La industria manufacturera de exportación de Yucatán tiene un gran impacto social porque genera polos económicos y detona los servicios en municipios donde se instalan las fábricas, consideró Ángel Ramón López Rodríguez, presidente de la Asociación de Maquiladoras de Exportación de Yucatán (Index) al Diario.
La industria textil emplea un 80% de la mano de obra femenil en tareas de costura y ensamble, destacó, lo que es un gran logro para la industria, pues va acorde con los programas de promoción de atracción de este tipo de mano de obra.
El gobierno estatal anterior implementó una política de descentralización de maquiladoras para que vayan a municipios del interior del estado, ¿cómo funciona?
Román Zabaleta Laviada, director general de Index Yucatán, detalló que este programa o estrategia se estableció hace más de 25 años, buscando precisamente que genere empleo directamente en los lugares donde viven los trabajadores y de esa manera evitarían una sobrepoblación en ciertos municipios.
Para hacerlo requerían preparar ciertas condiciones, no era solo mandar empresas a establecerse a los poblados.
Primero verificaban si el lugar seleccionado tenía mano de obra disponible; y segundo, si tenía servicios básicos suficientes como agua y luz, dado que no pretendían que la empresa causara desabasto.
Las otras condiciones que se pedía es que los municipios estén bien comunicados para que realicen sus operaciones diarias.
Esta descentralización se realizó con bastante éxito, ya que se han creado cinco o seis polos de desarrollo en el estado, fuera del área de Mérida y la zona conurbada.
Obra calificada
La llegada de fábricas grandes, uno o dos en cada municipio, mejoró las condiciones de la población, pues arribaron sucursales bancarias, telecomunicaciones, supermercados, oficinas de gobierno, internet, escuelas de nivel superior, mayor derrama económica y seguridad social, que hoy forman mano de obra calificada.
Incluso hoy tienen muchos servicios que no se veía en las localidades antes de que llegaran las maquiladoras.
“Ese programa tuvo éxito hace tiempo y posteriormente dejó de verse el incremento que había por dos razones: una, porque ya se había cubierto los principales lugares donde podía darse la condición de la mano de obra y los servicios adecuados; y dos, porque si se generaba otra empresa en un lugar de estos, lo único que hacías era descompensar esa situación que se buscaba”, señaló Zabaleta Laviada.
“Se iba a generar un problema no solo en los servicios, sino en la insuficiente mano de obra. Se iba a generar una competencia muy complicada que tampoco es recomendable”.
“Por tanto, había que empezar a ubicar quizá otras situaciones diferentes a las que ya se habían manejado en aquel entonces”.
“Cada vez era más difícil localizar una nueva plaza en el interior del estado que cubriera con los requisitos ya mencionados”, reiteró.
“Esto hizo que bajara un poco esa demanda de establecer centros económicos y empresas en el interior del estado. Definitivamente, la llegada de la industria maquiladora a estas poblaciones, como parte de esos programas que existía hace años, ha cambiado el panorama de esos municipios, porque ahora tienen servicios que no tenían”.
Los municipios donde están instaladas las maquiladoras grandes son Mérida, Valladolid, Motul, Kanasín, Tizimín, Izamal, entre otros. Esas ciudades detonaron sus servicios con la llegada de estas plantas de manufactura porque contrataron mano de obra y trajeron toda la infraestructura que necesita una fábrica.
Además, los trabajadores empezaron a recibir capacitación sobre tecnología que no conocían.
Ahora, la manufactura está centrada más en la tecnología avanzada, lo que beneficia a los jóvenes ingenieros y licenciados porque ganan más por ser mano de obra más tecnificada.
“Toda esa cultura que nosotros llevamos a los municipios o esas ciudades transformó la vida de la gente”, subrayó el dirigente Zabaleta Laviada.
“Hay muchas historias que generaron las maquiladoras, como la llegada de muchos ejecutivos extranjeros y técnicos, que se mezclaron con la población y compartieron sus conocimientos avanzados”.
