La pérdida y alteración de las dunas costeras en Yucatán, provocadas por desarrollos inmobiliarios mal planificados, está generando un impacto alarmante en la naturaleza, en particular en el proceso de anidación de las tortugas marinas.
En entrevista, la doctora Melania López Castro, coordinadora del Programa para la Conservación de la Tortuga Marina, advirtió que tanto el crecimiento urbano desordenado como ciertas prácticas turísticas nocivas han transformado de manera peligrosa el paisaje costero.
“El principal problema es el desarrollo inmobiliario demasiado cercano a las dunas, lo que afecta la dinámica natural de formación y estabilidad de estas estructuras”, señaló.
Durante la temporada vacacional, el arribo de turistas locales, nacionales y extranjeros se intensifica en las playas del estado. Aunque los visitantes no son los principales responsables del deterioro, los prestadores de servicios suelen “limpiar” las playas eliminando la vegetación nativa, lo que daña gravemente la función natural de las dunas.
“Buscan ofrecer una playa de arena blanca, visualmente atractiva, pero al hacerlo destruyen la vegetación esencial que actúa como barrera protectora y soporte de biodiversidad. Las dunas costeras son fundamentales para la reproducción de especies como la tortuga carey y la tortuga verde”, explicó la especialista.
Las tortugas marinas eligen anidar en zonas muy específicas: la carey prefiere hacerlo bajo arbustos que le brinden sombra, temperatura y humedad ideales; mientras que la tortuga verde opta por espacios amplios, con dunas saludables y bien conservadas.
Sin embargo, en playas como Progreso, Telchac y Chuburná, la expansión de la construcción ha reducido drásticamente el espacio disponible para su anidación.
En contraste, en los campamentos de Pronatura, dentro de áreas naturales protegidas como Celestún, El Cuyo y Holbox, la situación se mantiene más estable.
No obstante, la entrevistada reconoció que en los últimos años se ha registrado una leve disminución en el número de nidos de tortuga carey.
La especialista destacó que una manera clave de contribuir a la conservación es fomentar la conciencia entre propietarios de terrenos, hoteles y desarrolladores, quienes deben optar por proyectos respetuosos con la vegetación y los límites naturales de las dunas.
Entre las medidas que la sociedad puede tomar se encuentran reportar construcciones ilegales en playas, no tirar basura, especialmente plásticos, evitar remover o introducir vegetación invasora, consultar a expertos para restaurar y conservar dunas costeras, y apagar las luces durante la noche en temporada de eclosión, pues las crías pueden desorientarse.
Y lo más importante, denunciar a la Secretaría de Desarrollo Sustentable cuando se detecten afectaciones a estos ecosistemas.
Conservar las dunas no solo protege a las tortugas marinas, sino también a las comunidades costeras y al equilibrio ecológico del litoral yucateco.
