El 58 por ciento de la economía de Yucatán está en la informalidad. Es necesario dar más facilidades para aumentar la formalidad, lo cual se reflejará en mejores condiciones para las familias y en una carga tributaria más equitativa, afirmó David Reyes Aguiar, nuevo presidente de Coparmex Mérida.
“Desgraciadamente, la mayor parte de los empleos, tanto en lo local como en lo nacional, está en la economía informal o semiformal”, explicó. “Es un fenómeno muy complejo. Mientras más logremos avanzar hacia la formalidad, mejor van a estar las familias de todos y mejor ambiente vamos a tener. Es una prioridad avanzar hacia allá”.
El dirigente indicó que se vislumbra un entorno económico muy complicado para el país, principalmente por el impacto de factores externos, pero Yucatán tiene una ventaja que le ha permitido tener en los últimos años un crecimiento mayor que el promedio nacional: una identidad propia que le hace trabajar sobre sus vocaciones y sacarles provecho.
En cuanto a los impuestos, subrayó que el sector privado está consciente de que el Estado necesita ingresos y los tributos son una forma de obtenerlos, pero hay que ser muy cuidadosos para que no desincentiven actividades que, por el contrario, se deben estimular.
Transparencia, la mejor arma contra la corrupción
Sobre la corrupción, manifestó que la mejor arma para combatir este fenómeno es la transparencia y por eso es necesario participar en las decisiones de gobierno y estar atentos de lo que sucede.
“Todos debemos estar enterados de qué se hizo, por qué se hizo y en qué terminó”, puntualizó. “Y debemos tener también la capacidad de evaluar los resultados de lo que hicimos, porque nadie es perfecto, siempre todo es perfectible”.
“Debemos empujar para mejorar. La transparencia es una condición indispensable para tener la información y tomar decisiones”.

Trayectoria, elección y próxima toma de compromiso
David Reyes Aguiar es contador público y empresario de los ramos restaurantero, avícola y del transporte. Es socio de Coparmex Mérida desde hace más de dos décadas y vicepresidente de ese organismo desde hace quince años.
Junto con los demás integrantes del consejo directivo, fue electo presidente del sindicato patronal para el período 2026-2027 en asamblea realizada en diciembre pasado. Sustituye a Emilio Blanco del Villar.
Inició su gestión como presidente del sindicato patronal el primer día de este mes y la toma de compromiso del nuevo consejo se efectuará el próximo jueves 26, con la asistencia del presidente nacional de Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, y autoridades estatales.
Necesaria revisión de la rentabilidad de grandes proyectos
El nuevo presidente local visitó el edificio central de Diario de Yucatán acompañado de Eduardo Espinosa Corona, director de Coparmex Mérida, y nos ofreció una entrevista cuyos conceptos principales reproducimos a continuación:
¿Cuál es su proyecto de trabajo al frente de Coparmex Mérida?
Coparmex es un sindicato, no somos una Cámara. Representamos a aquellas personas que tienen empleados y generan un valor agregado. Todo aquel que trabaje y produzca puede estar en Coparmex.
El programa de trabajo consiste precisamente en representarlos, relacionarlos y hacer todo lo posible por defender sus intereses, que al mismo tiempo son los intereses de toda la sociedad.
En Coparmex, en el Centro Empresarial de Mérida, buscamos que exista un clima saludable, seguro, para el correcto desempeño de la vida diaria de nuestros socios y eso tiene que ver con que la sociedad en general se pueda desarrollar en un ambiente sano.
Es por eso que atendemos todas las cuestiones externas relacionadas con la sociedad y las internas propias de las necesidades de nuestros socios: productividad, educación, capacitación…
Dentro del programa de trabajo estamos diseñando precisamente las comisiones y una agenda que atienda a los intereses y a las necesidades particulares de los diferentes grupos de socios.
¿Cuál es la importancia que conceden en su agenda a proyectos relacionados con el desarrollo económico del Estado, como el tren de carga y el puerto de altura?
Podemos dividir la economía del Estado en formal e informal. El 58% de la economía del Estado es informal. Creemos que hay que impulsar la formalización y para esto hay que dar facilidades.