“Hoy tenemos ‘yuca chinos’, ‘yuca gringos’, y muchos yucas con mezcla de personas extranjeras. Eso va desarrollando una serie de factores sociales muy interesantes. Consideramos que hemos hecho una buena labor a través de las maquiladoras y tenemos mucho interés de seguir atrayendo más empresas”, destacó López Rodríguez.
A su decir, hay una pausa en la instalación de fábricas de exportación en municipios del interior del Estado por la demanda de mano de obra calificada y tecnificada, aunque esto ha beneficiado a la zona conurbada de Mérida.
Si bien no se instalan dentro de Mérida, aprovechan la cercanía de la ciudad y el mayor nivel de escolaridad de la población de la capital, los servicios más completos y por ello se establecen en las cercanías de la capital yucateca.
Con esta nueva visión de los inversionistas, ya es muy difícil que manden sus fábricas a las comunidades alejadas. Incluso solo los sectores originales del ramo textil siguen la tendencia de abrir sucursales en el interior del estado.
Sin embargo, la expansión de las maquiladoras no se le puede llamar crecimiento, sino que es una extensión de su planta.
Se preguntó a ambos directivos si toda esta problemática global y nacional ha paralizado las inversiones en el sector manufacturero.
Lo desconocen porque la promoción para traer inversiones lo realizan los tres órdenes de gobierno y empresas especializadas. No obstante, Yucatán tiene una ventaja competitiva porque puede realizar entregas de productos o recibir materias primas en 48 horas por la cercanía del puerto de Progreso con Estados Unidos.
Hubo una época en que las maquiladoras fueron acusadas de explotadoras porque no pagaban bien a los trabajadores, ¿eso ya cambió?
“Es muy importante este tema. Nosotros comentamos constantemente esto de los salarios. Pagamos de 2.5 a 3 salarios mínimos al día, pero las maquiladoras pagan el doble del mínimo en prestaciones económicas y sociales”, respondió el ingeniero López Rodríguez.
“Tenemos programas de incentivos, pagamos un bono por puntualidad, por asistencia, por productividad, damos ayuda para la compra de lentes, le damos transporte gratuito a la planta, pagamos la comida de los trabajadores, son muchos los beneficios que reciben”.
Luego precisó que las quejas en las maquiladoras se daban en el norte del país, en Yucatán no ha surgido ese tipo de problemas entre sus afiliados.
“Eran herencias muy fuertes que traía el sector maquilador del norte, pero a la larga demostramos que no es así aquí en Yucatán”, indicó.
“El problema del norte se solucionó porque surgieron sindicatos en muchas empresas, pero cuando se dieron cuenta que era más el ruido que la realidad, los mismos sindicatos acabaron con los malos mensajes en la industria”.
“En México padecemos culturalmente del malinchismo y por el simple hecho de que la empresa es de origen extranjero se les veía mal, automáticamente se les rechazaba”, explicó.
“Se crea un paradigma que está fuera de contexto. La gente se pregunta ¿Por qué vienen acá? ¿Se van a aprovechar de nosotros? No se ve la parte positiva, de que vienen porque tenemos un país precioso, que vienen a fomentar empleos, vienen a pagar por los beneficios, pero afortunadamente ya se acabó ese tabú. Y siguen viniendo por las ventajas comparativas que no tienen en su lugar de origen”.
“La industria manufacturera de exportación en México está basada en toda la maquila que realiza para el mundo, pero hablando de la mexicana estamos basados en poder competir en el mercado americano”, manifestó.
“Si vienen aquí es porque están pensando en la mejor seguridad, calidad de vida, y otras condiciones positivas que te da México y no tienen otros países. ¿Por qué ya no van a El Salvador? Porque ese país tenía muchos problemas de seguridad, calidad de vida y malos servicios. Una cosa es el salario y otras las condiciones que brinda el país”.
