Los camposantos son un reflejo de la historia de la región, ya que preservan la memoria de personajes ilustres. Por ejemplo, en el Cementerio General se puede ver la mezcla de tradiciones prehispánicas y europeas y de ahí la importancia de su conservación, expresa Adriana Beatriz Nagore Ancona, subdirectora de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Mérida.
En entrevista, la funcionaria plantea que lamentablemente es una tarea muy difícil la conservación en buenas condiciones de los entierros y principalmente es porque la mayoría de los dueños de los mausoleos, nichos y criptas, las familias de los difuntos cuyos restos descansan en esos sitios, los tienen abandonados.
Esa situación la confirman trabajadores del camposanto, quienes afirman que por más citatorios y notificaciones que se les hace a los deudos no responden.
Adriana Nagore recuerda que el Cementerio General de Mérida se inauguró en 1821 (el 6 de enero), “es un importante testimonio del patrimonio histórico, artístico y social de la región, de ahí su relevancia y los esfuerzos realizados para su conservación”.
“El Cementerio General se ubicó originalmente en las afueras de la ciudad, en las inmediaciones de la hacienda San Antonio X-Coholté, por las disposiciones sanitarias de la época que prohibían los entierros en templos. Con el crecimiento urbano, este camposanto quedó integrado a la mancha urbana y se convirtió en un patrimonio cultural que atrae tanto a turistas como a investigadores”, destaca.
Auge económico
La funcionaria señala que durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX las familias acomodadas de Yucatán construyeron mausoleos y monumentos funerarios de gran valor arquitectónico, influenciados por estilos neoclásicos, eclécticos y art decó.
“Estos espacios no solo son lugares de descanso final, sino que también reflejan la historia y el auge económico del henequén en la región”.
En cuanto a la preservación de las tumbas y monumentos funerarios, Adriana Nagore detalla que se requiere una exhaustiva documentación, mantenimiento preventivo y restauración especializada.
“Es crucial documentar el estado actual para crear un plan de acción, así como buscar apoyo institucional y presupuestario. La conservación no solo resguarda la materia, sino también los valores artísticos, históricos y culturales que representan”, enfatiza.
Sin embargo, la funcionaria reconoce que la conservación afronta varios retos. “Los mausoleos sufren daños por el medio ambiente, como la contaminación y la humedad, que provocan la aparición de microorganismos y la erosión de la piedra. Además, fenómenos meteorológicos extremos como huracanes e inundaciones pueden causar daños estructurales irreparables”.
Entre los problemas relacionados con los materiales, mencionó el envejecimiento y la corrosión.
“El uso de materiales incompatibles en las reparaciones también puede agravar el deterioro. Es fundamental que las intervenciones sean realizadas por profesionales especializados para no alterar el valor histórico de los mausoleos”, plantea la subdirectora.
En el Ayuntamiento también indicaron que el principal obstáculo para lograr la preservación de este cementerio es el abandono de sus propietarios.
“A pesar de que les ofrecemos que el municipio les paga el proyecto de restauración a cargo de un arquitecto, para que los dueños solo paguen los materiales y el trabajo que se requiera, prefieren dejarlo abandonado”, revelan.
Propiedades en abandono
Además, recordaron que los espacios donde se depositan los restos de las personas que fallecen son propiedad de las familias que los adquieren con ese fin, por eso el Municipio no puede intervenir para rescatarlos, pero sí se les envían avisos constantes para pedirles que les den mantenimiento.
También aseveran que la expropiación podría ser una opción, pero en toda la historia del cementerio solo una vez se ha hecho, y fue en un terreno de la familia Torre, donde se encuentra la imagen de un ángel que en ese entonces se consideró una obra importante que estaba abandonada, y se expropió para su restauración y mantenimiento.
La subdirectora de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Mérida también destaca la importancia del papel de los cementerios históricos en la identidad cultural de Yucatán.
“La celebración del Hanal Pixán, por ejemplo, evidencia la conexión profunda que los yucatecos tienen con sus difuntos. La forma en que se aborda la muerte en nuestra cultura es única, viéndola como un paso natural en el ciclo de la vida”.
Adriana Nagore indica que la valoración de los cementerios como patrimonio cultural generó iniciativas para fomentar la identidad y el turismo.
“Eventos como el Paseo de las Ánimas previo al Día de Muertos, así como recorridos nocturnos en el Cementerio General permiten explorar su historia y arquitectura, atrayendo a visitantes locales y extranjeros”, dice.
Otro de los problemas que afrontan para la preservación de obras y espacios del Cementerio, es la rapiña y los robos.
Para evitarlo se implementó mayores medidas de seguridad, incluyendo una vigilancia privada reforzada y un nuevo horario de acceso al Cementerio General de 7 a.m. a 6 p.m.
“Estas acciones buscan proteger tanto el patrimonio como la tranquilidad de los visitantes”, afirma.
Trabajadores del Cementerio, en un recorrido reciente por ese lugar, informaron que la única seguridad que hay por las noches es la de jaurías de perros que recorren las avenidas como vigilantes y cuidadores.








