Josep Ligorred Perramon, maestro de la Uady, propone fomentar un patrimonio integral entre lo cultural y lo natural, que abarquen las áreas productivas, los bosques, las áreas forestales y la zona costera
Josep Ligorred Perramon, maestro de la Uady, propone fomentar un patrimonio integral entre lo cultural y lo natural, que abarquen las áreas productivas, los bosques, las áreas forestales y la zona costera

El crecimiento urbano y demográfico de Mérida, impulsado por la calidad de vida y su ubicación estratégica, plantea oportunidades, pero también serios desafíos.

El doctor Josep Ligorred Perramon, profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), analiza el fenómeno y propone una agenda en la que el patrimonio cultural y natural sea eje del desarrollo.

“El crecimiento de Mérida es exponencial desde la última década, se puede decir. Ya lo venía teniendo quizá hace unos cuantos años más, en los 90 creo que empezó también a tener un exponente y ya a partir del siglo XXI esto se ha multiplicado”, explica.

Este fenómeno, sin embargo, no ha venido acompañado de una planeación adecuada. Las consecuencias se reflejan en la ciudad que, se podría decir, se expande sin límites claros, fragmentando el territorio y generando tensiones entre la conservación y el desarrollo.

“El crecimiento está como que no hubiera un límite, como que todo es urbanizable. Entonces, aquí las políticas públicas, por ejemplo, para la reserva territorial en el área metropolitana de Mérida está teniendo una problemática”, advierte.

Impacto en el entorno

En entrevista con Diario de Yucatán, el doctor Ligorred Perramon señala que la transformación urbana impacta directamente en el entorno: desde el uso del agua y la pérdida de zonas productivas hasta la desconexión entre comunidades rurales y urbanas.

“El desarrollo urbano territorial está afectando las formas tradicionales: la producción de alimentos, el uso del agua, la comunicación entre los pueblos y la ciudad, el movimiento de población que hay”, enfatiza.

Este avance imparable obliga a enfrentar “el dilema que hay entre conservación y desarrollo”.

Al preguntarle si se trata de un crecimiento desordenado, Ligorred Perramon es claro: “Las tendencias del crecimiento lo hacen desordenado. Lo hacen fragmentado y el ritmo de crecimiento no deja que la planeación de ese crecimiento aproveche las oportunidades que un territorio propiamente puede tener”.

En este escenario el patrimonio, entendido más allá de lo material, cobra más relevancia como un recurso clave.

“Hablamos de un patrimonio integral entre lo cultural y lo natural: las áreas productivas, los bosques, las áreas forestales, la costa…”, detalla el académico.

La conservación de este patrimonio, asegura, debe formar parte de una estrategia central en el desarrollo urbano.

Para el entrevistado, el patrimonio puede convertirse en una herramienta poderosa para conectar a las personas con su entorno, tanto en lo espacial como en lo social y lo didáctico.

“Los mecanismos de planeación podrían contrarrestar (el impacto), formando estas conexiones de la memoria del territorio”, afirma.

En su visión, estas conexiones ayudan a recuperar el valor del territorio como lugar de encuentro, aprendizaje y sostenibilidad.

Un ejemplo es “el caso del agua subterránea en Yucatán, donde los cenotes son un elemento muy importante de sostenibilidad”.

Además, informa que Mérida tiene la posibilidad de convertirse en modelo a escala nacional e internacional.

“Podría ser muy significativo y marcar una diferencia a las tendencias que se han dado en otros lugares, tanto del país como a nivel mundial”.

Aunque existen mecanismos para proteger el patrimonio, son insuficientes frente al ritmo de urbanización.

“Se pierde a pesar de que hay estos mecanismos (…) porque también hay que considerar que los tiempos para desarrollar estas investigaciones y esos trabajos de rescate y salvamento están reducidos”.

Por ello, el especialista subraya la necesidad de integrar la tecnología y el conocimiento académico a la planeación urbana.

“Las tecnologías actuales nos permiten saber qué hay y dónde está, de manera que esto tenga un efecto en las políticas públicas”.

Experiencias como los parques arqueológicos en Mérida son para él ejemplos valiosos, pues “al mismo tiempo que se urbaniza y se crea espacio privado, también se crea espacio público. Y espacio público con un valor agregado: el valor del patrimonio”.

Desde la academia, el doctor y su equipo impulsan una agenda para acercar la investigación a la toma de decisiones públicas.

“Hemos estado trabajando también en los últimos años en estos estudios de la relación del patrimonio cultural en los contextos urbanos”, indica.

Parte de esta propuesta incluye delimitar zonas de protección, identificar puntos de valor patrimonial en el territorio, y fomentar la participación ciudadana.

“Cada vez hay más asociaciones civiles”, comenta, lo cual considera clave para coordinar acciones de conservación.

El experto sostiene que Mérida y Yucatán tienen una gran oportunidad de “generar pautas o modelos donde conservación y desarrollo vayan de la mano”, siempre que exista un diálogo serio entre las autoridades, los ciudadanos y la academia.

“Y nos permita a través de esta agenda entre autoridades y academia ser corresponsables, planear y diseñar proyectos, y tomar decisiones para que la conservación del patrimonio sea un eje para el desarrollo”, concluye.— IVÁN CANUL EK

Patrimonio

Josep Ligorred Perramon propone una agenda de patrimonio cultural y natural.

Conservación

El académico de la Facultad de Arquitectura de la Uady indica en entrevista al Diario que la agenda se centre en la conservación de dichos rubros. Asegura que debe formar parte de una estrategia central en el desarrollo urbano.

Modelo

Además, informa que Mérida tiene la posibilidad de convertirse en modelo a escala nacional e internacional.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.