Hay algunas empresas grandes que son socias nuestras, pero más del 90% de nuestros afiliados son pequeñas y medianas empresas. Son las que realmente inciden en la economía del Estado, las que encontramos en la calle todos los días. Es con las que necesitamos realizar más trabajo.
El puerto de altura es un proyecto a largo plazo. Creemos que hay que hacer inversiones en infraestructura. Son positivas, pero tendríamos que revisar la rentabilidad y los plazos para que estas inversiones realmente incidan en nuestra economía.
Tengo la impresión de que son proyectos a más largo plazo que con el tiempo vamos a ir viendo sus resultados.
Todas las inversiones deben de realizarse con un criterio de análisis costo-beneficio. Hay que revisar con cuidado estos análisis.
El tren de carga es un proyecto en marcha y tenemos que verlo con cuidado porque debería ser, por la magnitud de la inversión, un proyecto para detonar la economía. Eso lo vamos a poder medir con los resultados.

En materia de empleo se habla mucho de cifras históricas, pero ¿bastan los fríos números?
El mejor programa social es un empleo formal con todas las prestaciones.
Desgraciadamente, la mayor parte de los empleos, tanto en lo local como en lo nacional, está en la economía informal o semiformal. Es un fenómeno muy complejo. Mientras más logremos avanzar hacia la formalidad, mejor van a estar las familias de todos y mejor ambiente vamos a tener. Es una prioridad avanzar hacia allá.
¿Cuál es su expectativa sobre la economía en este año?
Vemos un entorno internacional muy complicado, muy impredecible. El ambiente nacional también lo vemos muy complicado, por lo mismo. Hay cuestiones globales que nos están impactando.
Hay algunas áreas de mejora en los criterios de inversión de los recursos que se tienen. Los recursos siempre son limitados y creo que falta mucho trabajo para poder aplicarlos efectivamente.
Tenemos que esforzarnos mucho más en hacer crecer el país, porque a fin de cuentas es lo que va a traer más empleos. No se puede repartir lo que no hay. Tenemos que generar una economía fuerte para tener una sociedad más justa y repartir mejor los recursos.
¿Qué distingue a Yucatán en ese aspecto, considerando que la economía local ha crecido en los últimos años más que el promedio nacional?
Lo que distingue y diferencia a Yucatán del resto del país es la seguridad. El hecho de que no tengamos aquí las preocupaciones de seguridad que existen en otras partes nos da una ventaja inmensa.
En el aspecto económico somos una economía muy pequeña. No llegamos al 2% de la economía nacional, pero tenemos una identidad muy marcada, muy concreta, que también nos diferencia del resto del país. Tenemos la oportunidad de desarrollarnos encontrando los caminos de nuestras vocaciones, que son varias.
En el tema de seguridad, ¿cómo impacta a los empresarios yucatecos la inseguridad que se vive en otros estados? En las carreteras, por ejemplo.
Mira, la seguridad en carreteras es uno de los temas fundamentales. Hay carreteras que son prácticamente cotos de caza de criminales, en las que hay que ir con escoltas y donde se roban vehículos y mercancía.
Esto sucede en el centro del país, no en Yucatán o en la Península prácticamente. No recuerdo cuándo fue el último robo a un camión de carga en el Estado, no tengo en mente alguno.
Por otro lado, la extorsión es un problema realmente grande en el resto del país. En Yucatán tenemos problemas de extorsión, pero es únicamente extorsión telefónica. Digamos que es la cepa menos virulenta de las extorsiones.
No es lo mismo la extorsión que se hace con derecho de piso y monopolización de comercio en algunos lugares donde hasta para vender material de construcción o pollos hay que pagar cuotas.
El trabajo, la cultura, la inversión que ha tenido Yucatán tradicionalmente creo que han rendido frutos y eso es una ventaja competitiva que tenemos que aprovechar, aunque no es la única condición para poder desarrollarse.
Se requieren otras condiciones, se requiere inversión. El sector privado es el que provee la mayor parte de la inversión.
Es inevitable vincular la economía con la política, ¿no le parece?
No, no necesariamente. Sí se les puede desvincular. De hecho, debe estar desvinculada.
No hay que confundirnos. Nosotros somos empresarios, no somos políticos. Vaya, nos interesa la política, pero no somos partidistas ni tenemos alguna aspiración del ejercicio público. A mí no me verás nunca buscando empleo en la política ni contendiendo por un cargo público. Esa no es nuestra trinchera.
