De los sectores que serían más golpeados en Yucatán por el conflicto bélico de Estados Unidos e Israel contra Irán, está en primer lugar la agroindustria.
Le seguirían la porcicultura, la industria química —plásticos que usan derivados del petróleo— y ya empieza a considerarse a los seguros de embarcaciones, lo que afectaría a los precios al consumidor final.
Así lo advierte Alessio Olivier, subdirector de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac Mayab.
Las consecuencias económicas del actual conflicto bélico afectarían de manera globalizada, incluso a todo el país, dice el entrevistado.
En México, revela, el impuesto que aplica el gobierno al consumo del combustible es un “punto muy, muy clave”. Dependiendo de lo que decidan las autoridades, puede ayudar a evitar el aumento de precios al reducir sus ingresos por esa vía, pero aún no se sabe la estrategia que aplicarán.
“Mi opinión, insisto, siempre es mantener cierta calma y ver cómo evoluciona el escenario internacional. Es importante observar el comportamiento en particular de Estados Unidos en el conflicto para ver cuánto se puede extender, sobre todo hoy la situación y condiciones son muy volátiles, no hay nada definido”, agrega.
El pasado viernes 6, el Diario publicó declaraciones de Alessio Olivier, quien refirió que aun cuando por fortuna estamos exentos de consecuencias militares directas por ese conflicto bélico, el bloqueo en el estrecho de Ormuz afectaba, en ese entonces, a 150 buques.
A mediano y largo plazo eso puede subir los precios en varios sectores, pero sugirió mantener la calma, más cuando considera crucial la confianza en el mercado y no entrar en pánico.
En nueva entrevista, el subdirector informa: “Recientemente el número de embarcaciones bloqueadas en Ormuz aumentó de 150 a 1,100, un bloqueo que Irán impuso de facto. Esto complica aún más la navegación en esta zona estratégica”.
Ahora se habla de guerra electrónica, apunta. Se utilizan sistemas que modifican la geolocalización de los barcos y distorsionan sus coordenadas, entonces le aparece a los barcos como que haya clúster de otros y en posiciones donde significativamente no hay nada.
Esto claramente complica todavía más la eventual navegación por este trecho, refiere.
El entrevistado señala que la información actual hace ver muy fluctuante el precio del petróleo.
“De hecho, cuando Donald Trump declaró y se publicó que la guerra iba a ser corta, le dio cierto respiro a los mercados y su precio tuvo un bajón hasta 79 dólares el barril, al día siguiente por la tarde subió, andaba repuntando en 89.71”.
“Todavía estamos lejos de los 100 dólares, pero como bajó por la declaración y después se elevó, sigue muy, muy variable e inestable”, dice.
Impacto local
Sobre qué sectores estatales podrían verse más afectados por esta situación, Alessio Olivier identifica la agroindustria como un área de especial preocupación.
“Yucatán es una potencia en producción animal (cerdo principalmente), pero depende de granos y maíz, que requieren fertilizantes cuyo costo aumenta”, advierte.
La industria química y de plásticos también podría verse perjudicada.
Al entrar en detalles sobre este punto, el académico explica que el eventual cierre de Ormuz corta algunas líneas de suministro y esto puede hacer que los precios de alimento balanceado suban.
Lo mismo podemos ver con algunas industrias de químicos y plásticos. Hay muchas plantas en el corredor industrial de Umán que usan derivados del petróleo para envases y serían afectadas.
“Claramente, si el barril sigue subiendo puede impactar en una inflación de orígenes de algunos polímeros específicos. También en el costo de la manufactura, más en la parte del flete.
Otra cuestión sería un eventual aumento en el diésel. “Aunque creo que si tenemos una buena obtención de este precio a través del gobierno, seguramente actuará para tratar de mantener estable el precio de este combustible”.
Se le preguntó qué tanto serían afectados los puertos como Progreso y las rutas de importación hacia Yucatán, sobre todo por el encarecimiento de seguros y el transporte marítimo.
El entrevistado considera que esos son los dos puntos más importantes. Los seguros de los barcos aumentan de manera sistémica, no es que aumentan solo el seguro de algunos barcos, algunas navieras ya empiezan a aplicar recargos sobre sus contenedores, lo que deriva en el aumento de las primas de seguro.
A esto, continúa, le sumamos un encarecimiento del precio del petróleo. Esos dos factores sí pueden hacer que tengamos una subida del precio para la llegada de contenedores al puerto, al final puede haber una afectación para el consumidor final. Sí, claramente puede haber un aumento de los precios del transporte.
Papel del gobierno
El investigador precisa que esta afectación por el aumento en el precio del transporte, como consecuencia del alza al combustible, es global, no solo para Yucatán, sino para todo el país. Sin embargo, afirma que el gobierno de México puede contenerlo.
“Hay una política en México, y es lo que me da confianza, es que quieran o no los precios de gasolina en México, en particular del diésel, tienen cierto control, el gobierno tiene un margen para aumentar o disminuir a través del impuesto que aplica, para mantener los precios”, expone.
En su opinión, este impuesto en la venta del combustible a los consumidores puede ayudar, sobre todo para el transporte público y privado.
“Depende de cómo el gobierno, ahí a nivel general, logre manejar los precios de la gasolina, mantenerlos con cierta estabilidad, el impacto puede ser limitado. Entonces, podemos evitar un aumento de precios excesivo controlando el precio.
“Ahí sí, claramente, deja de entrar dinero de impuestos por un lado, pero por otro lado se tendrá que equilibrar la balanza, para eso es un punto clave el impuesto”, puntualiza.
“Sería interesante esperar a que nos presenten la estrategia para ver cómo van a tratar de contener la inflación, ellos pueden bajarle incluso el impuesto y eso pudiese ayudar para que no se afecte tanto el precio de la gasolina”, comenta.
A pesar de las preocupaciones, Alessio Olivier se muestra optimista. “Hay señales de que Estados Unidos e Israel limitan sus ataques y evitan instalaciones energéticas en Irán”.
Esto sugiere un posible camino hacia la desescalada del conflicto y una eventual normalización de los precios.
Según explica, lo anterior es porque, de acuerdo con información de una agencia informativa extranjera, los militares estadounidenses pidieron a Israel que eviten atacar las agencias de producción de energía en Irán, al parecer como una estrategia como en Venezuela, para que de inmediato tomen el control y eviten en lo posible el alza por escasez.
Ante eso, Alessio Olivier insiste en recomendar el mantener la calma, y observar cómo evoluciona la situación internacional.
“Es fundamental que el gobierno presente estrategias para amortiguar la inflación y controlar los precios, especialmente del combustible”, señala.
Los involucrados en el conflicto incluyen estrategias que podrían ayudar a un pronto restablecimiento en la economía.





