• Un puesto de venta de carne en el mercado Lucas de Gálvez. En esta temporada de mayor calor es importante conservar bien los alimentos
  • El calor contribuye a que los alimentos se deterioren más rápido. Al comprarlos es importante comprobar que estén bien refrigerados

Durante la temporada de calor en Yucatán las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA) representan un riesgo latente para la salud de la población local, así como de los visitantes vacacionales en Semana Santa y verano.

Esto, debido a que las altas temperaturas favorecen la rápida proliferación de bacterias y otros microorganismos en los alimentos que no se conservan adecuadamente, incrementando la posibilidad de sufrir infecciones gastrointestinales.

Las principales bacterias responsables de estas enfermedades, como Salmonella, Escherichia coli y Listeria monocytogenes, encuentran condiciones óptimas para su desarrollo en ambientes cálidos, especialmente cuando los alimentos permanecen fuera de refrigeración por más de una hora.

La pediatra Ana Bolena Rojas, especialista en el tema, advierte que temperaturas entre los 30 y 40 grados centígrados son el escenario ideal para que estos patógenos se multipliquen.

Los síntomas más comunes de una ETA incluyen diarrea, vómito, fiebre, dolor abdominal y malestar general. Instituciones como la Secretaría de Salud federal (SSA) y el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) advierten que ciertos grupos son más propensos a contraer estas enfermedades.

Los adultos mayores, por ejemplo, enfrentan un riesgo mayor debido a la disminución natural en la producción de ácidos gástricos y a un sistema inmunológico menos eficiente.

También forman parte de los grupos vulnerables los niños pequeños, cuyo sistema de defensas aún está en desarrollo, y las personas inmunocomprometidas, como quienes viven con enfermedades crónicas o reciben tratamientos que debilitan sus defensas.

La doctora Bolena Rojas comenta que entre las enfermedades más comunes que se transmiten por alimentos contaminados destaca la salmonelosis, provocada por la bacteria Salmonella, la cual suele encontrarse en carnes crudas o poco cocidas, huevos y productos de origen animal.

También son frecuentes las infecciones por Escherichia coli, especialmente en carne molida mal cocida, leche no hervida o pasteurizada y vegetales crudos sin desinfectar.

La listeriosis es menos conocida, pero peligrosa para personas con sistemas inmunológicos debilitados. Es causada por la bacteria Listeria monocytogenes y puede adquirirse a través de lácteos como quesos blandos y otros productos listos para el consumo.

Aunque menos frecuente, el botulismo, una infección causada por Clostridium botulinum, representa una de las ETA más graves.

Esta bacteria produce una toxina que afecta el sistema nervioso, además que está vinculada al consumo de conservas caseras o alimentos procesados en condiciones inadecuadas.

Para reducir el riesgo de contraer una ETA, las autoridades sanitarias recomiendan adoptar medidas básicas pero efectivas.

Acciones clave

La higiene personal es fundamental, lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos y después de usar el baño puede prevenir múltiples contagios, por lo que es de suma importancia verificar que los menores de edad lo realicen de modo correcto.

También se aconseja cocinar completamente carnes y mariscos, evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos para prevenir la contaminación cruzada, y no dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente por más de dos horas.

Es indispensable consumir agua potable, hervida o desinfectada, sobre todo durante los meses de mayor calor.

Los alimentos que se consumen en la calle deben estar frescos y refrigerados, así como adquirirlos en establecimientos formales que cuenten con las medidas sanitarias obligatorias.

La doctora Bolena Rojas hace hincapié en una recomendación esencial al hacer las compras, especialmente en épocas de calor: revisar cuidadosamente las fechas de caducidad de los productos perecederos.

Leche, carnes frías, yogur, quesos, embutidos y platillos listos para calentar tienen un período corto de vida útil. Hay que considerar el tiempo de traslado desde que se saca del refrigerador del supermercado hasta que llega a casa, ya que consumirlos vencidos puede representar un riesgo directo para la salud.