Una usuaria del Va y Ven utiliza la modalidad de pago con tarjeta bancaria. En la actualidad ese subsistema opera en 105 rutas de Mérida
Una usuaria del Va y Ven utiliza la modalidad de pago con tarjeta bancaria. En la actualidad ese subsistema opera en 105 rutas de Mérida

La Agencia de Transporte de Yucatán (ATY) afirma que no habrá retroceso en el sistema de transporte y que la modernización sigue adelante para cubrir paulatinamente el 30 por ciento de las rutas que aún no tienen el servicio de Va y Ven.

El titular del organismo, Jacinto Sosa Novelo, subraya que los viejos autobuses que todavía se observan en las calles de Mérida corresponden a rutas donde nunca ha operado el Va y Ven, es decir, no se retiraron modernas unidades para introducir las antiguas.

En todo el municipio de Mérida, abunda, se mantienen en operación 114 unidades de “transporte convencional” operadas por empresas privadas que prestan el servicio dentro del sistema colectivo.

El costo mensual para la ATY por las rutas convencionales asciende a cerca de siete millones de pesos, aparte de los $224,000 del subsistema Va y Ven en el mismo período.

El titular de la ATY responde con esos conceptos a los señalamientos de que en algunas zonas de Mérida se ha hecho una “reingeniería” del subsistema Va y Ven al retirar los modernos autobuses para sustituirlos por los antiguos, cuyos operadores siguen cobrando al usuario en efectivo.

Lo que viene para el Va y Ven

Hace hincapié en que sí habrá una reingeniería de rutas, pero para hacer más eficiente el Va y Ven.

Esa transformación, dice, tendría que pasar por un nuevo diseño de las rutas y reducción de unidades, en número y tamaño, pero esto se definirá cuando se tengan los estudios completos.

Reitera que las versiones de que hay un retroceso en el sistema de transporte son falsas. Por el contrario, enfatiza, el principal reto de la actual administración es el saneamiento de las finanzas para garantizar la sostenibilidad del subsistema Va y Ven en los próximos años.

“El Va y Ven, que actualmente cubre solo el 70 por ciento de las rutas de Mérida y su zona metropolitana, no se va y la modernización del transporte público continúa en marcha para cubrir poco a poco el 30% de las rutas faltantes”, señala.

Antes y después del Va y Ven en Mérida

El funcionario compara el sistema de transporte ayer y hoy de la siguiente forma:

  • En 2019 había 1,220 autobuses y 505 camionetas “vans” (más conocidas como combis). Se atendían 266 rutas, de las cuales 222 eran de los primeros.
  • En 2025 hay 186 rutas: 105 son del Va y Ven, 38 de las “vans” y 43 son atendidas con autobuses antiguos.
  • Este año, de febrero a la fecha, se han sumado 14 nuevas rutas al Va y Ven y se ampliaron dos. Se ha optimizado el 12.38% del total de rutas con trayectos más atractivos para el usuario.
  • Alguien pudiera cuestionar: si están en situación crítica, ¿por qué siguen incorporando más unidades de Va y Ven? Por una sencilla razón: no improvisamos. Se toman las decisiones de acuerdo con las necesidades del servicio y la demanda.

Rutas abandonadas

  • Hay rutas que tienen potencial y es lo que se está estudiando. Otras fueron abandonadas en la administración anterior, por eso hay un menor número.
  • Dos ejemplos de rutas abandonadas que reactivamos ahora son 77 Morelos-Salvador Alvarado Sur y 42 Sur-Caseta Plaza Kukulcán-Salvador Alvarado.
  • Las “revivimos” a petición de la gente, pero pusimos unidades antiguas porque éstas no se cargan al sistema de transporte, ya que están dentro de un subsidio que desde antes se otorgaba a los concesionarios.

Siete millones al día

  • Cada unidad de Va y Ven le cuesta al Estado entre nueve y once mil pesos al día. Eso costaría introducir una de ese subsistema a las mencionadas rutas.
  • En total son siete millones de pesos que le cuesta cada día el sistema de transporte al Estado. De esa cantidad la ATY aporta solo la tercera parte, que son sus ingresos. El resto es subsidio.
  • Las rutas que ahora tienen unidades convencionales son evaluadas. Si crece la demanda, se consolida y se ve que es sostenible su operación, entonces se meterán unidades de Va y Ven. No se está retrocediendo al método convencional.

Infraestructura ociosa

Jacinto Sosa se refiere más adelante a los centros de transferencia modal (Cetram), construidos como parte del sistema de movilidad en el gobierno anterior.

Afirma que esas instalaciones representan una inversión desaprovechada, pues al construirlas no se tenía completa la “malla de servicios”, como debía ser.

Un centro de transferencia modal, añade, debe ser un espacio donde de manera natural confluyan no solo diferentes rutas sino distintas modalidades del servicio, como unidades de transporte urbano y foráneo, mototaxis, taxis de plataforma digital, etcétera.

Además, continúa, en esos lugares debería haber formas de transbordo a unidades más pequeñas, pero esto no es así y por eso los operadores se dirigen de manera directa a sus destinos, que son principalmente el primer cuadro.

“En la avenida Yucatán bajan 20 rutas. Si hiciera una encuesta de cuántas personas van al Centro muy probablemente el 70 por ciento responda afirmativamente. ¿Cómo lo muevo?”

El entrevistado recalca que los centros actuales —son cuatro, en cada punto cardinal, colindando con el Anillo Periférico— no cumplen esa función y todo apunta a que fueron construidos pensando únicamente en la disponibilidad de terrenos.

Hace notar que si se pensara en la operatividad se hubiera construido un centro de ese tipo en el centro de la ciudad, porque allá sí hay confluencia de diferentes modalidades del transporte, aunque eso tiene también inconvenientes por la saturación de vehículos en ese sector.