Reconocida como Patrimonio Cultural Intangible del Estado desde 2022, la lengua maya sigue enfrentando un proceso de desplazamiento que amenaza su supervivencia. Aunque se han impulsado reformas constitucionales, programas escolares y proyectos digitales, los avances todavía resultan insuficientes.
En 2019 el Congreso local aprobó la obligatoriedad de la enseñanza de la lengua maya en preescolar y primaria. Sin embargo, en la práctica solo 651 de los 1,612 planteles cumplen con esta disposición.
Ante esto, la Secretaría de Educación de Yucatán informó que actualmente imparten lengua maya en 129 escuelas de nivel inicial, 278 preescolares, 145 primarias y 99 planteles atendidos por facilitadores bilingües del programa Ko’onex Kanik Maya.
Aún faltan 961 planteles por incluir, lo que muestra que la aplicación avanza lentamente.
A pesar de las dificultades, diversos sectores promueven iniciativas para revitalizar el idioma.
Por citar alguno, la Uady desarrolla un corpus lingüístico digital multimedia de la lengua maya.
Además, activistas impulsan el uso de Tecnologías de la Información para el desarrollo de aplicaciones móviles y materiales interactivos para acercar el idioma a niños y jóvenes.
El 26 de agosto el gobernador Joaquín Díaz Mena presentó el programa piloto “Ko’ox Kanik Maaya T’aan” (“Vamos a aprender lengua maya”), coordinado por el Indemaya y la Segey.
La iniciativa ofrece cursos gratuitos, presenciales y virtuales, dirigidos a estudiantes, docentes y funcionarios públicos.
Pese a estos esfuerzos, especialistas como Luis Antonio Canché Briceño advierten que si no se fortalecen las políticas de difusión y enseñanza, el maya continuará perdiendo terreno frente al español y el inglés.
La enseñanza en lengua maya: “Ahora o nunca”
Ante este problema, el académico propone algunas acciones que pueden promover el aprendizaje de esta lengua como: señalética en maya en espacios públicos; capacitación en instituciones gubernamentales y privadas y la integración obligatoria de la lengua en todos los niveles educativos.
“Es ahora o nunca. La preservación de esta lengua es una responsabilidad colectiva que implica el esfuerzo de todos los sectores de la sociedad”, enfatizó.
El desafío no es menor: revertir siglos de discriminación, falta de políticas sostenidas y migración cultural. Sin embargo, la creciente visibilización del tema, el uso de la tecnología y las nuevas iniciativas abren un espacio para la esperanza.
La lengua maya, con más de medio millón de hablantes, aún respira en Yucatán. El reto es que siga viva en las próximas generaciones.
