Claudia González Góngora, presidenta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), hizo un llamado a la ciudadanía para que no caiga en pánico por la marea roja.
“Queremos asegurarles que los restaurantes formales en las costas y en todo Yucatán son espacios seguros para consumir mariscos y pescados. Compramos a proveedores legítimos que garantizan la trazabilidad de los productos que ofrecemos”, afirmó.
La lideresa empresarial consideró que el problema actual es más de percepción que de realidad.
“La gente tiende a desinformarse y piensa que no puede consumir pescados y mariscos durante una marea roja. Lo cierto es que no ha habido casos confirmados de intoxicación por consumir estos alimentos a causa de la marea roja”, aseguró la también presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) en Yucatán.
Entrevistada sobre la situación actual que enfrenta la industria restaurantera en la entidad debido a la marea roja, Claudia González Góngora destacó la importancia de la comunicación constante entre el sector empresarial y el gobierno del Estado para abordar esta afectación multisectorial.
“La marea roja nos ha afectado, pero también consideramos que el sector pesquero ha sufrido por la veda, al restringir la pesca en un principio a lo menos 40 kilómetros de la costa, y recientemente a solo 15 kilómetros. Estamos a la espera de más información del comité de vigilancia que sesiona a diario”, comentó.
Mérida Restaurant Week, un respiro para la industria
La industria restaurantera está a la espera de la Mérida Restaurant Week, que se llevará al cabo del 29 de septiembre al 5 de octubre, y confía en que para entonces la situación del fenómeno marítimo haya mejorado, remarcó.
“Recordemos que esto es un fenómeno pasajero y ya se ha estado alejando de las costas. La veda de la pesca ha disminuido, lo que es un signo positivo”, añadió.
Sobre el impacto en el consumo de mariscos y pescados en los restaurantes del estado, reconoció que ha habido una disminución, aunque no pudo proporcionar cifras exactas.
“Es difícil estimar el impacto preciso en los restaurantes afiliados, pero hemos notado una reducción en el consumo, que se atribuye en gran parte a la desinformación que hay en la población”, explicó.
La empresaria reveló que, a pesar de la situación, los restaurantes formales continúan comprando a proveedores oficiales y que esto debería generar confianza en los consumidores.
“No estamos comprando en mercados informales, eso es algo que queremos recalcar”, puntualizó. “La percepción de inseguridad alimentaria afecta nuestro consumo. Los restaurantes son espacios seguros”.
