Aunque el 75% de los yucatecos se dice feliz, el estado está entre los primeros lugares del país en suicidios
Aunque el 75% de los yucatecos se dice feliz, el estado está entre los primeros lugares del país en suicidios

Yucatán se posiciona como uno de los estados calificados como de los más felices, pues más del 75% de sus habitantes dice sentirse así.

Paradójicamente, también es uno de los estados con mayores índices de depresión y ocupa uno de los primeros lugares en suicidio, lo que lleva a pensar en Yucatán como la entidad “entre la sonrisa social y el silencio emocional”.

Al abundar sobre este tema, el doctor en psicología Carlos David Carrillo Trujillo señala que más del 75% de quienes habitan el estado dicen sentirse felices.

Sin embargo, apunta, ante los altos índices de depresión y suicidios “deberíamos preguntarnos si lo que vivimos como ciudadanos es una felicidad real o solo una felicidad aparente”.

Por un lado, manifiesta, investigaciones señalan que casi el 70% de los jóvenes universitarios reporta un alto bienestar; por el otro, los índices de pobreza han disminuido levemente en los últimos años y la falta de servicios sigue más o menos igual.

Según indica, en algunas zonas rurales y comunidades pequeñas se registran niveles más elevados de felicidad que en la capital, a pesar de las carencias materiales. “Esto sugiere que la felicidad de los yucatecos tiene raíces profundas que van más allá de lo material”.

La felicidad es un constructo complejo y multidimensional, explica. Investigaciones sugieren que, por ejemplo, para las personas que viven en lo rural la felicidad reside en las relaciones familiares, el disfrute del tiempo sin prisas y el contacto con la naturaleza.

Las personas de las grandes ciudades relacionan la felicidad con el acceso a servicios, el nivel de vida y el acceso a oportunidades.

Qué es la felicidad para los yucatecos

El doctor Carrillo Trujillo recuerda que posterior a la pandemia muchos yucatecos definieron la felicidad simplemente como “tener salud” y la capacidad de proveer para la familia.

En el caso específico de Yucatán, considera que la felicidad quizá también esté relacionada con la expectativa cultural.

“Al ser de los estados más seguros, con mayor riqueza cultural y gastronómica, donde se nos evalúa como cordiales, amables, educados, tranquilos, no confrontativos, apegados a la familia, las tradiciones y los valores, seguramente debemos ser felices”.

“Esto no significa que la felicidad sea falsa, pero sí puede implicar que muchas emociones difíciles como la tristeza, la ansiedad o la frustración se vivan en privado, con el objetivo demostrar que pertenece a esta sociedad que tiene mucho para ser feliz”, refiere.

Esto, dice, “aunque la consecuencia sea el malestar, la presión social o la soledad. Elemento cada vez más frecuente debido a la alta migración de gente que llega buscando esta felicidad, pero que al final se encuentra sola, sin familia y con una sociedad que muchas veces no los dejan asimilarse por ser ‘fuereños’”.

Apariencias en las redes sociales

El especialista destaca que también es importante comprender que la felicidad no es un estado permanente de alegría, o de estar sonriendo todo el tiempo para demostrar que se es feliz.

Esto muchas veces sucede en las redes sociales virtuales, pero en realidad solo se está buscando atención, compañía, reconocimiento y proyectar que se está bien, aunque eso no sea cierto.

“La felicidad es algo más profundo. Primero, es equilibrio emocional; es decir, saber que puedo manejar mis emociones, tanto las positivas como las negativas”.

“Segundo, es satisfacción personal. Es importante entender que nuestras vidas no son perfectas, pero que no importa lo que suceda porque todo lo iremos resolviendo. Que lo importante no es tropezar, sino levantarse y seguir caminando”.

“Por último, también es importante tener un sentido de vida, tener algún propósito por qué o quién vivir, la familia, los hijos, el trabajo. Tener sueños y metas. Muchas veces olvidamos lo importante y valiosos que somos a través de nuestras acciones”.

El especialista, quien también es docente de la Facultad de Psicología de la Uady, enfatiza la importancia de construir una red de apoyo. “Compartir la felicidad siempre alimenta la felicidad de quien nos ama, y compartir nuestras tristezas siempre alivia nuestros corazones, además que nos puede ayudar a tomar dirección y fuerza para salir adelante”.

“Tampoco hay que olvidar el alimentar nuestro espíritu. En Yucatán la espiritualidad y la religión representan sentido de pertenencia y consuelo. Sin embargo, no necesariamente sustituyen la atención profesional cuando existe un sufrimiento psicológico crónico o profundo”, subraya el profesional.