Marcela Zamudio Maya, directora general de Desarrollo Académico, recibe el Código de Ética en la Investigación de y para los Pueblos de manos de Aurelio Sánchez Suárez, coordinador de la Unidad de Ciencias Sociales del CIR “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady, durante la presentación del documento
Marcela Zamudio Maya, directora general de Desarrollo Académico, recibe el Código de Ética en la Investigación de y para los Pueblos de manos de Aurelio Sánchez Suárez, coordinador de la Unidad de Ciencias Sociales del CIR “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady, durante la presentación del documento

Teniendo como un objetivo primordial la promoción de la justicia epistémica y el reconociendo de las formas tradicionales de generación de conocimiento de los pueblos originarios, fue presentado el Código de Ética en la Investigación de y para los Pueblos.

La ceremonia tuvo lugar anteayer viernes en el Salón de Rectores del Centro Cultural Universitario.

Según se dio a conocer, este documento, que es inédito en el país, establece lineamientos éticos que deberán ser empleados en el trabajo académico con comunidades indígenas, reconociéndolas como sujetos activos en la generación de conocimiento.

En el acto estuvieron presentes autoridades académicas como Ramón Peniche Mena, coordinador del Sistema de Posgrados e Investigación; Daniel Bello López, coordinador de la Red de Estudios Interculturales de la Región Sureste; Marcela Zamudio Maya, directora general de Desarrollo Académico, y Aurelio Sánchez Suárez, coordinador de la Unidad de Ciencias Sociales del CIR “Dr. Hideyo Noguchi”.

Este Código de Ética, se informó en rueda de prensa, es el resultado de dos años de labor colaborativa entre integrantes de la Red de Estudios Interculturales de la región Sur-Sureste de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies).

La doctora Marcela Zamudio Maya destacó que este código tuvo su origen en el diálogo respetuoso entre la academia y los pueblos originarios.

También indicó que representa “un paso fundamental hacia una universidad más crítica, consciente y comprometida con la sociedad”.

Este código está diseñado para fortalecer más las prácticas de investigación hechas de manera respetuosa y contextualizada con las culturas originarias.

Durante su intervención, el doctor Sánchez Suárez manifestó que durante siglos ha prevalecido un “colonialismo epistémico”, en el que el conocimiento indígena ha sido históricamente marginado y desvalorizado por las instituciones académicas.

“Este código representa una apuesta por la justicia epistémica, porque no se ha reconocido debidamente cómo los pueblos originarios generan y preservan sus saberes. Buscamos respetar sus derechos, lenguas, costumbres y, sobre todo, asegurar que la investigación beneficie directamente a las comunidades”, expresó el académico.

Entre los ejes principales del documento destacan el reconocimiento de la coautoría en productos académicos, el respeto a los usos y formas tradicionales de generar conocimiento.

Asimismo, se contempla la incorporación de la lengua originaria como parte esencial del proceso investigativo y la promoción del diálogo de saberes mediante la transdisciplina.

El Código está dirigido a las universidades para que desarrollen proyectos de investigación con participación activa de los pueblos originarios, reconociendo las 68 lenguas indígenas que existen en México como formas distintas de interpretar el mundo.

“Este documento orienta a las universidades hacia una nueva relación con los pueblos originarios, reconociendo su conocimiento, sus lenguas y cosmovisiones como parte de un modelo civilizatorio contemporáneo”, explicó el doctor Bello López.

La intención es que cada institución adapte estos lineamientos a sus normativas internas, fomentando una relación más ética y colaborativa con las comunidades.

“El documento surge como respuesta a denuncias de comunidades mayas del sureste, que han señalado prácticas extractivistas por parte de académicos. A partir de ese llamado, se impulsó una reflexión crítica que hoy se materializa en este código”, añadió Sánchez Suárez.

“Este es un paso hacia una justicia histórica pendiente, donde las universidades dejen de ser espacios de extractivismo académico y se conviertan en verdaderos aliados del conocimiento indígena”, concluyó.

De manera simbólica y como compromiso institucional con la promoción de una investigación ética, incluyente y transformadora, se hizo entrega oficial del documento a la doctora Marcela Zamudio Maya.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA

DiariodeYucatán

Presentación Código de Ética

Se presentó un documento enfocado en la Investigación de y para los Pueblos.

Respuesta a denuncias

“El documento surge como respuesta a denuncias de comunidades mayas del sureste, que han señalado prácticas extractivistas por parte de académicos. A partir de ese llamado, se impulsó una reflexión crítica que se materializa”, dijo Aurelio Sánchez Suárez, coordinador de la Unidad de Ciencias Sociales del CIR “Dr. Hideyo Noguchi”.

Justicia histórica

“Este es un paso hacia una justicia histórica pendiente, donde las universidades dejen de ser espacios de extractivismo académico y se conviertan en verdaderos aliados del conocimiento indígena”, agregó en su intervención.

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