No es fácil que de la noche a la mañana los alumnos, padres de familia y profesores comiencen a consumir frutas, ensaladas, legumbres y otros alimentos nutritivos en las escuelas, como lo señala el programa “Vida saludable”, que entró en vigor la semana pasada, cuando en los colegios se vendía frituras y refrescos embotellados y muchos niños llevaban lo mismo para comer.

El cambio drástico para la mayoría de los pequeños y adultos ha sido difícil en estos primeros días por la elaboración de los alimentos nutritivos y el consumo de éstos. Durante muchos años los productos ultraprocesados y los refrescos azucarados y de colores eran los utilizados para comprar, vender y consumir en las escuelas.

Para muchos padres era más fácil comprar en las tiendas cercanas a la casa unas frituras, alguna golosina y una cajita o botella de líquido azucarado o, en su defecto, unas monedas para comprar las golosinas en la cooperativa del colegio.

Sin embargo, la obesidad, diversas enfermedades, la anemia y la desnutrición están presentes en muchos niños y adolescentes. Y esto preocupa a todos, por tanto, aunque tarde, se da un giro en el sector educativo para buscar en las escuelas el consumo de alimentos nutritivos y concientizar a padres y mentores sobre la importancia de una dieta saludable.

La alimentación es parte de la educación en los hogares. Un pequeño que comienza a alimentarse de frutas, verduras, legumbres, avena, agua, refrescos naturales y demás alimentos saludables aprenderá a consumirlos y no le atraerá tanto las frituras, comida chatarra y refrescos azucarados o los probará de vez en cuando, pero no será parte de su alimentación. Al crecer, ya como joven o adulto, seguirá con lo aprendido en su niñez.

Pero si los pequeños aprenden a temprana edad a comer esos productos no nutritivos entonces será más difícil el cambio a los alimentos naturales por la adicción del paladar a lo dulce, salado y picoso, y a lo aprendido en la infancia. Esta mezcla es el truco de las frituras al combinar lo agridulce, salado y picante para atrapar el paladar de los niños y adultos. Ante esto, se pueden elaborar en casa y llevar a la escuela zanahoria, pepino, jícama, manzana y otras frutas y verduras ralladas o en pequeños trozos con un poco de sal y limón.

Es importante en los hogares un cambio de alimentos y hábitos que ayuden a la salud de los niños y jóvenes. No olvidemos que ocupamos los yucatecos el primer lugar a nivel nacional en obesidad infantil y un lugar también importante en la obesidad de adultos.

El sobrepeso influye en diversas enfermedades como la diabetes, hipertensión y males cardiovasculares. Además, por la falta de alimentos nutritivos hay niños con anemia y desnutridos. Con una alimentación saludable y ejercicio estas enfermedades pueden revertirse o ser controladas.

En estos días el cambio en las escuelas sobre los alimentos que llevarían los alumnos a las aulas y los que se prepararían en las cooperativas se ha vivido con ciertas tensiones e incluso molestias, porque hay un giro de 180 grados en los hábitos del hogar y las escuelas, desde pensar qué alimentos adquirir, preparar y ponerlos en la lonchera para los hijos o para vender en las escuelas.

Lo importante de este programa “Vida saludable” es que invita a reflexionar sobre los productos que consumimos y que dañan el organismo de los pequeños, jóvenes y adultos, así como adquirir conciencia para comenzar a reducir esos productos “chatarra” y suplirlos por alimentos nutritivos.

Muchos resienten los cambios drásticos en los alimentos por la costumbre que había a la hora del recreo de girar la tapa de una botella azucarada, oscura o de colores y abrir la bolsa de una fritura. La gran mayoría de los niños y profesores lo hacían, ahora tomar jamaica, limonada o agua natural y comer un plátano, una manzana, avena, huevos y otras frutas o verduras ralladas es algo extraño para el paladar.

Hay que reeducarnos, padres y maestros, en el consumo de alimentos naturales y nutritivos y, sobre todo, educar a los pequeños en una dieta saludable y comenzar a reducir en los hogares los productos chatarra.

Muy poco o nada se haría si el pequeño en las horas de la escuela ingiere alimentos nutritivos y va aprendiendo a consumirlos y conociendo su valor nutricional, pero al llegar a la casa los espera el refresco azucarado, las bolsa de frituras, los productos ultraprocesados, los chamoyes y demás comida chatarra, o en su defecto meter de contrabando a la escuela, tanto profesores como alumnos, las golosinas, las frituras y los embotellados.

Al no invertir un poco de tiempo para buscar y preparar alimentos nutritivos nos vamos por lo más fácil y esto se convierte en costumbre y suplimos lo saludable por frituras y líquidos dulces en cajas o botellas. Incluso, así tengamos los limones en el patio o en la cocina, por facilidad preferimos destapar una gigantesca botella azucarada.

Eduquemos para mejorar la salud de los pequeños, de las nuevas generaciones. Hay que controlar, primero, y, luego, desterrar tantos productos embotellados y ultra procesados de los hogares que dañan el organismo y provocan diversas enfermedades. No es fácil el cambio de alimentación, pasar de productos chatarra a los alimentos nutritivos, pero al final el tiempo invertido nos traerá salud y una mejor calidad de vida. Y no olvidemos que la salud de los niños y jóvenes está en juego.— Mérida, Yucatán

Profesor

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