Creo firmemente que caer en esas tentaciones le hace daño a la institución. Tenemos una trinchera, nosotros defendemos al sector privado, la productividad. Somos ciudadanos que trabajamos todos los días. Esa es nuestra vocación y tenemos que seguir con nuestra vocación.

Hay decisiones políticas que sí inciden en la economía. Usted asume la presidencia de Coparmex en un año preelectoral. ¿Cómo impacta todo esto?
Bueno, te comentaba hace un rato que el bloque mayor de inversión es privado.
Sí, claro, también está el presupuesto oficial. El gobierno aporta inversión en infraestructura y es alrededor –no tengo la cifra exacta en mente– del 14, 16% de la inversión total. No es que no sea relevante. Esto sirve para conducir el rumbo, pero es la inversión privada la que va a hacer la diferencia.
Somos nosotros los que tenemos que ponernos a invertir y reinvertir.
La inversión extranjera también es importante, toda la inversión es bienvenida, pero no nos va a impactar con la fortaleza que lo haría el tener la confianza de los empresarios locales para invertir. ¿Cómo vamos a lograr esa confianza? Trabajando en conjunto.
Tenemos que ponernos de acuerdo, tenemos que hablarnos con respeto, tenemos que poder decirnos las cosas, tenemos que escuchar las cosas y entender qué es lo que nos lleva a ser productivos y qué nos lleva a desarrollarnos, a estar bien. Eso lo tenemos que hacer con las autoridades.
El sector empresarial tuvo un desencuentro con el gobierno por el tema del Impuesto Sobre Nóminas. ¿Hay diálogo? ¿Considera que se debe hacer algún ajuste en materia tributaria?
Mira, efectivamente en diciembre hubo una manifestación de todo el sector empresarial respecto al incremento del Impuesto Sobre Nóminas.
Cuando no tienes la posibilidad de sentarte y decir las cosas en corto, de entender cuál es la problemática y llegar a un acuerdo, entonces tampoco puedes dejar de manifestar lo que piensas.
Los impuestos son una prerrogativa del Estado. Se imponen, no se negocian. Las consecuencias o la responsabilidad son de quien tomó la decisión. Eso es lo que platicamos, eso es lo que señalamos.
Nuestra postura institucional tiene que ver con el hecho de que hacer más difícil un empleo formal no es positivo para la gente, para la economía, para todos. Debe ser al revés: nosotros debemos promover la formación de empleo formal.
En lo personal pienso que no debería estar gravada la nómina, no debería ponerse impuesto al empleo formal. No digo con eso que el Estado no deba tener ingresos. El Estado necesita ingresos, solo tenemos que ser inteligentes y cuidadosos en ver dónde los ponemos para incentivar lo que sí queremos y desincentivar lo que no queremos.
Hay que ampliar la base para que la carga sea menor, pero al mismo tiempo hay que facilitar a los que están hoy como no formales para que se incorporen. Tengamos presente que la informalidad tiene mucho que ver con condiciones estructurales, no es que no quieran. A veces es muy difícil.
Son muchos los requisitos que hacen muy complicados los trámites. Esta gente que está en la informalidad, ¿creen que de verdad no paga, que no tiene costos por ser vendedor ambulante? ¡No! Seguro que sí. Seguro tiene a quién pagarle, seguro que tiene toda clase de problemas en su actividad. Hay que facilitar su incorporación, es lo que hay que hacer, no ponerla más difícil.
¿Cómo ha recibido usted el sindicato y cómo espera entregarlo?
Fuerte. Somos una organización muy firme. El papel de mi antecesor, Emilio (Blanco del Villar), lo hemos agradecido mucho. Ha sido un magnífico presidente. Lo mismo puedo decir de los anteriores.
Estamos cumpliendo 65 años este año. Tenemos toda una tradición de participación en la vida económica, en la vida cívica.
Yo entré en funciones el primero de febrero y tendremos la toma de compromiso el día 26. Ese día emitiremos nuestro mensaje de posicionamiento, en presencia del presidente nacional, que emitirá también mensajes de posicionamiento de la Confederación.
Aquí hemos estado y aquí seguiremos.



