñuelos grandes, los cuales se le ofrecen para degustación a las personas que aún no los han probado.

Otro de los sitios obligados a visitar para mitigar el calor, es la de las nieves, aunado a locales de mezcal, donde se dan degustaciones de esta bebida representativa de Oaxaca.