Por decimocuarto año consecutivo, la empresa Kekén obtuvo el Distintivo ESR que otorga el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), un reconocimiento que, más allá de la constancia, refleja, según su directiva, la madurez de un modelo de gestión basado en la mejora continua, la transparencia y el compromiso con las comunidades donde opera.
Para Sara Arribas Pinero, gerente de Responsabilidad Social de Kekén, el logro es la confirmación de una cultura organizacional arraigada. “Creo que cumplir 14 años consecutivos con el distintivo confirma que la responsabilidad social es parte estructural de cómo operamos en la empresa”, afirma.
El reto, explica en entrevista con el Diario, ha sido mayor en los últimos años. “Cabe recalcar que en los últimos dos años el Cemefi cambió su sistema de evaluación a uno más exigente. ¿En qué sentido? Ahora evalúa un sistema de gestión. Eso quiere decir que tienes niveles para lograrlo y, si no cumples con uno, no puedes llegar al siguiente”.
El distintivo se compone de cuatro esferas: social, ambiental, gobernanza y contexto global. En este nuevo esquema, la empresa no solo refrendó el reconocimiento, sino que superó las puntuaciones promedio a nivel nacional, estatal y del sector pecuario, especialmente en los rubros ambiental y de gobernanza.
“Cambia un poquito, es bastante más exigente y, además, no solo hemos logrado otro año —ya 14 veces consecutivas— el distintivo, sino que también nos distinguimos por estar por encima de las puntuaciones a nivel nacional, estatal y del sector con el que se nos compara, que es el pecuario, específicamente en dos áreas: ambiental y gobernanza”, subraya Sara Arribas.
La gerente destaca que en los últimos dos años la compañía ha mostrado “un avance y una madurez fuertes” en ambos rubros, lo que, dice, demuestra su compromiso con las buenas prácticas ambientales y con temas como la anticorrupción.
En el ámbito social, la evaluación abarca tanto la relación con colaboradores como con las comunidades vecinas. Actualmente, la empresa opera 14 centros de atención médica gratuita de primer nivel en municipios como Cantamayek, Tekax, Umán, Opichén y Abalá, entre otros.
“En un año se han dado más de 14,000 consultas, lo cual tiene un gran impacto tanto económico como de bienestar social en el interior del estado”, señala.
Para las localidades donde no existe un centro fijo, la empresa implementó ferias itinerantes de salud. “Tenemos centros de atención médica y llevamos ferias itinerantes; es decir, un doctor de nuestro equipo va una vez al mes a otras comunidades, con la idea de que las 65 comunidades que abarcamos tengan, al menos una vez al mes, atención médica”.
Otro eje ha sido el apoyo directo al campo mediante la entrega de biosólido (derivado de sus procesos) a más de 500 agricultores.
“Esto refuerza el compromiso que tenemos con la economía circular y con el desarrollo del campo, y que la gente no tenga que migrar y encuentre en su territorio un espacio de desarrollo y bienestar social”.Empresa ancla
La visión, subraya, es que la empresa funcione como un ancla de desarrollo regional. “Nosotros queremos que Kekén sea una empresa ancla en Yucatán, que la gente no tenga que migrar del campo hacia Quintana Roo, hacia Estados Unidos o hacia las ciudades, porque encuentra en su territorio una fuente de desarrollo y de bienestar”.
En esa lógica, la responsabilidad social trasciende la generación de empleo formal —más de 9,000 familias dependen de la compañía— y se articula con salud, educación y alimentación. “Si tenemos personas con acceso a salud, alimentación y a una educación de calidad, van a tener mejor nivel de vida, migrarán menos y tendremos comunidades más sanas, seguras y pacíficas. Entonces, eso nos beneficia como empresa. Creo que es un ganar-ganar”.
Otro programa es “Kekén T-Incluye”, iniciativa que comenzó como proyecto interno en 2019 y que hoy agrupa a más de 50 empresas bajo el nombre “Península T-Incluye”, tras su expansión a Campeche y Quintana Roo.
“Gracias al avance de esta iniciativa es que hoy tenemos a 500 personas con discapacidad trabajando en todas las empresas que forman parte de esta alianza. Kekén cuenta actualmente con aproximadamente 164 colaboradores en este equipo, aunque la cifra ha variado, llegando incluso a 200 o más”, detalla.
Sara Arribas recuerda que en 2022 se lanzó la convocatoria abierta a empresas locales. “Hicimos un primer llamado en 2022 a las empresas de Yucatán y la verdad es que se sumaron de manera muy rápida. Empezamos a compartirles toda la información y, sobre todo, la capacitación que necesitaban para poder contratar”.
La meta es incorporar a 500 personas con discapacidad hacia 2030 en la empresa. No obstante, reconoce los retos estructurales. “Hoy por hoy, la mayor plantilla laboral está en plantas procesadoras. Es una realidad que las personas con discapacidad han tenido menos oportunidades y, por lo tanto, también en el sector educativo. Entonces, nos encontramos con un rezago en el nivel educativo y, con ello, en el puesto laboral al que pueden llegar”.
Para cerrar brechas, la empresa impulsa la continuidad educativa de sus colaboradores. “Desde Kekén hemos estado apoyando para ir cerrando esas brechas. Se ha apoyado a las personas con discapacidad para que puedan acabar su primaria, su secundaria, su preparatoria o cursar una licenciatura, para que podamos verlas en todos los puestos, no solo en los operativos”.
El objetivo, añade la entrevistada, es ampliar su presencia en tiendas, oficinas, corporativo y granjas, consolidando una cultura inclusiva en la cadena de valor.
En materia ambiental, la empresa reporta más de 15,000 hectáreas en conservación, de las cuales prevé donar alrededor de 8,000 para preservación. “Actualmente Kekén tiene más de 13,000 hectáreas en conservación y de ellas se van a donar aproximadamente 8,000 hectáreas para preservación, lo cual es un gran beneficio para el estado y para la conservación de Yucatán”.
En cuanto al manejo del agua, Sara Arribas asegura que cuentan con tecnología de punta y sistemas de tratamiento tecnificados y avanzados que permiten operar en apego a las normativas estatales y federales.
La obtención anual del distintivo implica una revisión de procesos internos. “Cada año te entregan una retroalimentación donde están tus áreas de oportunidad y nosotros tenemos un comité interno en el que evaluamos cuáles fueron esas áreas y las hacemos llegar a cada líder”, explica.
El principio rector es no conformarse. “Cada año nuestro objetivo es incrementar la puntuación, porque eso nos hará mejores en lo que hacemos. Este distintivo evalúa cómo está tu empresa a nivel interno en múltiples áreas. A medida que mejoras, mejora tu empresa. Entonces, nunca mantenernos igual, sino siempre estar con miras a largo plazo y en la mejora continua”.
Para la directiva, el distintivo también fortalece la confianza de clientes, proveedores e inversionistas. “Yo creo que cualquier distintivo te da legitimidad, porque eres evaluado por un externo. No eres tú diciendo ‘qué bien lo haces’, sino que permites que un externo entre a tu operación, estudie lo que haces, revise tus evidencias y alguien que no tiene que ver con la empresa decide si sí o si no”, señala.— IVÁN CANUL EK
