La violencia contra mujeres en Yucatán se agrava por cultura del silencio, advierte investigadora de la Uady

MÉRIDA.- La violencia contra las mujeres en Yucatán parte de lo estructural, que incluye valores, cultura y otros aspectos, y se combina con la preferencia a guardar silencio ante las agresiones por temor al “qué dirán”, afirma Rebelín Echeverría Echeverría, investigadora de la Uady.

La académica de la Facultad de Psicología sostiene que que el fenómeno de la violencia estructural es bastante complejo ya incluye elementos macroestructurales como el consumismo, el individualismo o el hedonismo.

A esto, se agregan características de la sociedad yucateca que pueden agravar la violencia comunitaria. “Yucatán se caracteriza por ser una pues un estado muy conservador. Hay investigadoras que han desarrollado esta línea sobre cómo (la entidad) se caracteriza por ‘mejor no hablar, mejor no decir, mejor no ver, no mover nada’, por miedo, por no agrandar el problema”, agrega la doctora en Psicología.

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“Yo creo que es una característica muy importante que como yucatecos hay que ir superando. Se habla poco, se dice mejor cállalo. Si estás viviendo violencia, mejor no se lo digas a nadie. Mejor no vayas a denunciar porque no sabes si las autoridades van a responder de manera adecuada. ¿Qué tal si hay represalias si tú denuncias, si tú lo comentas? Entonces se vive con mucho miedo”, explica la profesora.

Violencia contra las mujeres en Yucatán

Esta situación, detalla, hace muy complejo avanzar en la ruptura de estas problemáticas sociales, porque se requiere del apoyo social.

Por otro lado, sobre la violencia que se vive en comunidades de origen maya, la investigadora señala el concepto de interseccionalidad. “Tener una visión donde ya no solo miramos si somos hombres o mujeres; sino si somos indígenas o no, si somos blancos o morenos, si somos delgados o gordos, rurales o urbanos. Todas esas características se cruzan a la hora de que se manifiesten diferentes fenómenos”.

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En su opinión, hay diferencias y similitudes en las realidades que viven mujeres en entornos urbanos y rurales. “Yo creo que se dan los mismos fenómenos. Sabemos que el machismo está presente, vemos la invisibilización, se sigue reproduciendo la violencia, no se le da valor a las mujeres y se sigue priorizando la sobrevaloración de los hombres”.

Sin embargo, sostiene que puede haber diferencias en concreto, por ejemplo, en el acceso a la justicia. “La población que está en la capital tiene más posibilidades de acceder a centros de justicia, aunque ya hay en diferentes municipios. También hay prejuicios y estereotipos más arraigados culturalmente en la población rural”.

Violencia digital en grupos de Facebook

En lugares pequeños es más fácil que todo el mundo se quede en silencio por el miedo a lo que pueda suceder y al impacto que va a tener en las familias y socialmente, agrega.

En este punto la doctora también se refiere a la violencia digital. Explica que hay estudios que evidencian cómo en comunidades o pueblos existen grupos de Facebook para vender productos o compartir información donde también se observan situaciones de violencia y acoso contra las mujeres.

“De pronto descalifican a un estudiante porque cometió un acto considerado ‘contra la moral’. En lugar de verlo como una alerta para prevenir o trabajar el problema, se usa para estigmatizar y dañar la imagen de la persona. Eso termina aumentando las manifestaciones de violencia en lugar de generar alternativas positivas de convivencia”, considera la especialista en temas de género y exclusión social.

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Bullying en las escuelas

Por otro lado, la entrevistada reflexiona que la violencia que se vive en espacios públicos como la escuela es reflejo de lo que se vive en los hogares. “En investigaciones desarrolladas con compañeros o con estudiantes en proceso de formación, es impresionante cómo hoy una de las problemáticas más presentes es la ausencia de los papás. Esa es una forma de violencia: la negligencia, el abandono”.

“Por eso es muy difícil erradicar la violencia, porque es algo que se va construyendo a partir de nuestras relaciones y si desde casa se sigue construyendo, impacta en los diferentes escenarios”, explica.

En cuanto a qué se puede hacer ante esta realidad, Rebelín Echeverría sostiene que “nos falta detenernos a reflexionar qué tipo de sociedad estamos construyendo. Ver el valor que tiene cada persona y hacer un compromiso con nuestra propia formación y la del otro. También tenemos que salir del discurso de victimización“.

“Es cierto que muchas personas han vivido violencia en algún momento de su vida, pero también hay que preguntarnos qué rol asumimos y qué estamos haciendo en relación con la persona que queremos ser y la sociedad a la que queremos pertenecer”, detalla.

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QUIÉN ES/ REBELÍN ECHEVERRÍA

– Profesora de tiempo completo de la Facultad de Psicología de la Uady.

– Integra el cuerpo académico de Procesos Psicosociales del Doctorado en Ciencias Sociales.

– Doctora en Psicología, Maestra en Ciencias Antropológicas.

La catedrática agrega que se necesitan medidas de prevención, pero a partir de espacios reflexivos, donde la gente pueda hablar de su vivencia y preguntarse qué puede hacer. “No solo pláticas sobre los tipos de violencia, porque eso ya mucha gente lo sabe”.

A nivel de gobierno, la doctora Echeverría considera que “hay muchas instancias a las que se puede recurrir, pero muchas veces son demasiado específicas”, ya que las hay para atender a mujeres, a personas con discapacidad o a personas indígenas.

“Pero cuando alguien vive violencia, todo eso está cruzado… Si las instancias funcionan focalizadas en un solo aspecto, dejan de mirar los otros. Entonces la persona tiene que ir de una instancia a otra y comenzar procesos nuevos. Se invierten demasiados recursos y no hay una visión que permita comprender la complejidad del fenómeno desde la vivencia de las personas. Las acciones quedan disgregadas, separadas, sin integralidad”, opina.

Finalmente, considera que otro elemento importante es lo comunitario. “Hoy muchas personas ni conocen a sus vecinos. Ese mismo individualismo y materialismo rompe los lazos sociales. Si no hay lazos sociales, no hay redes de apoyo. Y eso se relaciona con las denuncias. Quien denuncia generalmente es una persona que tiene una red”.

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Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.