La niña Valentina y su hermanita Emma quedaron cautivadas por los pollitos bebés en su visita a la granjita de la pasada feria de Xmatkuil en noviembre de 2025.
No resistieron la tentación de tener a estos tiernos pollitos amarillos como sus mascotas y compraron dos, una para cada una, pero hoy estas aves son adultas de cinco meses y están listas para ir a la olla y convertirse en un rico manjar.
Sin embargo, Valentina y Emma, de 9 y casi 3 años de edad, respectivamente, se niegan a que sacrifiquen a su gallo Filemón y su gallina Rubostiana, nombres con los que bautizaron a aquellos pollitos amarillos.
Las pequeñas desarrollaron un cariño natural por ambas aves por la crianza desde pequeños y el contacto que tuvieron como forma de juego, y ahora los defienden con llanto, y peor aún, no quieren ni comerlas en cualquier guiso.
Una difícil decisión para su familia y una tremenda paradoja entre romper este vínculo de sentimiento entre las niñas y las aves. Ellas quieren que el gallo y la gallina mueran en forma natural de vejez, no que los sacrifiquen y se conviertan en alimento.
Un dilema familiar
La familia de las hermanitas ha intentado dos veces deshacerse del gallo y la gallina, primero en su etapa de polluelos y ahora como adultos por la pestilencia de sus heces fecales, por el pequeño espacio donde viven, por sus tamaños y, principalmente, porque el gallo es muy violento y ataca a las personas, agrede a su compañera, la pisa a cada rato al grado que le ha desplumado sus costillas con sus grandes patas y afiladas uñas.
Para salvar la integridad de la gallina fue separada, pero eso representa otro problema, ya que se riega sus heces por doquier y ahonda la pestilencia.
Aquellos curiosos y tiernos pollitos ya son un problema para la familia de las niñas y ahora dimensionan que este tipo de animales no pueden estar en casas de fraccionamiento, dado que no es su hábitat y el excremento es un riesgo para la salud. Quizá como despedida, el gallo no para de cantar a cualquier hora, la gallina ya pone huevos de patio con débil cáscara del color carne, como los que promocionan como huevos de gallinas de pastoreo.
“Ningún animal más”
El final del gallo y la gallina está cerca, aunque el recuerdo de estas mascotas y el sentimiento de las niñas serán perpetuos. Y la familia ya emitió una sentencia: “Ningún animal más en esta casa”.
En la pasada edición de Xmatukuil hubo una granja donde los niños podían convivir con animales.
En la granjita didáctica, los pequeños tuvieron una experiencia cercana con animales en miniatura, así como experiencias y diversión en un ambiente familiar en la Feria Xmatkuil.
