El avance del gusano barrenador sin control en territorio nacional ya equivale a la lucha contra la fiebre aftosa de 1945 a 1954 y no se ve el despliegue de recursos, de personal ni de una erradicación frontal a este problema sanitario, consideró el ganadero y coordinador de la iniciativa “México Sin Barrenador”, Alberto Banuet Abhari.
El entrevistado, ganaderos del sureste y representantes del Consejo Nacional Agropecuario en Yucatán participaron el martes pasado en una sesión del Senado de la República, por gestión del senador Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, donde exigieron acciones urgentes frente a la expansión del gusano barrenador en el país.
Además, señalaron falta de respuesta del gobierno del Estado ante esta plaga, el abandono de la región sureste ante este problema y demandaron la construcción de una planta productora de moscas estériles, con asesoría de especialistas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Yucatán.
Banuet Abhari amplió sus comentarios sobre este tema en entrevista con el Diario y recalcó que la fiebre aftosa de décadas anteriores generó una alerta mundial, ocasionó la disminución del 6% del hato ganadero nacional, entre bovinos y cerdos; hubo alrededor de 1 millón de animales muertos por esta causa y el gobierno federal destinó aproximadamente 750 millones de dólares para su erradicación de 1945 a 1954.
Sin interés de las autoridades
La aparición de dos brotes masivos del gusano barrenador en territorio nacional también llevó 750 millones de dólares en aquella época, pero ahora que tenemos el problema de nuevo su impacto es mucho mayor, pero no ve el mismo interés de las autoridades de erradicarlo, como con la fiebre aftosa.
“El gusano barrenador no genera el pánico de la fiebre aftosa, pero es una plaga que consume mucho más dinero porque es un tema de todos los días y es un problema que se atiende gota a gota”, señaló el ganadero.
“Nosotros ya alcanzamos en los dos episodios del gusano barrenador el costo que tuvo en aquella época la fiebre aftosa. El gusano barrenador tiene un ritmo, va creciendo todos los días, y su control es mucho más complicado, como más violenta porque genera heridas crónicas, mortalidad, restricciones comerciales y un drenaje continuo del animal infectado”, dijo.
“Los estadounidenses han impuesto un embargo para los becerros del norte y esto representa más o menos 4.6 millones de dólares diarios, no de pérdidas, sino de dinero que no ingresa a México”, apuntó.
Inversión contra el gusano barrenador
Banuet Abhari recordó que la primera vez que se tuvo el gusano barrenador en México se requirió de 750,000 millones de pesos, de 58,000 horas de vuelo en la avioneta para dispersar las moscas estériles, de la producción y liberación de 250,000 millones de moscas estériles y trabajaron en aquella época 2,031 empleados cuando se terminó el programa.
“Hoy no tenemos ni siquiera por asomo esa cantidad ni de recursos ni de personal”, enfatizó.
“Esto lo que nos deja es un aprendizaje muy claro: hay que invertir en la planta de insectos estériles porque en una fracción de tiempo México puede perder el estatus sanitario ganadero”.
El entrevistado también indicó que la primera vez que surgió el gusano barrenador en México fueron reportados 286,752 casos. Sin embargo, en este año, el comportamiento es totalmente diferente porque la gente no está reportando los animales infectados con gusaneras por muchas razones.
Además dijo que es alarmante que no se combata ni erradique la mosca productora de gusanos (Cochliomyia hominivorax) en la Península de Yucatán porque podría perder tanto animales como dinero por la alta inversión en tratamientos y la nula comercialización con Estados Unidos y otras entidades del país.
¿Por qué nos volvimos a infectar de gusano barrenador cuando se terminó el programa de la Comisión México-Norteamericana?
La planta productora de moscas estériles de México que nulificaba a las productoras de gusanos era propiedad de los americanos en el 80 por ciento y se la llevó a Panamá, dijo.
En ese país centroamericano echó a trabajar la planta bajo el mismo esquema de México por medio de la organización Copec, que hasta el día de hoy existe, y produce alrededor de 100 millones de moscas a la semana.
“La Copec logró en 2006 erradicar el gusano barrenador de los siete países de Centroamérica, pero a partir de ese año cambió el modelo de trabajo y en lugar de estar en modo permanente de erradicación, se dedicó a la contención y por ello volvió la contaminación del barrenador, empezando por Panamá y abarcando los demás países, principalmente porque Nicaragua no permitió la incursión de los equipos de erradicación porque alegó que era una estrategia de espía política”.
Reconquista
Reveló que los ganaderos supieron desde junio de 2024 que el gusano barrenador venía reconquistando su territorio con rapidez e invadía de Centroamérica hasta México. Se reportó a las autoridades sanitarias y aunque México no es culpable de esta infestación, sí era responsable de aplicar las medidas necesarias porque ya se sabía que venía el gusano barrenador y no hizo nada.
“Y quizá no hizo nada contra el gusano barrenador porque para esos meses México y Estados Unidos estaban envueltos en sus procesos electorales presidenciales”.
¿Cómo está la diseminación del gusano barrenador en el sureste?
“Es un escenario con muy mala noticia”, respondió.
“La mala noticia es que las autoridades mexicanas tienen un solo objetivo: abrir la frontera del norte para la exportación de becerros. Cuando menos eso aparentan porque no hablan de ningún otro subsector pecuario del que pudieran estar preocupados. Entonces, su única preocupación, su trabajo va enfocado a abrir la frontera del norte.
“Estuvo en México la secretaria de agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, y le dijo a la presidenta Claudia Sheinbaum que no iban a abrir la frontera porque siguen la expansión del gusano barrenador.
“A los ganaderos yucatecos no nos preocupa el posicionamiento del gobierno de Estados Unidos, lo que nos preocupa es que el sureste del país, siempre queda a lo último de los programas federales”, reiteró.
“Está comprobado, no solamente en programas del campo, sino prácticamente en todos. Toda la parte del sureste y la península siempre son los últimos para el gobierno federal”.
Banuet Abhari destacó que Yucatán tiene una enorme industria pecuaria muy profesional y muchísimas miles de familias todavía viven del campo. Si los yucatecos no protegen la planta productiva no lo va a hacer nadie más.
Precisamente esta razón los hizo buscar el apoyo de la Uady porque saben que sus especialistas veterinarios tienen experiencia e investigaciones y luego de ver el laboratorio productor de mosquitos estériles, que ya producen, surgió una leve esperanza de que la Facultad de Veterinaria podría producir moscas estériles para el control y erradicación de la mosca que ova las larvas del gusano barrenador. (Continuará).
