Los juguetes tradicionales, compañeros de diversión en tiempos lejanos, no han muerto, solo que ahora son piezas artesanales que se han quedado dormidos.
El trompo, el tinjoroch, el balero, el yoyo, las muñecas de trapo, los muebles en miniatura, los aviones y los camiones de madera, la kimbomba, el papagayo, las pelotas de hilo y las canicas actualmente están confinados a las tiendas de artesanías porque ya casi nadie los fabrica y, muchos menos, las compran. Dejaron de ser divertidos para convertirse en objetos decorativos.
El amor y la nostalgia son la materia prima del juguete tradicional, así lo entiende el señor Abraham Chan, de 70 años de edad, quien recorre las calles del centro de Mérida vendiendo sus “cirqueros”, un sencillo juguete de madera que aprendió a hacer a los 11 años y que hoy día está casi extinto y desplazado, según explica, por modernos y caros juguetes de baterías y dispositivos electrónicos.
“El juguete tradicional yucateco solo sobrevive por el amor de quien lo elabora y el espíritu de la nostalgia de quienes han dejado atrás la niñez, pero no los recuerdos de las cosas bellas que marcaron esa etapa de su vida”, explica el vecino de la colonia Melchor Ocampo, al oriente de la capital yucateca.
“Con trocitos de maderas, una liga, pintura e ingenio, los ‘cirqueros’ realizan ingeniosas suertes en cada giro con apenas apretar los extremos inferiores de los largueros”, comenta.
Respecto a los motivos para seguir elaborando estos juguetes, el veterano juguetero revela que él es músico de profesión, pues toca las congas en un grupo del género tropical, pero a raíz de que las presentaciones decayeron comenzó a trabajar en la jardinería y chapeo, lo que a su edad resulta cansado y difícil, así que optó por hacer lo que aprendió en su infancia, curiosamente de un anciano que le enseñó con amor y paciencia: los juguetes tradicionales.
El señor Chan también fabrica muebles en miniatura para muñecas. Mesas, sillas, mecedoras, roperos y tocadores, prácticamente cualquier tipo de mueble para la casa de muñecas.
Ayuda en la salud
Hoy día más que un juguete los ‘cirqueros’ son una artesanía y hasta usos terapéuticos tiene, pues según el entrevistado, algunas personas que padecen artritis o dolores reumáticos en las manos los utilizan como terapia para ejercitar los dedos, controlar el movimiento de la mano e incluso para combatir el estrés.
“Con un poco de práctica y dominando la presión ejercida en los largueros, una persona puede hacer que el ‘cirquero’ realice todo tipo de giros y movimientos; es divertido, desafiante y hasta terapéutico”, asegura.
Abraham Chan vende sus “cirqueros” a $50 la pieza, este mes sale a la calle a ofrecerlos de cara a la celebración del Día del Niño, aunque reconoce que quienes suelen comprarlos son más bien adultos que se emocionan al verlos y recordar su infancia.— Emanuel Rincón Becerra
Labor artesanal
Abraham Chan es de los pocos jugueteros tradicionales que quedan en Mérida.
En el Centenario
El próximo Día del Niño el veterano artesano planea ubicarse en las inmediaciones del Parque Zoológico del Centenario para ofrecer sus juguetes.
Tecnología
“Hoy todo es de baterías, todo es electrónico, todo es moda y mercadotecnia, los niños prefieren la tecnología que un juguete con el cual interactuar, es una verdadera pena porque los juguetes tradicionales son parte de nuestra identidad, historia, una forma especial de recordarnos nuestra niñez”, señala.
