Hace 35 años abrió la juguetería La Alegría en la calle 54 con 63 del centro de Mérida y con el paso del tiempo se convirtió en ícono y proveedora de la comunidad escolar y políticos yucatecos por muchos años.
Sin embargo, diversos factores llevaron a su cierre, entre ellas la muerte de su propietario Jorge García, originario de Ciudad de México y radicado en Mérida, ocurrida hace 7 años.
Además de ese deceso, la competencia de productos chinos, de videojuegos y la pandemia del Covid 19 propiciaron la decadencia de la empresa hasta que en agosto pasado cerró definitivamente sus puertas.
Historia de la juguetería La Alegría, en Mérida
Los esposos voceadores José Juan Poot Ordóñez y Candy Martín Chay, con 40 años trabajando en la esquina del local que ocupó La Alegría, conocen la historia de la juguetería desde su surgimiento, crecimiento, popularidad y hasta su desaparición del mercado yucateco.
Cuentan que La Alegría abrió sus puertas hace 35 años en un pequeño local de la calle 54 entre 63 y 61, a 20 metros de la tienda que cerró, pero su rápido crecimiento hizo que su dueño rentara otro lugar más grande, siempre en la confluencia de las calles donde era conocida.

Poot Ordóñez recordó que antes funcionó en ese predio Materiales del Sureste, que vendía materiales de construcción, plomería y electricidad.
El cambio de local favoreció a juguetería La Alegría porque quedó en la esquina, donde exhibía gran cantidad de juguetes innovadores de material plástico traídos de Ciudad de México.
Juguetería La Alegría, proveedora favorita incluso de políticos
La diversidad de productos infantiles y el bajo costo de aquellos rápidamente la convirtió en la proveedora favorita de alcaldes, diputados, profesores, fiesteros y organizadores de fiestas infantiles .
Ahí podían comprar grandes cantidades de juguetes para eventos masivos, como el Día del Niño, la Navidad, cumpleaños, fiestas escolares, entre otras actividades donde el juguete era indispensable.
“Venían camiones y se llevaban miles de juguetes de plástico porque eran económicos”, recordó José Juan Poot.
“Casi todos los presidentes municipales de los pueblos y diputados venían a comprar juguetes para los niños, principalmente para el Día del Niño y Navidad”
Amplia variedad de juguetes en La Alegría
Llevaban pelotas, caballitos, pistolas, pelotitas, luchadores, aros, camioncitos, muñecas tipo barbi, soldados, toritos, globos, bates, pelotas de hilo, muchísimos juguetes.
“Era una tienda muy bien surtida porque tenía una bodega enorme en la calle 52 entre 63 y 61, donde llegaban tráileres que traía toneladas de juguetes de todo tipo en forma constante”, afirmó el entrevistado.

“Vendían como nadie se imaginaba. Era la principal juguetería de Mérida”, recordó.
“Era popular porque tenía un programa en el Canal 3 y venían a la tienda Pillín, Pelofino, que regalaban juguetes para el día del niño”.
Los voceadores tuvieron amistad con el dueño Jorge García y con su esposa doña Laura, quien quedó como administradora y le tocó cerrar el negocio hace tres meses.
¿Por qué cerró la juguetería La Alegría?
El entrevistado considera que la llegada de juguetes chinos afectó a La Alegría porque con la invasión de esos negocios en los últimos años los juguetes de plástico pasaron de moda, lo que redujo las ventas.
Además, añadió, los niños de ahora casi no juegan los juguetes tradicionales, sino que prefieren videojuegos y otros tipos de juguetes que ahora tienen a su alcance.
“Prácticamente, La Alegría ya solo vendía globos y artículos para fiestas y pelotas porque no pasan de moda, pero ya no tenían la clientela de antes”, destacó.
“Yo pienso que vino la debacle cuando murió el dueño don Jorge García. Se esposa lo atendía junto con dos empleados, pero la competencia les ganó y empezó a decaer el negocio”.
“Vino la pandemia y eso lo hundió más. Hace 3 semanas se llevaron todo lo que quedaba en la tienda, cerraron y entregaron el local al propietario que es el Ejército de Salvación”.
¿De quién es el local donde estaba juguetería La Alegría?
Contó que el Ejército de Salvación es dueño de varios locales enfilados en la calle 54 con la 65-A porque los recibió en donación de un empresario altruista sin familiares para que sostuvieran a los niños desamparados con el cobro de rentas.
“Un mayor del Ejército de Salvación venía a cobrar las rentas antes que los pagos se realicen por transferencia”, señaló.

“El mayor vino a recibir el local de La Alegría. Seguramente lo volverán a rentar, pero hasta hoy no sabemos que nuevo giro lo ocupará”.
Como vecino de La Alegría desde hace más de tres décadas, el matrimonio de voceadores dijo que sentían tristeza por el cierre de la icónica juguetería porque se acostumbraron a platicar con los dueños y empleados.
Ahora se quedaron solos en la esquina de las calles 54 con 63, donde ven el amanecer y atardecer del ajetreo comercial y peatonal de Mérida.
Con orgullo, José Juan Poot recordó que Diario de Yucatán le dio un reconocimiento por sus 40 años de vender los periódicos de Grupo Megamedia en el marco de los festejos de sus 100 años de fundación.
