“Yucatán y su acuífero ya están en crisis por la sobreexplotación de proyectos cerveceros y refresqueros, de parques industriales, megagranjas de cerdos y aves, agroindustrias, turismo masivo y crecimiento urbano sin control”, deplora Guillermo Cauich Durán, presidente de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) en Yucatán.

En una entrevista, el dirigente recuerda que hace varios días se confirmó un proyecto para la instalación de una planta de la empresa Heineken en Kanasín.

Sería la segunda fábrica cervecera en Yucatán, pues hace unos años se estableció en terrenos de Hunucmá el Grupo Modelo.

“Esa empresa (la que se instalará en Kanasín) va a extraer miles de millones de litros de agua al año, profundizando la escasez del líquido para las familias del interior del Estado”, dijo.

“No es solo uso del agua, es acaparamiento. Mientras la gente sufre cortes y racionamiento de agua en varias comunidades, la empresa dará prioridad a sus ganancias sobre la vida y la dignidad de las personas”.

Una emergencia

El representante de la UNTA advierte que la crisis del agua en Yucatán no es visible para muchos, sobre todo en zonas urbanas, pero es un hecho que se trata ya de una emergencia humanitaria que requiere acción inmediata.

“Necesitamos proteger nuestros recursos naturales y garantizar el acceso de todas las familias al agua”, enfatiza.

“No podemos permitir que el acaparamiento de agua por parte de empresas privadas siga despojando a nuestras comunidades de sus derechos básicos”, expresó.

“Es hora de defender nuestros recursos naturales y exigir que se otorgue prioridad a la vida y la dignidad de las personas sobre las ganancias de las empresas”.

Cauich Durán también señala lo siguiente:

—Desde nuestra humilde trinchera seguiremos denunciando el despojo y la venta ilegal de tierras de la propiedad social de los ejidos, así como la venta de montes, cenotes, mangle, playas, minas y casas ejidales.

—Es hora de modificar el artículo 27 de la Constitución (se refiere a la propiedad de la tierra, aguas y recursos naturales), y derogar la Ley de Aguas Nacionales y la Ley Agraria.

—El principal problema de la Península de Yucatán es la gran cantidad de megaproyectos autorizados sin tomar en cuenta los efectos ambientales acumulativos.

Mayor uso comercial

—Se está sobrecargando la explotación de los recursos naturales de la región y se está extrayendo más agua para las empresas que para el uso cotidiano del yucateco.

—No estamos contra el desarrollo ni contra el empleo, pero sí contra el saqueo de nuestros recursos naturales por parte de empresas privadas que no respetan ni a la naturaleza ni a la comunidad.

—Es hora de unirnos para defender nuestros derechos y proteger nuestro futuro. ¡No más saqueo, no más explotación! La lucha es por la vida, por el agua, por la tierra y por la dignidad de nuestras comunidades.

—No podemos permitir que empresas privadas se sigan beneficiando a costa de nuestra supervivencia. ¡Es hora de actuar! ¡Unámonos para defender el patrimonio natural y nuestros derechos!.

Llamado a atender la crisis del agua en Yucatán

Desde la academia han surgido también voces de advertencia sobre el agua.

Una de ellas fue la de Francisco Bautista Zúñiga, investigador del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La semana pasada, el académico manifestó que la instalación de una segunda planta cervecera en Yucatán podría tener impacto negativo que se reflejaría en más problemas sociales.

El doctor Bautista hizo notar que en la actualidad ya se presentan problemas por granjas porcícolas y avícolas y la planta cervecera de Hunucmá.

“Ganan unos pocos y pierde la gente pobre”, apuntó.