De acuerdo con opiniones, los turistas tienen que caminar más ahora con el nuevo acceso a Chichén Itzá
De acuerdo con opiniones, los turistas tienen que caminar más ahora con el nuevo acceso a Chichén Itzá

CHICHÉN ITZÁ, Tinum.— A pesar del inicio de operaciones del Centro de Atención a Visitantes (Catvi) ayer viernes, no todos los artesanos de la zona arqueológica han sido reubicados al nuevo espacio, lo que mantiene latente un conflicto que podría escalar en los próximos días.

El nuevo recinto, impulsado por el gobierno estatal y ubicado junto al Gran Museo de la zona arqueológica, fue inaugurado previo a las vacaciones de Semana Santa. Su objetivo es ordenar el acceso al sitio prehispánico y concentrar la actividad comercial y los servicios; sin embargo, la transición no ha sido total.

Aunque se anticipaba la posibilidad de manifestaciones por parte de grupos inconformes, la jornada de ayer transcurrió sin protestas. Los artesanos permanecieron en sus puestos y mesas al interior del sitio, desarrollando sus actividades como en un día habitual.

No obstante, líderes del sector advirtieron que el desacuerdo persiste y que podrían surgir movilizaciones a corto plazo si la presión continúa.

El jueves, un grupo de trabajadores afiliado a la Confederación de Guías Nativos de Chichén Itzá realizó una manifestación en el parador turístico para exigir que “se respeten los acuerdos” antes de ocupar el Catvi.

Artesanos no aceptarán reubicación

Uno de los representantes de los artesanos señaló que no aceptarán trasladarse al nuevo centro, el cual funcionará como entrada principal al complejo arqueológico. Aseguró que continuarán trabajando dentro de la zona, como lo han hecho durante años.

Se calcula que en Chichén Itzá laboran más de dos mil artesanos, de los cuales alrededor de 600 cuentan con titularidad reconocida desde hace 15 años, cuando se hizo el primer censo formal.

Incluso hay quienes llevan más de 22 años ofreciendo sus productos en el lugar y afirman que no fueron consultados sobre las adecuaciones que ahora pretende implementar la autoridad.

Por el momento los inconformes indicaron que no realizarán manifestaciones, pero se mantienen en disposición de movilizarse en caso necesario.

También recordaron que las principales afectaciones por la reubicación serían la disminución en ventas y la asignación de espacios más reducidos.

A esta situación se suma otro frente de conflicto: el de los trabajadores de la Confederación de Guías Nativos de Chichén Itzá, quienes recientemente realizaron una marcha tras denunciar que fueron desplazados por la instancia estatal Cultur.

Los guías exigen que se respeten sus espacios laborales y que se les considere para ofrecer sus servicios dentro del Catvi.

Solo un grupo

La tensión persiste en la zona arqueológica, donde ayer viernes únicamente se permitió el ingreso de un grupo limitado de trabajadores al nuevo centro de atención, lo que ha generado inconformidad entre quienes aún no tienen acceso.

Este sector permanece en incertidumbre, al considerar que es uno de los más afectados al no poder ingresar a ofrecer sus servicios.

Chichén Itzá recibe en promedio más de dos millones de visitantes al año, lo que la convierte en una de las principales fuentes de ingresos turísticos del país.

El INAH regula las actividades comerciales dentro de zonas arqueológicas, lo que suele generar tensiones con vendedores informales.

Cabe recordar que proyectos de reordenamiento en sitios turísticos similares han causado líos en otros estados, debido a cambios en los puntos de venta y acceso de visitantes. Durante temporadas vacacionales, como Semana Santa, la afluencia de turistas puede incrementarse hasta en 30%, lo que impacta directamente en las ventas de artesanos y guías.

Colaboradora de Megamedia en municipios del oriente de Yucatán desde junio de 2009. Cubre noticias generales en las comunidades de esta región: política, gobierno, campo, ganadería, sucesos policíacos, religión, artes y cultura.