El 2025 cerró en Yucatán con un balance que obliga a la reflexión colectiva. Con base en el recuento anual elaborado por el ingeniero René Flores Ayora, especialista en seguridad vial y análisis de siniestralidad, al menos 276 personas perdieron la vida a consecuencia de accidentes de tránsito.
Este número es conservador, advierte el especialista, pues la cifra real podría superar las 400 personas fallecidas.
El subregistro es una constante en este tipo de estadísticas. Muchas víctimas mueren con lesiones graves durante el traslado al hospital o días, incluso semanas después del siniestro, y no siempre son contabilizadas como muertes viales ni aparecen en los medios de comunicación.
Sin embargo, todas tienen un punto en común, se trata de hechos prevenibles y evitables, con causas claras.
Del total de fallecimientos contabilizados en 2025, los usuarios más vulnerables de la vía concentran la mayor carga de pérdida humana. Los motociclistas encabezan la lista con 166 muertes, seguidos por 36 conductores, 36 acompañantes o pasajeros, 17 ciclistas y 20 peatones.
Esta distribución confirma una tendencia que se repite año tras año, la fragilidad del cuerpo frente a la velocidad, el peso de los vehículos y la falta de respeto a las normas viales.
El análisis de cada mes hecho por Flores Ayora, permite identificar picos críticos de mortalidad.
Julio y septiembre fueron los meses más letales, con 31 fallecimientos cada uno, seguidos por noviembre, con 26, y enero, con 24.
En contraste, octubre registró el número más bajo, con 15 muertes, mientras que diciembre terminó con 16.
El comportamiento mensual fue el siguiente; enero, con 24; febrero y marzo, con 22 en cada mes; abril, con 18; mayo, con 22; junio, con 23; julio, con 31; agosto, con 22; septiembre, con 31; octubre, con 15; noviembre, con 26, y diciembre, con 16.
Estas cifras muestran que la siniestralidad no es exclusiva de períodos vacacionales, sino un problema estructural y persistente.
En términos generales, el 2025 se mantuvo en un nivel similar al año anterior, aunque con un ligero aumento. El 2024 finalizó con 271 muertes por accidentes viales, cinco menos que las registradas en el recuento de 2025.
La diferencia numérica puede parecer marginal, pero cada cifra representa una vida perdida y una familia marcada de manera irreversible.
Flores Ayora subraya que el uso del “big data” aplicado a la movilidad permite anticipar escenarios de riesgo. Para el período vacacional de Navidad y Año Nuevo pronosticó que 24 personas podrían perder la vida, aún faltan desplazamientos en las carreteras del estado y el regreso a clases en educación básica está previsto hasta el 12 de enero de 2026. Como se anticipó, diciembre acabó con 16 fallecimientos.
“El problema es que cuando a uno le dicen que 24 yucatecos van a morir en estas vacaciones, nunca se piensa que pueda ser uno mismo, un vecino, un conocido o alguien de la familia”, advierte el especialista.
De ahí su llamado cada temporada a que, entre todos los usuarios de la vía, se logre “que el big data se equivoque”.
El cierre del año coincide con una temporada particularmente compleja para la conducción. Durante el otoño y el invierno se incrementa la presencia de lluvias intensas, neblina y rachas de viento, fenómenos que reducen la visibilidad y la adherencia del pavimento.
Las primeras lluvias, al mezclarse con polvo y grasa acumulada en el asfalto, vuelven las superficies especialmente resbaladizas, y la falta de distancia de seguridad suele derivar en choques múltiples en avenidas y periféricos.
El viento, aunque invisible, también representa un riesgo serio, ya que puede desestabilizar los automóviles, provocar desplazamientos laterales al rebasar o cruzarse con unidades de gran tamaño y complicar maniobras que, en condiciones normales serían rutinarias.
La neblina, aunque menos frecuente, reduce drásticamente la visibilidad y humedece el pavimento, aumentando el peligro, sobre todo para peatones, ciclistas y motociclistas.
Reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad, evitar frenados y acelerones bruscos, verificar el buen funcionamiento de luces y limpiaparabrisas, manejar con suavidad, pero con firmeza y respetar el reglamento de tránsito, no son recomendaciones accesorias, sino acciones que salvan vidas.
De acuerdo con Flores Ayora, el balance de 2025 mostró que la siniestralidad vial en Yucatán no es producto del azar, sino de decisiones humanas. Conductores, motociclistas, ciclistas y peatones comparten la responsabilidad de construir entornos más seguros.
Circular, caminar o viajar con cuidado no es solo un acto individual, sino un compromiso con la vida propia y la de los demás.— DARINKA RUIZ MORIMOTO
Balance 2025 Decesos viales en Yucatán
El cierre de 2025 coincide con una temporada compleja para la conducción.
Visibilidad y adherencia
En otoño y el invierno se incrementa la presencia de lluvias intensas, neblina y rachas de viento, que reducen la visibilidad y la adherencia del pavimento.
Choques múltiples
Las primeras lluvias, al mezclarse con polvo y grasa acumulada en el asfalto, vuelven las superficies resbaladizas, y la falta de distancia suele derivar en choques múltiples en avenidas y periféricos.
Acciones que salvan vidas
Reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad, evitar frenados y acelerones bruscos, verificar el funcionamiento de luces y limpiaparabrisas, manejar con suavidad, pero con firmeza y respetar el reglamento de tránsito son acciones que salvan vidas.
