Mujeres que participan en la generación de conocimiento científico.- Foto de referencia

MÉRIDA.- Entre los mayores retos que enfrentan las mujeres dedicadas a la generación del conocimiento científico está la falta de reconocimiento, el sobreesfuerzo que deben realizar, además de la desigualdad de sueltos y las situaciones de acoso o violencia, considera Rocío Quintal López, catedrática investigadora de la Uady.

“Mi mayor reto ha sido que mi trabajo sea valorado y reconocido en un ámbito laboral como es la ciencia, que al día de hoy sigue siendo dominado por hombres, son ellos quienes han puesto las reglas del juego…”, afirma.

La investigadora detalla que entre los mayores reconocimientos al trabajo de investigación en México se encuentran los que otorga el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (Conahcyt), con base en “la relevancia de la producción científica, la generación de conocimiento, la formación de recursos humanos y el trabajo de difusión científica”.

El Conahcyt designa a los investigadores como Miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel 1, 2 o 3, de manera ascendente. “Al respecto, no es casualidad que desde la creación del SNI el mayor porcentaje de reconocimientos lo han obtenido los hombres, quienes todavía hoy representan casi el 60% de sus integrantes”, agrega la doctora en Ciencias Sociales.

Mujeres en el Sistema Nacional de Investigadores

“Así también, mientras mayor es el nivel de reconocimiento, menor el porcentaje de mujeres. Actualmente, del total de Mujeres con SNI en México, la mayor parte es nivel 1, casi 17%, solo un 4.8% nivel 2 y solo 2.5% nivel 3″, agrega la entrevistada, quien desde 2018 se encuentra en el grado 2 de esta distinción.

La doctora Rocío Quintal López en una conferencia

“Ello implica un sobreesfuerzo para las mujeres. Muchas veces ha tenido como costo el rezago de nuestra vida familiar y de pareja; triples jornadas de trabajo ,sacrificios y costos en nuestra salud, que no son los mismos que pagan los hombres que también obtienen dicho reconocimiento”, explica.

“A ello, hay que agregar la violencia, discriminación, hostigamiento y acoso. Hemos tenido que enfrentar, aprender a denunciar y seguir adelante para ejercer nuestro derecho a generar conocimientos innovadores y con pertinencia social que incidan y transformen realidades sociales en un sentido positivo”, detalla.

Y es que la integrante del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” considera que es “muy difícil encontrar a una mujer que no haya sido blanco de discriminación y acoso, al menos una vez en su vida, porque vivimos en una cultura que la normaliza e ignora sus efectos”.

Hostigamiento a mujeres investigadoras

Sobre esta situación, la catedrática afirma que fue víctima de hostigamiento laboral cuando fue nombrada para coordinar un programa institucional y otro profesor “pensaba que él tenía más méritos y capacidades para ejercer ese puesto, de tal forma que se dedicaba a descalificar pública y abiertamente mi trabajo”.

“Trató de poner al alumnado en mi contra y la gota que derramó el vaso fue cuando en un análisis, de plano escribió que la debilidad y amenaza del programa era la coordinadora, o sea yo. Es decir, fui víctima de hostigamiento laboral, violencia psicológica y gaslighting (intentar que una persona dude de su razón o juicio mediante una prolongada labor de descrédito) por parte de un colega.

Rocío Quintal recuerda que al principio trató de ignorar la violencia de la que estaba siendo objeto y los impactos en su salud física y mental, su autoestima e incluso su rendimiento laboral. Sin embargo, la situación se mantuvo por más de ocho meses.

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“Hablar con una profesional me permitió tener un día la claridad para nombrar eso que vivía como violencia, específicamente como hostigamiento laboral. Una vez que uno logra dejar de minimizar y justificar la violencia y la nombra como tal,está preparada para denunciarla y eso hice. Reuní las evidencias y argumenté con precisión que estaba siendo víctima de hostigamiento. Debo decir que en mi caso, la respuesta de la autoridad institucional fue positiva y tomó cartas en el asunto”, relata.

Acciones por la equidad de género en Yucatán

Sobre lo que falta por hacer en Yucatán en materia de equidad, la académica considera que se ha avanzado en la promulgación de toda una serie de leyes orientadas a proteger los derechos de las mujeres en diferentes ámbitos. Sin embargo, al monitorear su cumplimiento, señala, “nos damos cuenta que en el día a día de las mujeres que vivimos en Yucatán, la ley va por un lado y nuestra realidad por otra”.

“Somos blanco de todo tipo de violencias desde la psicológica, física, económica y patrimonial, en ámbitos tan diversos como la familia, el trabajo, la escuela, la comunidad y el ciberespacio. Además cuando vamos a denunciar ante las autoridades correspondientes somos ignoradas, maltratadas, revictimizadas y criminalizadas; es decir somos víctimas de violencia institucional por parte de servidores públicos y autoridades”, declara.

“Debe haber un sistema de sanciones ejemplares para todo servidor público que ejerza la violencia institucional y con sus acciones viole las leyes emitidas para proteger a las mujeres de ser víctima de violencia”, recomienda Rocío Quintal.

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Educación para el desarrollo de mujeres

La catedrática considera que la la educación es una herramienta muy útil y poderosa para el desarrollo de las mujeres. “Yo les recomiendo a los padres y madres a que eduquen a sus hijas para que su ‘mejor partido’ sean ellas mismas y logren la mejor calidad de vida posible y todo lo que se propongan por sus propios medios, como resultado de su educación y trabajo como profesional”.

La especialista cree que detrás de la idea de educar a las mujeres para” buscar al mejor partido” hay una educación machista que les hace dudar a ellas de sus capacidades y experimentar el “síndrome de impostora“, sintiendo que nunca están lo suficientemente preparadas para enfrentar nuevos retos profesionales, lo que hace que se queden en relaciones tóxicas de pareja en las que viven diferentes formas de violencia por creer que no podrán salir adelante solas.

“Como sociedad solo lograremos el más alto índice de desarrollo social, político y económico si emprendemos acciones para cerrar las brechas de género en educación y laborales”, sentenció la entrevistada.

Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.